Los escandalosos “tropiezos” de Víctor Mesa

Aunque nadie puede negar que es un conocedor, Víctor Mesa ha sobrepasado los umbrales de lo permisible en cuanto a su disciplina. (Foto: Ladyrene Pérez/CubaDebate)
Aunque nadie puede negar que es un conocedor, Víctor Mesa ha sobrepasado los umbrales de lo permisible en cuanto a su disciplina. (Foto: Ladyrene Pérez/CubaDebate)

Por Reynaldo Cruz

Mucho se habló ayer —y se continúa hablando hoy— del desafortunado evento que provocó la expulsión de Víctor Mesa en el juego contra Industriales, y que trajo además como consecuencia la no presencia del director del equipo Cuba al Clásico Mundial de Béisbol en el banquillo de los Cocodrilos matanceros. Todos —al menos los menos prejuiciados o controlados— critican la actitud del mentor que, como figura pública que es, debería haber aprendido a controlar sus desatinos de una mejor manera.

Lo cierto es que su actitud dejó mucho que desear, no solo por la indisciplina, sino también por la abierta muestra de inmadurez e impunidad (sí, porque no hay otro calificativo) que han caracterizado últimamente a Víctor Mesa.

Visto como un ídolo en Matanzas por lo que ahí logró (sus méritos son innegables, pues técnicamente es un maestro y un verdadero conocedor del juego), el público cubano en general se muestra cada vez más alejado de simpatizar con Víctor, y nadie puede culparlos.

El otrora espectacular defensor del jardín central de los conjuntos villareños y del equipo Cuba posiblemente pasará a la historia como el mentor más expulsado —de diferentes maneras que van desde agresiones a los árbitros hasta haber sido “víctima” del prejuicio de estos— de los clásicos cubanos. En una ocasión fue enviado a las duchas antes del primer lanzamiento del partido, algo sin precedentes en la historia de cualquier béisbol. No pasa prácticamente una semana sin que sea noticia, ya sea por una expulsión o por una protesta, o por simplemente haber tomado una decisión polémica y controvertida.

Incluso en el Clásico Mundial de Béisbol,  VM32 recibió algunas críticas, pero nada comparado con el juego que eliminó a Cuba, cuando Andruw Jones, al anotar la carrera que dejó al campo a la Mayor de las Antillas, lanzó varios gestos vengativos hacia Víctor, en respuesta a una actitud similar que el mentor cubano tuviera para con él anteriormente. No es un rumor: esto ha sido confirmado por más de un pelotero holandés.

Pero como dijo Ibrahín Sánchez Carrillo, lo de hace dos días fue inadmisible, pues su proceder “pone en una encrucijada a la Comisión Nacional, que ya en la temporada pasada le tiró una sábana encima cuando agredió al árbitro Elber Ibarra, con un puñado de tierra a los ojos, en un partido frente a la Isla de la Juventud”.

Víctor Mesa se ha convertido en una especie de mezcla de Ozzie Guillén, Bobby Valentine, José Canseco y José Mourinho, tomando lo peor de cada uno de ellos y agregando sus evidentes toques de irrespeto e irreverencia hacia cualquier tipo de autoridad en los terrenos de béisbol.

Lo que tal vez sea más alarmante es que esas acciones de VM32 ejecutadas por otro timonel traerían como consecuencia al seguro medidas disciplinarias extremadamente severas, incluida la de una suspensión prolongada; lo que muestra sin lugar a dudas un SERIO problema de relaciones públicas en la pelota cubana, que no es para nada nuevo, pero que se ha mantenido de este modo quizás desde el inicio mismo de las Series Nacionales. Los mentores son figuras públicas, y es su deber conducirse de manera apropiada ante la prensa, el público y los árbitros: esto quiere decir hablar de manera apropiada y con respeto. Ningún mentor cubano conoce de verdad lo que es recibir preguntas incisivas de la prensa, como sí lo conocen algunos mentores de las Mayores, incluyendo a los propios Guillén y Valentine.

Todos tienen que aprender que nadie los odia, que simplemente cada uno trata de hacer su trabajo, y de hacerlo bien, y que a pesar de que cualquiera puede equivocarse, eso no le da a nadie el derecho de agredir a otra persona. Sabemos que nuestros árbitros no son los mejores, que cometen errores, pero sin lugar a dudas hay otras vías más apropiadas para canalizar las protestas, nada que ver con llegar a irrespetar a alguien que ha mostrado respeto.

Actitudes como esta en un béisbol como el de Grandes Ligas podría llevar al seguro a multas cuantiosas y hasta a suspensiones muy severas. Desafiar a la autoridad de ese modo, esté en lo cierto o no, no crea un buen precedente, y mucho menos sirve de ejemplo a todas las generaciones de peloteros y directores que pueden llegar a dos conclusiones: 1. Si Víctor Mesa lo hace y no sucede nada, no hay problemas, yo también puedo hacerlo. Y 2. Habrá que ver qué pasaría si es otra persona quien lo hace.

