Curt Flood, la Reserve Clause y el empedrado camino de los agentes libres

Curt Flood. (Foto: ztopics.com)

Curt Flood. (Foto: ztopics.com)

Por Reynaldo Cruz

En los momentos en los que esto sucedió, no se hablaba de béisbol de Grandes Ligas en Cuba, e incluso, la posibilidad de utilizar este acontecimiento para demonizarlas aún más, no fue explotada por los medios de prensa cubanos. Así, el caso de Curt Flood, su demanda a la Major League Baseball y a su Comisionado Bowie Kuhn, además del abrupto fin de su carrera profesional, pasaron totalmente inadvertidos en nuestro país. Hoy, en momentos en los que se habla un poco más de Grandes Ligas, se han tocado apenas algunos temas referidos al Big Show y las cosas buenas y malas de su historia. Sin dudas, un hecho lamentable, que llevó a un jugador como Flood a poner en juego su futuro como pelotero por luchar en pos de lo que creía su derecho.

Comencemos con la Cláusula de Reserva (Reserve Clause), y lo que ella significa.

En un principio, no había contratos a largo plazo en la MLB, y los peloteros firmaban solamente por un año, lo cual, como es obvio, no les aseguraba un futuro y les obligaba a no sufrir lesiones, pues esto llevaría a un contrato menos lucrativo al año siguiente. Luego, los dueños de equipo promulgaron un contrato estandarizado para los jugadores, quienes intentaron formar un sindicato conocido como la Hermandad (the Brotherhood) para contrarrestar este fenómeno. Por último intentaron formar una liga de jugadores (Players’ League), pero esta fracasó y duró apenas una temporada.

La Cláusula se instauró de manera extra-oficial en 1879, propuesta como la Regla de los Cinco Hombres (the Five Man Rule). La “ley” permitiría que los clubes “reservaran” a los jugadores para la siguiente temporada, a menos que el jugador se saliera del contrato, acción tras la cual no podría jugar durante todo un año (¿les resulta familiar?). Como algunos conjuntos ignoraron un poco esta ley, firmando “peloteros reservados”, la Liga Nacional la hizo oficial el 6 de diciembre de 1879.

Esto se hizo con el objetivo de controlar a los jugadores (sobre todo sus salarios), porque de permitir que cambiaran de un equipo a otro, los sueldos se dispararían, y por ende, ellos deberían “aflojar” más dinero por peloteros de calidad. Los jugadores podían ser transferidos (al igual que sus derechos) por otros de otros conjuntos, o podrían optar por no honrar sus contratos, y por ende, no jugar.

Esta situación se mantuvo incluso después que en 1890 se firmó la Ley Sherman Antitrust (Sherman Antitrust Act), que derivó en el Derecho de la Competencia (Antitrust Law). Esta ley establece una competencia justa entre empresas. La razón para mantenerla fue la intención de mantener el béisbol próspero, por lo que se le dio inmunidad de la Ley Sherman. En 1922 la Corte Suprema de Estados Unidos confirmó, en el fallo del caso Federal Baseball Club vs. National League, que la Ley Antitrust no se aplicaba a las mayores.

Entonces, en octubre de 1969, llegó Curt Flood, con su demanda luego de que los St. Louis Cardinales intentaran canjearlo junto con Tim McCarver, Byron Browne y Joe Hoerner a los Philadelphia Phillies por Dick Allen, Cookie Rojas y Jerry Johnson. Flood no quería reportarse a un equipo en decadencia en aquel momento, como los Phillies, además no quería jugar en un estadio donde consideraba que la fanaticada era racista y beligerante, además de que se enteró de la transferencia por un reportero.

Marvin Miller, el General de la Unión (Sindicato de peloteros), le dijo en una reunión que el sindicato podía financiar una demanda legal, por lo que Flood decidió proceder.

En una carta al Comisionado Bowie Kuhn, el jardinero central declaró:

24 de diciembre de 1969

Luego de doce años en las ligas mayores, no siento que sea una propiedad que pueda comprarse o venderse sin tener en cuenta mis deseos. Creo que cualquier sistema que produzca tal resultado viola mis derechos básicos como ciudadano y no es consistente con las leyes de los Estados Unidos y los muchos Estados.

Es mi deseo jugar béisbol en 1970, y estoy capacitado para jugar. He recibido una oferta de contrato por parte del club de Filadelfia, pero creo que tengo el derecho de considerar ofertas de otros clubes antes de tomar cualquier decisión. Yo, por tanto, pido que se dé a conocer a todos los clubes de la Major League acerca de mis sentimientos en cuanto a este asunto, y les den aviso sobre mi disponibilidad para la campaña de 1970.

