Uso del replay en SNB: Algunos opinan que sí, otros opinan que no, pero…

Aledmis Díaz toca a Alexander Malleta, pero el árbitro no ve la jugada. (Foto: Enrique De La Osa/REUTERS)
Aledmis Díaz toca a Alexander Malleta, pero el árbitro no ve la jugada. (Foto: Enrique De La Osa/REUTERS)

Por Reynaldo Cruz

El 3 de septiembre de 2008 en el Tropicana Field de Tampa Bay, Alex Rodríguez de los New York Yankees pegó un batazo cerca de la varilla del jardín izquierdo que fue cantado homerun por el árbitro de tercera base Bryce DePuy. El mentor de los Tampa Bay Rays Joe Maddon y el receptor Dioner Navarro discutieron que la conexión había sido foul y pidieron que se fuera a la repetición. El jefe de grupo Charlie Reliford permitió que se fuera al video, y la decisión inicial prevaleció.

Esta fue la primera vez que se utilizó el replay o la revisión por cámara lenta de una jugada en las Grandes Ligas, institucionalizada por Bud Selig el 28 de agosto de ese mismo año.  En un inicio, las revisiones de algunas jugadas por cámara fueron utilizadas para definir si un batazo había cruzado los límites del terreno o no, y de haberlo hecho, si había sido en zona buena o zona de fair. Más allá de ello, las repeticiones fueron un instrumento utilizado por la prensa para enterrar aún más al arbitraje, que integrado por seres humanos estaba propenso a errar.

Coincidentemente, la primera vez que se revocó un cuadrangular fue también en el Tropicana Field, 16 días después del incidente de A-Rod, cuando Carlos Peña pegó un batazo que se fue limpiamente pero en el que los árbitros decretaron interferencia de espectador, luego de la revisión, los oficiales señalaron el cuadrangular.

Muchas decisiones arbitrales podrían haberse cambiado, y una de las veces que más se habló del video fue en el infame encuentro entre los Tigres de Detroit y los Indios de Cleveland, ocurrido el 2 de julio de 2010, cuando el venezolano Miguel Cabrera pasó la pelota a su compatriota, el lanzador Armando Galarraga, buscando el out 27 de lo que debía ser un juego perfecto. Sin embargo, el umpire Jim Joyce decretó quieto (un quieto que solamente él vio) al bateador corredor Jason Donald, y la magia del juego perfecto y del no-hit-no-run, quedaron olvidadas y eclipsadas por lo que pasó a llamarse el “Juego Imperfecto”. El Comisionado Allan H. “Bud” Selig declaró sentir mucho pesar, pero la decisión del oficial prevaleció, a pesar de que todos los ángulos de cámara y todo el mundo presente en el Comerica Park vio que se había equivocado.

La tecnología permite ir más allá de donde puede ir el hombre, permite a otros dar un paso atrás y ver cuándo y en qué magnitud se han equivocado los imparciales. Sin embargo, no fue hasta este año que la Major League Baseball decidió llevar a cabo una propuesta verdaderamente seria como para hacer que se cumpla el reglamento, y que ciertas y determinadas jugadas polémicas con posible incidencia en la decisión de un encuentro, tengan una definición y un desenlace feliz o menos convulso.

Claro, que muchos años experimentando con las repeticiones de los cuadrangulares dio a la MLB todo el tiempo que necesitaban para prepararse para una empresa que aún no se ha aprobado al 100%. Ocho ángulos de cámara, desde el cuartel general de MLB Advanced Media servirán para revisar las jugadas cerradas serán revisados por personal con entrenamiento de árbitros, con el objetivo de que no se cometan errores o se violen reglas. Además, la opción será válida para cada uno de los 15 partidos que se puedan estar jugando en la MLB, o sea que todos tendrán la misma oportunidad.

Cada mentor tendrá derecho a tres desafíos por partido, uno en las seis primeras entradas y dos en el resto… ¿no les resulta esto familiar? Pues claro, es la misma cantidad que se plantea que habrá en la pelota cubana a partir de esta Serie Nacional, que no tendrá ni la misma tecnología, ni la misma cantidad de cámaras, y mucho menos la misma posibilidad para todos los encuentros.

Solamente en uno de cada ocho encuentros que se jugarán en la primera fase, lo que significa nada más que el 12.5%, una cifra que pone en condiciones de desventaja a siete de los encuentros que se jugarán en la jornada. Esto, por supuesto, sin dejar de salvar las distancias tecnológicas: en cuanto a transmisiones beisboleras, cámaras lentas, y postproducción (hablando exclusivamente de la técnica, pues los camarógrafos en Cuba son excelentes), Cuba debe tener entre 25 y 30 años de atraso con respecto a las Grandes Ligas. Esta diferencia no habría sido tan notable o impresionante hace unos 15 años, pero teniendo en cuenta el vertiginoso ascenso de la calidad y la nitidez en la imagen y el sonido durante la última década, parece ser ya demasiado como para que pretendamos ir al mismo paso que el Big Show.

Dos veces se ha pedido en Cuba que se revise el video en los Play Off, una fue en 2010, durante la final entre Villa Clara e Industriales, cuando el camarero villaclareño Aledmis Díaz tocó a Alexander Malleta camino a segunda base y el árbitro de la intermedia decretó el quieto, desatando una avalancha de protestas por parte de Eduardo Martín, quien repetía una y otra vez que se fuera al video, porque “no era justo”.

El otro caso se dio este año, cuando Noelvis Entenza estaba dejando sin hits a Villa Clara en un partido de Play Off, y una jugada cerrada fue decretada quieto por parte del árbitro de primera base. La protesta del timonel cienfueguero Iday Abreu en este caso no era sobre la decisión de la jugada, sino sobre la decisión de la anotación, que había apuntado hit al bateador, lo que obligaría al mentor a buscar relevo pronto, pues el serpentinero estaba llegando al límite de lanzamientos. Estar lanzando un partido sin hits permitía a Abreu a mantenerlo en el montículo, independientemente de la cantidad de envíos, hasta tanto no tolerara inatrapables.

En ambas ocasiones, la decisión inicial prevaleció.

Definitivamente, no podemos de la noche a la mañana tomar una decisión paralela a la MLB si no tenemos las condiciones creadas para ello. Hay ocasiones en las que la cámara lenta cubana crea más confusión entre los narradores y espectadores que la que había antes de que se viera el video. La ineficiente iluminación de los estadios y el diseño de los uniformes, aparejado a la baja calidad del tejido, son otros elementos que atentan contra el hecho de poder ver realmente qué sucedió.

Independientemente de las circunstancias en las que se utilice el replay, no podemos creernos el cuento de que hoy tenemos en Cuba la misma tecnología que existía en Estados Unidos en 2008, o incluso en 1999, cuando se hizo por primera vez uso del replay en el Pro Player Stadium de la Florida, tras una conexión de Cliff Floyd quien conectó un batazo inicialmente decretado doble y luego jonrón, sin estar aún oficializado por el organismo rector de la pelota en Estados Unidos.

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