Las amputaciones a la historia del béisbol cubano

Omisiones: ¿Se volvería a hablar del récord de jonrones en Cuba si Orestes Kindelán se marchara? (Foto: Eric Risberg/ AP)

Omisiones: ¿Se volvería a hablar del récord de jonrones en Cuba si Orestes Kindelán se marchara? (Foto: Eric Risberg/ AP)

Por Reynaldo Cruz

Los cubanos y nuestro béisbol tenemos una especie de relación misteriosa con la magia y la hechicería. Año tras años, nombres que eran mencionados de manera muy común pasan a ser totalmente ignorados como si Hermione Granger nos hubiese apuntado con su varita mágica y, al igual que a sus padres, susurrado la cruel frase de Obliviate[i], para hechizarnos por siempre. Poco a poco, los nombres son menos frecuentes y, al igual que cualquier recién “converso” fanático de la MLB que cuando revisa los libros de récords y ve nombres como el de Barry Bonds o Pete Rose fuera de Cooperstown, se pregunten qué pasó, los nuestros pueden comenzar a levantar las mismas interrogantes.

El efecto de esto, a corto y mediano plazo, podría no ser nocivo al 100% —y aclaro que al 100% porque los efectos pueden sentirse en apenas 24 horas— pero a la larga, podríamos reírnos en un futuro de algo que nos demuestre lo estúpidos que podemos llegar a ser y cuánto daño podríamos hacer. Tal vez lo peor que puede hacerse con la historia es borrarla y negarla, y de aquí a 20 años, cuando nuestros hijos o nietos comiencen a interesarse por el béisbol, será un tema tabú explicarles quién fue Antonio Pacheco, Orlando “El Duque” Hernández, Yoenis Céspedes o José Dariel Abreu. Jamás imaginé que vería —o escribiría— el nombre de Antonio Pacheco en un comentario parecido, pero su reciente decisión de irse a vivir a Estados Unidos, más que como algo negativo, podría ser tomada como una lección.

Y es que día a día enfrentamos el riesgo de que de la noche a la mañana cercenen una parte de la historia de nuestro béisbol porque los protagonistas pasan de ser venerados a ser censurados o ignorados.

El tema en cuestión es precisamente el de Antonio Pacheco —y decenas de peloteros más que, por cualquiera que haya sido la causa, decidieron vivir fuera de Cuba estando aún en activo o simplemente después de terminadas sus respectivas carreras en Series Nacionales— y de cómo su reciente decisión, convertida ya en un fenómeno mediático, afecta el futuro del béisbol en Cuba.

De este caso se derivan dos tendencias: la primera ha sido la de defender al pelotero a ultranza, y la segunda —contra todo pronóstico— ha sido la de expresar incredulidad ante el hecho, que más que nada es un hecho normal. Hasta hoy me había reservado el derecho de callar respecto al tema, y no quiero hacer un manifiesto apologético o acusatorio hacia el Capitán de Capitanes (porque quitarle ese título sería un error tan grave como los que se han cometido durante varios años).

Mi preocupación es más bien otra: ¿qué estamos haciendo con la historia? Y esta pregunta esté bien fundamentada por mi propia historia cuando me interesé por el béisbol por vez primera a los 10 años de edad, cuando me fue fácil escuchar de —y nos vamos con la misma posición— Andrés Telemaco, Félix Isasi, Alfonso Urquiola que de Rey Vicente Anglada. Claro, todos sabemos en qué lugar de las preferencias estaba el explosivo camarero de los Industriales por su supuesto vínculo con los apostadores —algo que muchos catalogaron de ser un “pase de cuentas”.

¿Sucederá lo mismo con Antonio Pacheco?

La respuesta es la más temida de todas: por supuesto. Pacheco está destinado a no ser nombrado —ya ha habido una de esas “omisiones involuntarias”— cuando se hable de grandes defensores de su posición en la televisión cubana y los medios de prensa nacionales. El éxodo de peloteros cubanos hacia el exterior tiene un efecto más violento en la pelota de la Isla que la ausencia de figuras en la Serie Nacional y en el equipo nacional. Estamos hablando de cómo se borra la historia como por arte de magia. El precio que puede pagarse aún no ha sido contabilizado, porque realmente aún no ha llegado el momento en que la historia nos lo cobre.