El asunto llegó hasta la Corte Suprema, donde llegó a ser humillado por el Juez Lewis Powell, quien le dijo que “esto no es tan fácil como jugar el jardín central, ¿verdad?”. En todo este trayecto, Flood estuvo solo. Ningún jugador en activo se atrevió a testificar en su favor, y entre los que aparecieron estuvo Jackie Robinson (quien no se cansó de luchar por los derechos civiles luego de su retiro), Hank Greenberg y el excéntrico Bill Veeck. El 19 de junio de 1972, el fallo la Corte Suprema falló en contra de Flood (5-3) y Flood no volvió a jugar después del fallo.

No fue hasta el año 1975, cuando el arbitrador Peter Seitz declaró que debido a que los lanzadores Andy Messersmith y David McNally habían jugado un año sin contrato, podían ser agentes libres.

Sin embargo, los problemas con los agentes libres no pararon ahí: después de la temporada de 1985, siguiendo los “buenos consejos” del Comisionado Peter Ueberroth, los dueños de equipos llegaron a un acuerdo no escrito (y por ende no oficial o sancionable) para no competir los unos con los otros por los servicios de agentes libres, y reducir de manera significativa la longitud de los contratos, lo que a su vez trajo como resultado que los agentes libres firmaran con sus mismos equipos por muy poco o ningún aumento salarial. Lo único que impedía que esto sucediera era que el equipo al que el jugador en cuestión pertenecía decidiera prescindir de sus servicios.

En mi opinión, esto no era muy diferente de la Cláusula de Reserva, pues aunque esta se había abolido, los jugadores seguían prácticamente obligados a permanecer con sus mismos conjuntos, sin importar cuáles eran sus deseos.

Hubo muchas víctimas directas, como Kirk Gibson, quien se vio obligado a volver a firmar con los Detroit Tigers en 1985. Un año más tarde, las alarmas saltaron cuando varios jugadores de alto perfil como Tim Raines (Montreal Expos), Ron Guidry (New York Yankees), Doyle Alexander (Atlanta Braves) y Rich Gedman (Boston Red Sox) llegaron a término y se convirtieron en agentes libres, sin poder encontrar ningún conjunto que “necesitara” sus servicios. Como resultado, se vieron obligados a recalar con sus mismos equipos, y además se perdieron el mes de abril, pues esperaron hasta el plazo final para firmar los contratos, manteniendo la esperanza de que aparecieran otros clubes con intenciones de ficharlos.

Sin embargo, uno de los más notables de todos fue sin dudas el jardinero de los Montreal Expos y actual miembro del Salón de la Fama en Cooperstown, Andre Dawson, quien básicamente, según Baseball Reference,

…ofreció a los Chicago Cubs un cheque en blanco para que lo firmaran: desesperado por salir de Montreal debido al castigo que sus rodillas estaban recibiendo del duro césped artificial del Stade Olympique, dijo a los Cubs que jugaría con ellos en 1987 por cualquier cantidad  de dinero que estuviesen dispuestos a pagarle. Sin poder declararse pobres, los Cubs le ofrecieron un ridículamente bajo salario de un año por 500 mil dólares (menos de un tercio de lo que Dawson habría costado en un mercado justo), y Dawson firmó.

Por supuesto, que el sindicato de peloteros (MLBPA: Major League Baseball Players’ Association) estaba bien molesto con lo que estaba sucediendo, y establecieron una queja formal en tres ocasiones diferentes: febrero de 1986, febrero de 1987 y enero de 1988.

El caso tomó 71 días de audiencias y el 21 de septiembre de 1987, el arbitrador Thomas Roberts falló a favor de la MLBPA y la MLB fue encontrada culpable de colusión (conspiración). En total, los propietarios tuvieron que desembolsar 280 millones de dólares, aunque estos no fueron los daños reales.

Definitivamente, y aunque muchos no encuentren relación entre el caso de Curt Flood y este, sí hay muchos puntos en común. Durante la época de la colusión, muchos jugadores estuvieron prácticamente “reservados” para sus equipos, pues no podían buscar mejores ofertas en otro lado, incluso si tuviesen temporadas de ensueño antes de convertirse en agentes libres. En un final, y aunque se hable del escándalo de las Medias Negras como uno de los casos más terribles de fraude en la historia del deporte de Estados Unidos, estos dueños de equipos decidieron, por un acuerdo muy privado y unilateral, no contratar a jugadores que les podían hacer falta para mejorar sus equipos y hacerlos competitivos.

1 comentario

Excelente artículo. Nuevamente Felicidades por este sitio.
Abrazos

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