Representatividad de la pelota en Cuba (no es la misma muela de siempre)

El accionar de Pinar del Río o Cuba en la Serie del Caribe nos demostró que hace falta realizar cambios. Foto: Ricardo López Hevia)

El accionar de Pinar del Río o Cuba en la Serie del Caribe nos demostró que hace falta realizar cambios. Foto: Ricardo López Hevia)

Por Reynaldo Cruz

Todo el mundo con conocimiento moderado sobre béisbol y economía conoce con claridad el bajo grado de sostenibilidad que tiene la Serie Nacional para la calidad del béisbol y para el bolsillo del país. Es por eso que cada vez que se va a criticar la estructura del máximo torneo beisbolero de la Isla el primer blanco fácil es la cantidad de conjuntos, que es, sin dudas, la principal causa de dos de los mayores problemas que tiene la pelota cubana, más allá de los peloteros que abandonan la nación o los miles de detalles y problemas de infraestructura que tiene el deporte.

Para muchos, dejar el pasatiempo nacional de los cubanos en ocho o hasta en seis equipos resultaría la solución ideal para aumentar la calidad, y por supuesto, reducir costos. A la postre, más de la mitad del país se quedaría, por supuesto, sin béisbol de nivel que ver durante todo el año, pues los mejores jugadores se concentrarían en las ciudades seleccionadas de antemano por alguien, mientras que el resto trataría de levantar los desánimos de las provincias restantes, en un torneo con una diferencia de oficio bastante notable.

Entonces, ¿qué ha motivado que haya habido tanta renuencia a decapitar la cantidad de equipos (uno por provincia) de la Serie Nacional? ¿Acaso países como Estados Unidos y Japón, con un mayor desarrollo económico tienen un equipo en cada Estado o Prefectura?

Sí, es cierto, esos países no tienen un equipo en cada territorio, pero en cada territorio hay participación en ligas altamente competitivas, que comienzan desde las infantiles, y que tienen continuidad en las secundarias, los preuniversitarios, y las universidades, para dar paso a las Ligas Menores, y con un poco de suerte, trabajo duro y habilidad, a las mayores. Todos estos circuitos, desde el más insignificante, se juegan en terrenos con calidad, con jugadores uniformados, y no faltan los guantes, las pelotas, los bates, los árbitros, y hasta la cobertura de los diarios locales.

El equipo Maebashi Ikue, de la Prefectura Gunma, al coronarse en el Koshien de Verano de 2013. (Foto: KYODO)

El equipo Maebashi Ikuei, de la Prefectura Gunma, al coronarse en el Koshien de Verano de 2013. (Foto: KYODO)

Solamente se necesita investigar un poco en Japón, por ejemplo, para descubrir, aparte de la Nippon Professional Baseball, la existencia de los Koshien Tournaments, organizados por la National High School Baseball Federation: el Summer Koshien o National High School Baseball Championship, torneo de verano en el que participan 49 preuniversitarios de todo Japón, siguiendo un torneo clasificatorio que tiene lugar en estadios como el Meiji Jingu de Tokyo, y el Spring Koshien o National High School Baseball Invitational Tournament, que es por invitación y que reduce la participación a 36 conjuntos durante la primavera.

Además de lo anterior, existen los torneos escolares, los universitarios, junto a las ligas industriales (que este año tendrá tres torneos principales, con 32, 16 y 32 equipos y 12, cuatro y 11 días de participación, respectivamente), independiente y las ligas de granja por debajo de la Nippon Professional Baseball. O sea, que el camino hacia el máximo nivel es largo, angosto, y hay muchos que no llegan jamás, y permanecen en los otros circuitos que, aún sin el atractivo de la NPB, tienen seguidores y animan a miles y miles de fanáticos al año.

En Estados Unidos se nota también muchísimo el nivel de masividad: Little Leagues (Ligas Infantiles), liga de preuniversitario o High School, liga universitaria (rematada con la College World Series o Serie Mundial Universitaria, pero de ahí en adelante, entre el más bajo nivel de las Ligas Menores y las Ligas Mayores hay un camino tan largo, que el jugador que tenga que pasar por todas podría sentirse como en el Laberinto del Minotauro. Por otro lado, la CanAm Association (Asociación de Canadá y Estados Unidos) y una infinidad de ligas independientes animan también a aquellos lugares por donde los peloteros de la MLB no pasan a menos que vivan en ellos. O sea, que la Major League Baseball se centra en 26 ciudades norteamericanas (Chicago, Nueva York y Los Ángeles tienen dos equipos y hay otro conjunto en Toronto, Canadá), y solamente en el estado de California hay cinco equipos (Dodgers, Angelinos, Atléticos, Padres y los actuales campeones, los Gigantes).