Ser el director del equipo nacional no le da a Mesa —ni a ninguna otra persona— el derecho de insubordinarse de manera irrespetuosa, de agredir verbalmente a un umpire, e incluso de tomar una decisión estratégica que además de comprometer el futuro de un atleta es una flagrante violación de un reglamento sobre el uso del pitcheo que entraba en vigor ese mismo día.

Basta con ver que en el programa ANTESALA al poner el “Recap” del partido no se presentó una sola imagen de lo sucedido, demostrando que la prensa a veces sirve de bálsamo ante la opinión pública. Una vez en el libro “The Baseball Hall of Shame[i] dijeron que “si los escritores[ii] que encubrieron la verdad sobre la vida de Babe Ruth hubiesen sido los que documentaron la de Iván el Terrible (y le hubiesen  brindado la misma cortesía), este último habría pasado a la historia como un santo”. Pues todo parece indicar que los escritores de hoy hacen lo mismo por Víctor Mesa.

El compromiso es demasiado, no puede negarse (sobre todo el compromiso con los viajes al extranjero), pero el mayor compromiso de la prensa (más que con el INDER, más que con la dirección del béisbol) es con el pueblo al que está en la obligación de informar y educar; es con la transparencia y la ética de brindar una información verídica y coherente. La actitud de Víctor no pasa de ser consecuencia de la constante adulación y de la impunidad de las cuales goza.

 


[i] The Baseball Hall of Fame, (El Salón de la Vergüenza de las Grandes Ligas) de Bruce Nash y Allan Zulo, un libro que cuenta la historia de lo peor que pueda verse en materia de béisbol de las Mayores, en cuanto a actitudes, baja calidad de algunos jugadores o mentores, y otros hechos vergonzosos.

[ii] Entre los escritores que encubrían al Bambino y servían de Ghost Writers, se encontraba nada menos que Ford Frick, el mismo que siendo comisionado ubicó el asterisco al lado del cuadrangular #61 de Roger Maris, rompiendo la marca de… Babe Ruth.

6 thoughts on “Los escandalosos “tropiezos” de Víctor Mesa

    1. Eres tú quien de verdad me da lástima a mí… primero intentando ofender, y segundo por tu poca tolerancia y tu incapacidad para ver más allá de donde tu odio o sabe dios qué cosa te permitan ver… la única razón por la que esperé fue porque estaba confirmando la historia del juego contra Holanda, porque eso sí, no me gusta hacer las cosas sin confirmar… lee un poco e indaga… realmente cuando pasan cosas como la que aconteció con Víctor Mesa me niego a leer cualquier medio oficial o a ver el Noticiero deportivo porque sé que faltarán elementos y no quiero que nada de eso empañe mi juicio…
      y este bloguero de 2 por quilo, como dices, ha tenido el valor de decir cosas que tú nunca hubieses dicho acá, y no sigue instrucciones de NADIE… ¿sabes lo que significa eso?
      Saludos

  1. Lo de VM32 a mí no me sorprende en lo absoluto, recordando años atrás, en aquella espectacular epopeya en el 2002 cuando Nuestro equipo Holguín fue campeón, al término del segundo juego decidido espectacularmente por Rondón, recuerdo que ya en estaba en las afuera de la banca para recibir a su victorioso equipo, cuando lamentablemente Paret cometió un error que acto seguido el otrora tercera base de Holguín dejo a la naranja en el terreno, la Frustración de DT fue tan grande que casi se va a los golpes con el estelar SS, e inclusive hay fuentes que alegan el haber mandado a este jugador a agredir a jugadores del equipo Holguín, también se escuchó hablar de faltas de respeto a la máxima dirección de la provincia, que le botó la merienda a los jugadores entre otras y muchas cosas más y no pasó nada y la prensa en el silencio de la censura característica en nuestros medios, también los comentaristas aplaudiéndolo de que dejó un equipo en México, a lo mejor todavía el INDER está pagando una indemnización por la malcriadez del mismo y eso no sale en ningún libro o comentario de la prensa, lamentablemente su comportamiento puso en dudas la respetuosidad característica de los cubanos en la pantalla del clásico, lean en otros foros y verán que el 90 % no lo quieren de DT, el otro 10 % que si son los directivos, periodistas y parte del pueblo de matanzas, se verán horrores.
    Saludos a todos

  2. Esperamos que el nuevo manger del quipo CUBA pase exámen de relaciones humanasy de eduación, s dejan al loc, pobre CUBA se irá para abajo. lástima de jugadores y público.

  3. a victor mesa le estan “premiando” su “lealtad politica”,porque como jugador fue muy bueno,sobre todo en su defensiva,pero como manager es un mediocre a la maxima expresion.en el clasico lo demostro,y esa presion constante sobre los jugadores los afecta psicologicamente .¿como es posible q cuba no encuentre la manera de ganarle a holanda?¿por que el cinismo de decir q el tope contra “universitarios” de estados unidos donde se perdio todos los juegos fue un “EXITO”.nada q el tipo por esa lealtad antes mencionada seguira hundiendo en el pantano al beisbol cubano.

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