GIIB: El emergente subutilizado (1a parte)

Cubadebate publica la primera parte de una entrevista realizada a los Sabermétricos cubanos Alejandro Aldama y Camilo Quintas, quienes han desarrollado el Grupo Independiente para la Investigación del Béisbol (GIIB) y han comenzado a utilizar métricas avanzadas para realizar su trabajo. Universo Béisbol reproduce íntegramente este trabajo.

Alejandro (en primer plano) y Camilo: la esencia del GIIB. (Foto: Roberto Garaycoa/Cubadebate)

Alejandro (en primer plano) y Camilo: la esencia del GIIB. (Foto: Roberto Garaycoa/Cubadebate)

Por Michel Contreras y Roberto Guaraycoa

Por suerte o por desgracia, vivimos en la era de Google, la Wi-Fi, el iPhone, Facebook y las pantallas LED. Hay una caravana de satélites regados por el cielo, y hace rato que los robots dejaron de generar asombro. Todo excede los sueños más febriles de Julio Verne, Morgan Robertson y Herbert G. Wells. Incluso el béisbol, que se arrima a la ciencia de las probabilidades en perjuicio de corazonadas y teorías obsoletas.

Fue la mandarria de Bill James la que empezó a dar golpes en el viejo muro. Por lo menos, los primeros golpes poderosos. Sucedió en los setentas, cuando James se entretenía en escribir artículos de béisbol con una mirada diferente, más enfocados en responder preguntas específicas sobre el desempeño de los jugadores –digamos, a cuál batería de pitcher y catcher le robaban más bases- que en reseñar los pormenores del partido.

Por ese camino se instaló la sabermetría en el poder. Llegó armada hasta los dientes, con una visión mucho más integral que la propuesta por las estadísticas tradicionales, y concentrada en evaluar de qué manera inciden los números individuales y colectivos en el record de ganados y perdidos de un equipo.

Como pasa con toda ciencia adolescente, su irrupción despertó suspicacias y rechazos. Sin embargo, encontró tierra para reproducirse en los Atléticos de Oakland…

Un libro y una película del mismo nombre, Moneyball, han aclarado aquello que no pocos calificaron de “milagro”. Se trató, sencilla y genialmente, de que la gerencia de los Atléticos decidió diferenciarse de sus competidores mediante la optimización de sus limitados recursos financieros, y adoptó un particular método de selección (draft) dirigido a adquirir peloteros con altos porcentajes de embasado. Así, escaso de presupuesto y sin estrellas en el roster, el equipo consiguió avanzar a play offs en cuatro temporadas sucesivas, de 2000 a 2003.

Hay una escena del filme que resume la filosofía sabermétrica, y es cuando el asesor del gerente del equipo le sugiere comprar victorias en lugar de jugadores. De la revolución del Oakland a la fecha, ese modo de ver la pelota se ha convertido en el pan diario de la mayoría de las franquicias de Grandes Ligas, que cada vez apuestan menos a la intuición y el conocimiento empírico, y mucho más –muchísimo más- a evaluaciones de índole científica. Un dato sobrecogedor: en 2004, solamente dos años después de acogerse al modelo sabermétrico, los Medias Rojas de Boston ganaron su primera Serie Mundial desde 1918.

Así, casi nadie se atreve a día de hoy a hacer béisbol sin el auxilio de la ciencia. Pero siempre hay un pero y también una excepción: en cuestiones de pelota, en Cuba todavía señorea “la perversa costumbre de falsear y magnificar”, y nos aferramos como náufragos a los erosionados islotes del average ofensivo y el promedio de carreras limpias.

Entonces, también vamos detrás en el empleo de la estadística avanzada. Un por ciento elevado de managers y entrenadores carecen de suficiente cultura sabermétrica para explotar a fondo las ventajas de su conocimiento, y ello gravita negativamente en la calidad de la pelota. Es más: varios de los supuestos analistas del béisbol doméstico ni siquiera se inmutan al escuchar términos tan de moda extrafronteras como WAR, BABIP o wOBA.