Es más que simple. Aún no se ha edificado un Salón de la Fama del Béisbol Cubano, por tanto la lista de peloteros “no elegibles” va aumentando cada vez que alguien decide tomar el camino de irse de Cuba, por la vía que sea. El resultado será que cada vez los jóvenes fanáticos del deporte sientan menos interés por el béisbol. ¿Qué pasaría si abandonara Cuba Orestes Kindelán? ¿Nos quedaríamos sin máximo jonronero? ¿Dejaría de hablarse de su récord?

Este fenómeno ya lo hemos pasado, y si bien los implicados han tenido la suerte de que cayera el récord de Yoenis Céspedes para una temporada, o de que Ismel Jiménez se convirtiera en el lanzador con el segundo mejor promedio de ganados y perdidos en Series Nacionales, acercándose a Orlando “El Duque” Hernández. De más está decir que cuando sucedieron ambas cosas fue motivo de fiesta, porque finalmente podía hablarse abiertamente de los recordistas.

El listado de escenas históricas del béisbol cubano que hemos visto “canibaleadas” es bastante amplio, y en muchas ocasiones se abstienen de transmitirlo para no tener que mencionar a los protagonistas de las mismas. Poco a poco, las escenas son cada vez menos y mientras más recientes son, más corren el riesgo de ser excluidas o pasadas por el “quirófano” donde le “extirpan” todos los “tumores”.

Es en mi opinión una práctica infantil, que no daña al pelotero, y no consigue el efecto deseado, cualquiera que este pretenda ser. Por eso, el empeño recientemente instaurado de eliminar a Antonio Pacheco es totalmente inútil, innecesario y poco inteligente. Mencionarlo tanto a él como a los demás que han tenido algún rol importante en la pelota cubana no será un favor que se les haga a ellos, será más bien algo que se haga con el objetivo de salvar y preservar el patrimonio histórico del béisbol cubano, de fomentar el conocimiento de la historia de lo que algunos llaman “el mayor espectáculo sociocultural de la nación cubana”[ii].

Entonces, y solo entonces podemos pensar en realizar la irrealizable e increíblemente imposible[iii] tarea de edificar un Salón de la Fama del Béisbol Cubano, donde se haga honor a la historia y a los protagonistas por lo que hicieron, y no sean vetados por el lugar hacia el que se marcharon o por donde están. Sin censuras, sin omisiones, sin resentimientos. Porque sucede que, si por casualidad su objetivo al marcharse (que todos sabemos que no es ese) es el de hacer que la historia del béisbol cubano sea borrada, sería la forma de prevalecer.

Tal vez sea ese el día en que nuestros narradores no tengan que decir solamente “el segundo bate de los Dodgers” para referirse al polémico, controversial y algo problemático, pero no por eso menos estelar, Yasiel Puig; o que puedan decir con total orgullo que el lanzamiento más rápido de las Grandes Ligas lo hizo el cubano Aroldis Chapman; o que puedan decir que un cubano (Yoenis Céspedes) es apenas uno de los tres jugadores que han ganado el Derby de Jonrones del Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas, y que es uno de dos (el otro es Ken Griffey Jr, cuya placa en Cooperstown debe estar siendo elaborada ya, a pesar de que falta tiempo para que esté en la boleta) que lo ha hecho de forma consecutiva.

Tal vez sea ese el día en que la historia del béisbol cubano pertenezca verdaderamente a nosotros y no a quienes se empeñan en ocultar partes extremadamente importantes de ella.

[i] Obliviate: De la saga Harry Potter, un hechizo mediante el cual el hechicero logra que la víctima olvide momentos de su vida para siempre, como si nunca los hubiese vivido. El personaje de Hermione Granger lo utiliza para que sus padres la olvidaran y así protegerlos del terrible Voldemort. El efecto del hechizo es irreversible.

[ii] Esta afirmación se pone en duda debido a lo mal concebido que se encuentra el béisbol en Cuba hoy, además de la poca seriedad con que esto es asumido por las autoridades rectoras del deporte nacional.

[iii] Con esto sucede que el primer conflicto viene del lugar donde debe ser edificado, luego de las figuras a incluirse, sobre todo si los que jugaron en Grandes Ligas después de 1959 podrían ser incluidos o no.