Esto demuestra que los 30 conjuntos de Grandes Ligas no están tan “esparcidos” como muchos podrían pensar. Pero una buena parte de los ciudadanos norteamericanos tienen acceso a esa liga, y si no tienen el béisbol en la ciudad, salen a buscarlo, porque tienen los medios económicos para hacerlo y porque se juega en verano y los niños están de vacaciones y pueden viajar para ver a sus héroes.

¿Se ha puesto alguien a pensar cómo podría un fanático guantanamero del béisbol viajar a Villa Clara si por ventura es la ciudad donde juega el equipo con más jugadores guantanameros y él quiere verlos o si peor, es el equipo más cercano que le queda? De seguro tendría que conformarse con verlo solamente por televisión, o cuando vayan de vacaciones. Lo difícil que es viajar en Cuba —me consta, y he escrito al respecto— en materia económica y de dificultades por la mala infraestructura del transporte (eso sin contar el alojamiento en una provincia vecina) hace que se prácticamente un sueño, o una inversión inmensa que podría llevar a un padre a tener que ahorrar casi tanto dinero como el que deberían ahorrar para llevar a su familia a un hotel cinco estrellas.

Los fanáticos norteamericanos tienen claramente muchas otras opciones aparte de las Grandes Ligas: dígase las ligas escolares, las universitarias, además de todas las ligas independientes y ligas menores afiliadas a los equipos de la MLB. Cada uno tiene al menos tres afiliados, uno en Clase A, otro en Clase AA y otro en Clase AAA, sin contar con que hay otros niveles en los que también tienen un conjunto que tributa a ellos. O sea, que en Estados Unidos hay al menos 90 equipos que tributan a conjuntos de la MLB y pertenecen a la MiLB (Minor League Baseball).

Acción en las Ligas Menores. (Foto: tomada de Wikipedia)

Acción en las Ligas Menores. (Foto: tomada de Wikipedia)

Para decirlo más claramente: en la Clase A Avanzada hay tres ligas, la Florida State League, que cuenta con 12 conjuntos; la Carolina League, que presenta ocho; y la California League, que tiene 10. En la Clase A, aparecen dos ligas, la South Atlantic League (SAL), en la que juegan 14 conjuntos; y la Midwest League, en la que participan 16. En la Clase A (short season) aparecen igualmente dos ligas, la New York-Penn League, donde se desempeñan 14 clubes; y la Northwest League, donde juegan ocho. La Clase AA (Doble A) ha sufrido varias modificaciones, y tiene ligas como la Eastern League (desde 1963), donde ven acción 12 conjuntos; la Texas League (desde 1946), donde juegan ocho clubes; y la Southern League, en la que participan 10 equipos. Otras ligas de Clase AA fueron la Liga Mexicana (1955-1966 hasta pasar a Triple A), la Southen Association (1946-1961) y la South Atlantic League (que estuvo solamente en 1963). En la más fuerte antes de la MLB, la Triple A o Clase AAA, hay actualmente tres ligas: la International League (establecida en 1946), que cuenta con un total de 14 clubes; la Pacific Coast League o PCL (1946-1951, 1958-presente), en la que participan 16 equipos; y la Liga Mexicana (desde 1967 en Triple A), en la que hay 16 clubes, aunque no juegan en Estados Unidos. En general, en Clase A Avanzada hay 30 equipos, en Clase A 30 más, en Clase A Short Season hay 22, en la Clase AA hay 30 y en la Triple A hay 30 sin contar los 16 de la Liga Mexicana… ¡y he pasado por alto las Ligas Independientes!

O sea, que dese 1963, cuando se reorganizó la MiLB, aparte de los 30 clubes de la MLB, los aficionados estadounidenses cuentan además con 142 clubes que juegan casi a la par de las Grandes Ligas, excepto los de temporada corta. Esto sin contar los circuitos Universitarios y de preuniversitario, que tienen una organización excelente y en las que juegan una enorme cantidad de equipos, pues todos ellos, de una manera u otra, son potenciales futuros ligamayoristas o incluso miembros del Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Con esta cantidad de béisbol disponible, podríamos decir que los fanáticos de este deporte en Estados Unidos tienen la oportunidad de ver pelota de calidad (sin que esto implique necesariamente poder sentarse en los palcos de un estadio de Grandes Ligas), pues todas las diferentes ligas están esparcidas por distintos territorios, y la gente las sigue, da apoyo a los equipos y conoce a los jugadores, con los que en muchas ocasiones comparten incluso amistad y hasta vínculos familiares.