Por fortuna, hay quienes no se cruzan de brazos, enternecidos con el canto de sirenas del ‘magister dixit’. Por fortuna, tenemos sabermétricos. No podía ser de otro modo en un país donde el talento abunda, la pelota es poco menos que el sentido de las cosas, y la crisis de resultados internacionales se abre paso con el filo de un machete paraguayo. Por fortuna tenemos el GIIB, o Grupo Independiente para la Investigación del Béisbol.

En estos momentos, el GIIB está compuesto por 17 miembros fijos, apoyados por una amplia comunidad de colaboradores. Pero todo empezó por la curiosidad de Camilo Quintas y Alejandro Aldama, dos muchachos que se interesaron precozmente por descubrirle los secretos al pasatiempo nacional.

Hace poco, Camilo se graduó de Cibernética-Matemática y trabaja en el Departamento de Desarrollo de Tecnología de la Universidad de La Habana. Alejandro, mientras tanto, estudia la licenciatura en Cultura Física. Acaso porque se conocen desde niños y a estas alturas ya alcanzaron el teamwork, sus criterios confluyen con naturalidad pasmosa. Uno contesta mi pregunta, el otro cita un dato ilustrativo. Ellos dos son el alma del GIIB, que arrancó oficialmente en el verano del año 2012, “aunque ese tipo de trabajo lo veníamos realizando desde hacía bastante tiempo”.

¿De dónde viene la idea de fundar el Grupo, y a qué se dedica éste?

Camilo: Nosotros crecimos juntos, y siempre nos interesó el mundo de la investigación beisbolera. Fíjate si es así que en los videojuegos nos pasábamos menos tiempo jugando que armando los equipos y ordenando los line ups. Y como terminábamos polemizando debido a criterios contrapuestos, decidimos estudiar las estadísticas. De esa manera dimos los primeros pasos, hasta que formalizamos el trabajo que veníamos haciendo.

Alejandro: En el GIIB se trata de investigar sobre el único deporte que combina la teoría de probabilidades con la teoría de estrategia adversarial, pero desarrollando tecnología propia. Muchas de esas estadísticas novedosas que ahora aparecen en las transmisiones beisboleras, derivan de la tecnología que le hemos donado a la Federación Cubana, como el sistema de gestión de datos y extracción de información Strike”.

¿Alguien más realiza en Cuba esta clase de trabajo?

Camilo: Que sepamos, nadie más lo está haciendo. La verdad es que este trabajo no se desarrolla en poco tiempo, y tiene un grupo de requerimientos que pasan desde la disponibilidad de tecnología hasta la capacidad para la creación de softwares.

Y además de softwares, ¿qué otros resultados concretos han reportado sus estudios?

Camilo: Nosotros trabajamos la línea de la genericidad. Esto significa que  toda la tecnología desarrollada por el GIIB sirve para cualquier tipo de torneos, no importa cuál sea su estructura. Te adelanto que los resultados de la mayoría de nuestras investigaciones fuertes no han salido a la luz. Por ejemplo, en torno a la optimización de alineaciones, que es uno de los principales problemas del beisbol actual, y quizás la respuesta más codiciada de la investigación en el sector. Nosotros creemos que sí, que se puede lograr una optimización de las alineaciones y hacer line ups científicos, pero aún no se ha descubierto la fórmula.

Alejandro: También hemos aportado un algoritmo de posicionamiento defensivo, otro de reconocimiento de jugadores idóneos para torneos cortos, algunas mejoras y extensiones a fórmulas de la sabermetría tradicional, y el gERA, que aporta la medida de la cantidad de carreras que son responsabilidad exclusiva del lanzador y no de su defensa, a diferencia de la engañosa estadística del PCL o ERA. Esta estadística ha sido hasta ahora nuestra creación pública de más valor.

En la denominación del Grupo, ¿a qué se debe el hincapié en la palabra Independiente?

