De historia y cultura beisbolera: ¿Y por qué estas cosas pasan?

Griffey Junior (izquierda) y Larkin: dos grandes que merecieron más atención mediática.
Griffey Junior (izquierda) y Larkin: dos grandes que merecieron más atención mediática.

Por Reynaldo Cruz

Recientemente, muchos medios alternativos y blogs se han hecho eco de la infamia acontecida en el Estadio 26 de Julio en Artemisa, cuando las autoridades locales se hicieron los de la vista gorda, los más cumplidores, o quién sabe qué cosa, e ignoraron la presencia en la grada de cuatro celebridades del deporte estadounidense y mundial, encabezados nada menos que por Ken Griffey Jr y Barry Larkin, quienes estuvieron acompañados por el ex lanzador de los Montreal Expos Joe Logan y por la campeona olímpica de softbol Natasha Watley, suceso que ha sido relatado en cubacontemporanea.com con terrible dolor y vergüenza por Michel Contreras.

Infamia es la palabra, porque realmente no aparece otra, porque esos dos no necesitan presentación, y son de lo mejor que ha pisado un terreno de béisbol de Grandes Ligas en la historia. Esos dos tomaron la decisión de venir a Cuba, caminar por las calles de La Habana, jugar béisbol con niños cubanos, hijos de obreros y tomarse fotos con todo el que quiso tomárselas.

Entonces, como si se tratara de apestados, de enemigos mortales, o simplemente de “unos tipos ahí”, las autoridades locales decidieron ignorar su presencia en la grada… ¡por favor! ¿Se puede acaso ser más insolente?

Para entenderlo, solamente bastaría leer el cierre de Contreras, cuando dice:

Fue como si Plácido Domingo pasara inadvertido cuando asiste al estreno de una ópera, o como si nadie en todo el cine reparara que en la segunda fila —las manos repletas de palomitas de maíz— se sienta Woody Allen.

Para que lo entiendan mejor, ahora que vivimos en un país inundado de fútbol: tiene que haber sido como si Lionel Messi o Cristiano Ronaldo se sentaran en la grada del Estadio Pedro Marrero, y nadie se diera cuenta.

Pero realmente sí se puede ser más insolente… realmente las autoridades del béisbol en Cuba, tanto a nivel provincial como nacional, han dado muestras evidentes de indolencia de cualquier tipo o nivel, sin tener en cuenta el más mínimo respeto por la esencia del béisbol, su historia, sus tradiciones o sus estrellas. ¿Qué podríamos decir de las estrellas extranjeras? ¿Y qué podríamos decir más aún cuando se trata de estrellas que nacieron, crecieron y jugaron en Estados Unidos?

Me gustaría pensar que la decisión (o la indecisión) no tuvo nada que ver con la política (o en este caso, una pésima movida política, en lo que a mí refiere), pero creo que sería tan iluso como Michel Contreras cuando creyó que los iban a anunciar por la ampliación local. Me gustaría hasta “irme” con la idea de que las autoridades estaban protegiendo a los atletas de buscarse problemas con las autoridades de Estados Unidos por haber venido a Cuba.

¿Cómo es posible que Beyoncé y Jay-Z hayan pasado por La Habana, que todos lo hubiésemos sabido y que ahora haya quien o quienes se hacen los tontos?

Lo peor de todo esto tal vez sea que en medio de la tormenta, los que amamos el béisbol hemos estado por mucho tiempo viendo, escuchando y leyendo barbaridades escritas, dichas o hechas por personas que viven del béisbol pero no para el béisbol, que fingen diciendo que aman el béisbol, pero que lo único que aman es su status quo de comodidad y confort que el béisbol les ha brindado.

¿Cómo es posible que aún no hayamos erigido un nicho que podamos convertir Salón de la Fama para honrar a nuestros atletas? Sí, ya sé que la plática es un poco cansona, sobre todo viniendo de mí, porque hablo del tema prácticamente cada 27 de diciembre, pero todas estas preguntas desembocan en un mismo torrente donde agónicamente yacen cientos de miles de interrogantes hechas por varios aficionados que nunca encontraron una respuesta convincente y sincera.

Es precisamente esa indolencia la que ha hecho, por ejemplo, que algo tan insignificante como poner el nombre de Avispas en la camiseta de Santiago de Cuba, o el de Cocodrilos en la de Matanzas haya sido y aún parezca imposible, y el tema se trata y se vuelve a tratar mientras la Comisión Nacional, o quienquiera que tome una decisión que puede ser tomada por un estudiante de secundaria, se ríe a carcajadas en nuestro rostro.

Es también por eso que hace poco mi colega y amigo Raúl del Pino Salfrán se indignó al ver a un jugador camagüeyano vistiendo el 18 que usara el difunto  Miguel Caldés. Sin embargo, este caso no es el único: ¿qué podría pensar Lázaro Junco al ver no a uno, sino A DOS miembros del equipo Matanzas usando su número 32 al mismo tiempo? ¿Qué seguirá? ¿Alguien más usando el 10 en Pinar del Río, o el 6 en Santiago de Cuba, o el 11 en Industriales? Ya debe haber sucedido, de hecho… y a nadie le ha importado, o al menos, eso se ha demostrado.

En estos momentos que se impone otro tipo de cambios para paliar la crítica situación de la pelota cubana en la arena internacional, deshacernos de ciertos tabúes y comenzar a respetar la historia y la esencia del juego en sí, no nos vendrían nada mal.

Viendo como tratan nuestras autoridades del béisbol a nuestros atletas, a su historia y a su memoria, no es de dudar que les importe bien poco quiénes son Ken Griffey Jr o Barry Larkin… o a lo mejor, incluso que no tengan la mínima idea de quiénes son. Todo es posible.

4 thoughts on “De historia y cultura beisbolera: ¿Y por qué estas cosas pasan?

  1. Pudiera parecer que los seguidores del beisbol cubano tenemos una intencion marcada para sacar de sus puestos a los actuales dirigentes del deporte cubano y en particular los del beisbol. Sin embargo tal apariencia estaria equivocada desde su propia raiz porque si quitan a los actuales individuos para poner a otros de carcteristicas similares estariamos saliendo de Guate-mala para entrar en Guata-peor. En realidad no hay nada personal contra nadie en particular, la salud del beisbol cubano depende de hombres que sean capaces de entregarse por completo al deporte nacional, gente seria, disciplinada, educadores y de caracter fuerte para poder enfrentar las cosas y las gentes negativas. No voy a mencionar nombres que todos conocemos, si fuera posible meter a hombres en una lavadora y en una secadora y sacarlos limpios de todo lo negativo que arrastran no habria nada en contra de que siguieran los mismos pero como esto es imposible hace falta sangre joven o al menos nueva con todas las caracteristicas ya mencionadas, gente que a los ojos de todos sean ejemplo de dedicacion y no oportunistas de ocasion. Solamente entonces todo comenzara a tomarse con seriedad, sin miedos y con respeto a todos los participantes y aficionados. Me disculpan por toda esta perorata que solo persigue repetir lo que en mi modesta opinion es imprescindible para que el beisbol cubano vuelva a ser una actividad exitosa. Saludos

  2. Todas las voces alternativas deben unirse y concentrarse en pedir una nueva Comisión Nacional. Las voces convencionales forman parte del negocio, es algo evidente, pero el béisbol no les pertenece, el béisbol es de todos.

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