Es entonces de entender por qué cuando se organizan certámenes universitarios equipos como Estados Unidos y Japón llevan peloteros que son exclusivamente de la liga universitaria. Es que precisamente esos circuitos son extremadamente fuertes, con una infraestructura de una base muy sólida, y con antecedentes (dígase béisbol infantil, de secundaria, preuniversitario, Koshien o sus similares) de un marcado nivel, en los que además los jugadores van puliendo las deficiencias propias de su edad o categoría.

Recientemente, la Serie del Caribe nos dejó una terrible lección: a pesar de haber ganado, los peloteros cubanos carecen del oficio necesario para enfrentarse a rivales de nivel superior, pues sufrieron con prácticamente la escuadra nacional en un torneo de clubes. Muchos podrían preguntarse por qué falta el nivel, pero la respuesta es más que evidente. Sencillamente, hay demasiados equipos, y un torneo de 16 conjuntos no debe ser el máximo nivel doméstico al que podría aspirar una nación de apenas 11 millones de habitantes, más aún si año tras año pierde decenas de peloteros de calidad por encima de su media y no puede además contar con la participación de figuras foráneas.

Cuando vienen los desastres o las derrotas, uno de los temas que más se toca y que más se menciona es precisamente la susodicha base, pero realmente quienes lo hacen apenas tienen idea de todas las implicaciones que tiene desarrollar de verdad el béisbol desde la base en Cuba.

Lo primero es que desgraciadamente existen enormes lagunas entre un nivel y otro, a los jóvenes jugadores (y me refiero incluso a los niños que comienzan) no se les da el seguimiento apropiado, y van “subiendo” de categoría, sin que esto signifique que van subiendo de nivel. Por el contrario, van arrastrando deficiencias que se convierten en grandes obstáculos para su buen desempeño en Series Nacionales, e incluso —si abandonaran el país—, en una limitante para ser fichados que los scouts notan con solo pestañear.

Entonces, cuando se habla de la necesidad de la reducción de equipos, una de las razones que se esgrime par ano hacerlo —muy bien fundamentada, partamos de ahí— es la representatividad. No es justo dejar sin béisbol a una provincia, partiendo precisamente del hecho de que esa provincia no tendrá otra opción beisbolera de calidad decente que no sea la Serie Nacional, pues las Series Provinciales son torneos de muy poco nivel, eso sin tener que mencionar la calidad de los torneos colegiales o de barrio (si es que hay alguno).

Es comprensible (sin que esto quiera decir que es lo más indicado) entonces que se quiera mantener el estado actual de las cosas: si ya muchos niños no quieren jugar béisbol porque no ven en él una esperanza futura a crecer como individuos y a crecer de manera económica, imaginemos cuánto sufriría ese interés si para colmo no tienen en sus provincias un equipo al que seguir o al que aspirar a integrar como mayores. Lo mismo pasaría con los padres, o los adultos, que no podrán desarrollar su afición y comenzarán a sentir cada vez más apatía hacia el deporte de las bolas y los strikes.

Categóricamente, no podemos competir en infraestructura con países como Estados Unidos y Japón como para pretender desarrollar nuestro béisbol de menores. Países incluso con menos categoría beisbolera y menos desarrollo que Cuba participan en la Serie Mundial Infantil (LLWS: Little League World Series), un torneo que se televisa íntegramente en ESPN, algo que podría cambiar con el rumbo que han tomado las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, pero que podría traer el mismo resultado de siempre: llevar al equipo nacional a un torneo de equipos locales (en Cuba no hay un torneo nacional infantil que sea de veras exigente para ese nivel), con lo cual la burbuja seguiría inflándose… ¿suena familiar?

Aunque no contaban con respaldo total, Las Series Selectivas fueron torneos de MUY alto nivel. (Foto: Archivo de Juventur Rebelde)

Aunque no contaban con respaldo total, Las Series Selectivas fueron torneos de MUY alto nivel. (Foto: Archivo de Juventur Rebelde)

En épocas de Series Selectivas, Súper Selectivas o como quieran llamarles, eran estos los torneos secundarios. Ahora, ¿a quién se le ocurre que un torneo de calidad y exigencia inferior pueda ser el principal en detrimento de otro que se celebra “en el mismo lugar y con la misma gente”? A nosotros los cubanos, claro está.