9 comentarios

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Saludos Reynaldo, otro excelente artículo amigo donde solo cabe decir la famosa frase de Sherlock Holmes:- Elemental Watson-.
En un comentario en días pasados me preguntaba de como se debían sentir la generación de los 80 o 90 viendo que lo que antes era malo, ahora de repente es bueno. Me imagino que muy bien no se deben sentir.
Algún día, y estoy seguro que llegará, nuestros comentaristas tendrán que hablar de todos nuestros peloteros, les guste o no, y seguro que sentiran el alivio más grande del mundo, porque vivir en la hipocresía y la doble moral no es de recibo para nadie. Tendrán que darse cuenta que al que tienen delante en el monitor de su televisor es un jugador de beisbol, tan cubano como cualquiera de nosotros y tan orgulloso de serlo como cualquiera de nosotros, con sus defectos y virtudes, con su forma de pensar y vivir, como cualquier persona en este mundo. Un saludo

Reynaldo y amigos,los otros dias leia un comentario de un forista,que en pocas palabras decia que a raiz de una reunion organizada para la guia de beisbol,se pretendia omitir a algunos”desertores” de las estadisticas y dice que uno de los mas prestigiosos periodistas deportivos(no escribio el nombre)dijo de la unica forma que puedo aceptar esto es que tambien sean anuladas las estadisticas de lo que se hizo contra ellos,ahi mismo se dio por concluido el tema yno procedio la peticion,este dejo sin argumento a los censores,jugada maestra,es que es la logica,la historia no puede ser borrada de un plumazo,todos y cada uno de esos hombres,fueron parte de ella,esten donde esten hoy,el pasado no se puede borrar,total no lo ponen en el tv,pero en el usb channel,la gente ve todo de muchos de ellos,por lo menos de los mas recientes.
PD: Reynaldo no estoy seguro pero me parece el record del Duke Hdez aun esta vigente,Ismel no logro romperlo.

Sí, Jiménez solamente se acercó, pero la “fiesta mediática” que se armó en torno a esto provocó confusión a más de una persona… saludos

Excelente artículo Rey. Al paso que vamos, hasta los eliminarán de las Guías Oficiales de Béisbol. Ojalá esto no pase. Por Dios, cuanta ignorancia, como si con eso pretendieran borrar la historia. Suerte hay mucho escrito sobre eso y publicado.

Que hagan lo que quieran, hermano. Afortunadamente queda gente loca por conservar la historia de la pelota cubana a cualquier precio

REY nuevamente una humilde reverencia ante tu articulo, estoy 100 % de acuerdo, la política y el deporte no debían ir de la mano, y aunque lo fueran, nadie tiene el derecho de borrar la historia de golpe y porrazo, ni tan siquiera escudándose del paso inexorable del tiempo, quién intente hacer eso realmente OLVIDA que todo está en constante movimiento, que aunque aparentemente parece posible “no se puede tapar el sol con un dedo”, o parafraseando otro dicho “la mentira puede correr un año, la verdad sencillamente la alcanza en un día”.

Quién intente borrar la historia, lo único que logra hacer es perder credibilidad, y pongo un ejemplo a Anglada en su momento lo “crucificaron”, le truncaron su carrera y lo mandaron al callejón del olvido, yo no tuve la oportuniad de verlo jugar pero dicen los que si lo vieron, que cuando cometiron esa injusticia con él, el beisbol lloró, le hicieron tanto daño que ni él mismo Anglada quería saber del beisbol cubano, el cuál lleva en sus venas, en esas venas de cubano, de beisbolista. Y sin embargo hoy a Anglada lo recuerda todo el mundo, hasta los que no lo vimos jugar, la historia, esa historia, fue mucho más fuerte que los incautos que intentaron borrarla, LO ABSOLVIÓ de los cargos imputados, hoy Anglada como ya dije es recordado y respetado por todo el mundo, y si alguien recuerda a aquellos que le hicieron daño (yo personalmente no sé ni quiénes son, ni donde están, ni me interesa para nada conocer sus nombres) es por él, a ellos la historia les aplicó la misma medicina que intentaron emplear, los condenó al olvido. Al mismo olvido que estuvieron condenados aquellos que intentaron mancillar la carrera deportiva de Germán Mesa y cuando el Comandante con su sabiduría eliminó esa injusticia,el pueblo cubano (ese sabio espectador), no lo dejaba casi jugar hasta que no se cansara de aplaudirlo ¿alguien ha olvidado eso?) TAMBIÉN estarán condenados todos los incautos que intenten hacer lo mismo con Antonio Pacheco quién como JUGADOR (y hago incapié en esto porque en mi opinión como mánager fue pésimo) fue tan grande como para dejar en un segundo plano a un grande entre grandes como Juan Padilla. Al olvido han estado condenados aquellos que intentaron borrar de nuestras mentes que el mejor relevista que había en su momento en Cuba fue Euclides Rojas, que unos cuantos records para un novato todavía los ostenta hoy en día Kendry Morales, quien dicho sea de paso fue quien salvó a Cuba en el juego contra Brasil en el mundial de la Habana (no yuliesky como intentó julita osendi hacernos creer o eso le pusieron en el teletipo), o que Yobal Dueñas decidió en ese mismo mundial el juego contra Korea del Sur, o que Bárbaro Cañizares fue el jugador más valioso del certamen, o que José Ariel Contreras nos salvó tantas veces delitándonos con su pitcheo, o que Agustín Marquetti decidió aquel juego famoso contra los EUA, o que guillermo rigondeaux nos regaló tantas medallas, o que Dayron Robles nos hizo felices tantas veces a pesar de los defectos que pudiera tener o que le quisieron inculcar.