Alejandro: Siempre nos criticaron ese status, pero la vida nos ha dado la razón. Nosotros funcionamos de modo autónomo, sin necesidad de depender de nadie, con nuestros propios recursos. Hace un tiempo la Federación nos propuso anexarnos a ella, pero no aceptamos en aras de poder seguir determinando nosotros mismos las líneas de investigación. Al final, la realidad es que tenemos muchos detractores, pero también un montón de mucha gente que nos sigue y nos ayuda. Inclusive, gente que, aún sin entender del todo lo que hacemos, confía.

¿A qué niveles anda la credibilidad en su trabajo?

Camilo: Dentro del país, nos cuesta mucho ganar en credibilidad. Hace un tiempo sostuvimos que los wild pitches eran responsabilidad de los receptores en lugar de los pitchers, y se rieron de nosotros. Dos meses después ESPN dijo lo mismo, y al parecer ya no estábamos tan locos.

Alejandro: Para ser sinceros, el GIIB ha encontrado más aceptación fuera de Cuba. Hemos sabido de intereses en algún que otro país latinoamericano, y en poco tiempo debe venir a entrevistarnos un periodista estadounidense, Eric Nusbaum, quien escribe para ESPN y Sports Illustrated. Además, hace poco se fue un sabermétrico canadiense que sostuvo un encuentro con nosotros. Se llama Klai Shuew -a decir verdad, ese es su alias profesional-, y perteneció al equipo de trabajo de Tom Tango, el sabermétrico número uno del mundo actualmente.

¿Qué opinión se llevó del GIIB?

Camilo: A él le interesaron mucho nuestras investigaciones, aunque no aceptó de muy buen grado la idea del gERA. Por supuesto, para llegar a ese cálculo existe una fórmula, y esas fórmulas son especies de patentes, que no se revelan. Ellos tienen su fórmula particular para realizar esta medición, llamada tERA, y nosotros le explicamos las debilidades que le veíamos. Pero a la postre se sintió muy interesado en el GIIB, tanto, que hasta me invitó como presidente del Grupo para que viajara a Canadá a reunirme con ellos, intercambiar información y llegar a acuerdos. Ellos corrían con todos los gastos, pero desafortunadamente  hoy recibí la denegación de mi VISA, por lo que no podré viajar.

Entonces, ¿se sienten subutilizados?

Camilo: Por supuesto. En noviembre pasado, durante la Convención Internacional AFIDE, se quedaron maravillados con la intervención del GIIB. Sin embargo, todos los proyectos han quedado ahí, en palabras. Por ejemplo, disponíamos de una información estadística completa sobre la Serie del Caribe, pero nadie se interesó por solicitárnosla. El problema es que no hay conciencia todavía de la complejidad que entraña el béisbol.

Alejandro: En el mundo, las selecciones de pelota se hacen con el apoyo de las estadísticas más avanzadas, que hablan con mucha claridad. Por ejemplo, antes de la Serie del Caribe, Freddy Asiel era apenas el noveno lanzador del país en el indicador Estado de Forma, y Norge Luis Ruiz andaba por el puesto 33. Pero Odelín era sexto en ese momento, por ende, era el hombre que mejor forma llevaba en el staff. Eso lo dije en el programa Tribuna Deportiva de la COCO el día antes de que él trabajara contra Puerto Rico, y ya ves, las probabilidades a que apuntaba la estadística se cumplieron.

(Continuará próximamente)

1 comentario

A esto me refería el otro día cuando hablaba de aplicar la ciencia al beisbol, además de estudios de videos de otras ligas, de estudio de posicionamientos defensivos, de estudios de posición corporal y mecánica de swing, etc. Sólo que ignoraba que existiera este grupo en Cuba que al parecer sólo ofrece estadísticas (muy útiles por cierto) pero que hay que saberlas usar para conformar alineaciones, para diseñar estratégias de juego, estrategias de desarrollo para equipos y para peloteros, así como para saber cual pitcher o emergente traer en un momento determinado.
Mitchel la pone y se va, le deja los comentarios a los demás, leí unos cuantos en CDebate pero me interesaría mucho leer el tuyo Rey.

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