Al olvido estuvieron condenados aquellos que intentaron escamotearle a Finlay el haber sido el descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, o que decir de los monjes que le negaban a Colón la posibilidad de descubrir el nuevo mundo y lo devolvieron a España cargado de cadenas y trataron de hacer parecer que era otro el “descubridor”, LA HISTORIA AL FINAL NOS ENSEÑA QUE MIENTRAS EXISTA EL SER HUMANO ELLA ESTARÁ AHÍ Y A LOS QUE INTENTEN BORRARLA ELLA SOLO LOS CONDENARÁ A SU PAPELERA DE RECICLAJE SIN DERECHO A SER RECUPERADOS. así que mi consejo es que las autoridades deportivas se llamen a capítulo, no pierdan más tiempo tratando de ocultar lo evidente, respeten la historia de los atletas, reconozcan sus logros estén donde estén, eso no daña a nadie, el cubano aunque algunos no lo reconozcan se siente como tal donde quiera que esté y se llena de orgullo ante los logros de los suyos, disfruta un jonrón ya sea en un partido del clásico, la serie nacional o por qué no los que dan los nuestros en la MLB, te hace pensar donde está el problema de calidad, ¿por qué no ganamos un torneo de envergadura hace tantos años? ¿por qué nuestros peloteros, (y digo nuestros, porque así los siente el cubano común, el cubano de a pie y/o cualquier otro cubano) tienen tanta calidad demostrada en “la grande” y en los torneos foráneos seguimos sin ganar, incluso cuando estaban esos atletas? ¿quien tiene la culpa?

Mi pedido a los que intentan borar la historia, es el que emite un revolucionario, porque no lo voy a negar lo soy y a mucha honra, es que los que intentan la negación de la negación deberían llamarse a capítulo y responderse una simple pregunta compuesta ¿a quién quieren engañar y al final a quién logran engañar?
Como me considero un caballero les expongo mi hipótesis a esta interrogante.

Quieren engañarnos a nosotros que tenemos los ojos bien abiertos, pero como el cuento del cazador cazado, solo han logrado engañarse a ustedes mismos.

Y para terminar me permito recordarles que en el camino por hacernos olvidar, han descuidado un pequeñísimo detalle los atletas tienen un poder que va más allá de lo que ustedes han querido reconocer, sus logros se quedan en nuestras mentes, en ese disco duro general que se llama recuerdo, porque nos provocan reacciones diversas alegrías, tristezasa, emociones que no se pueden olvidar, así que buena suerte en ese intento inútil de resetear nuestra memoria colectiva están condenados al fracaso.

lamentablemente escribo un poco tarde, estaba de vacaciones, tú eres un tipo de mente clara Reynaldo, lástima que muy pocos en Cuba tengan acceso a tus artículos y los que tienen posibilidades de postearlos en sitios nacionales no lo hacen. Otro ejemplo para que engroses tu lista, en VC, no se habían percatado que el lanzador de esa provincia que más ganaba en series nacionales era Rolando Arrojo, y SACARON del retiro a José Ramón Riscart, para que ganara 1 o 2 juegos que tenía por debajo de Arrojo, los ganó, pero le dieron hasta con el tibor

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