La solución —pese a todas las propuestas por muchas personas, incluso propuestas acá— podría ser seguir jugando la Serie Nacional tal y como está en cuanto a la cantidad de conjuntos (aunque dejaría de ser el principal torneo del país), pero celebrar un torneo más exigente, con menos conjuntos y más largo, ajustado a las exigencias del panorama internacional del Caribe invernal, que pasaría a ser la cúspide del béisbol cubano, y que obligaría —previa reparación capital de muchos de los estadios del país— a cada club a jugar una misma cantidad de partidos en todos los estadios de la nación, estableciendo semifinales y finales a ser celebrada de manera alterna en diferentes sedes (estilo Super Bowl), de forma tal que toda Cuba pueda presenciar lo máximo del nivel nacional del béisbol in-situ. Al mismo tiempo, debería potenciarse aún más el béisbol desde la base y estimular su desarrollo fuera de las Eide y las ESPA (al parecer dueños y señores del patrimonio beisbolero del país), o sea las ligas escolares, preuniversitarias, universitarias y hasta de trabajadores.

¿Y sobre la representatividad? Bueno, si se hace todo bien, ¿alguien puede pedir más?

10 comentarios

Muy de acuerdo. El autor ha sido explícito y radical,…mis aplausos.

Reynaldo, quizás por haber nacido usted en 1983, desconozca el descomunal impacto causado en toda Cuba por las Series Selectivas, que tuvo su primera prueba con la Serie de los 10 MILLONES, de 1970, que sirvió de antecedentes, para los eventos posteriores. Le aseguro que la Selectiva de 1978, con el duelo Pinar del Río-Las Villas, tuvo el impacto mayor entre todos los eventos beisboleros efectuados de la isla y era que la casi totalidad de los equipos Cuba 1 y 2, de varios años, estaba allí representado. Si leyera la prensa de aquel año veríaa la atención en todo el país por aquella batalla
En la mayoria de los países donde se juega el béisbol se presentan las mismas dificultades que en el nuestro, carencias de todo tipo y no hay y no se les ocurrirá pensar tener competencias en todas las categorías como en USA y Japón; precisamente en tierras niponas se les hizo necesario jugar desde tempranas edades para encontrar talentos. Unos 4 ó 6 conjuntos serían la cantidad de equipos lógicos para levantar el nivel de exigencias que lleva el permanecer en esa pelota élite, los demás jugadores intentarian mejorar su juego para llegar a ese tipo de torneo.

Saludos Rey, me ha gustado muchísimo el artículo, tiene abundante información y datos que son para guardar. Estoy de acuerdo en el análisis que haces, sobre todo a la conclusión que llegas al final, que me parece práctica y objetiva.
Tengo una discrepancia contigo y es en la parte que dices que la falta de nivel se debe a que hay demasiados conjuntos. Mira en los años 80 y principios de los 90 llegaron a ser 18 equipos (2 mas que ahora) y la pelota cubana gozaba de muy buena salud, es verdad que las condiciones no siempre eran las mejores para los peloteros (comparandolas con la actualidad), sin embargo había mas calidad en todos los aspectos, la situación económica era mucho mejor, se trabajaba bastante bien a todos los niveles, había mucha entrega y amor a la camiseta.
Ahora corren tiempos muy diferentes, no es comparable aquella situación a la de ahora. La falta de nivel se debe en mi modesta opinión a que no hemos sido capaces de mantener una dinámica de trabajo a nivel nacional, no hemos evolucionado, no hemos sabido cambiar muchas cosas que había que cambiar cuando el profesionalismo entró en escena, no hemos establecido una metodología de trabajo para las diferentes categorías que impidiera que se violentaran las etapas de desarrollo de los muchachos y con ello que estos llegaran a los diferentes niveles con los fundamentos básicos mal aprendidos, si a esto le unes la falta de recursos, de infraestructura, pero también, el desinterés, la dejadez, la indisciplina y un largo etcétera encontraras amigo Rey porque ha bajado el nivel en Cuba. No se puede pasar por alto por supuesto la cantidad de peloteros saliendo constantemente, ya que eso debilita la Serie Nacional y a las provincias que no siempre pueden suplir esas ausencias, caso clarísimo de lo que digo: Cienfuegos por poner solo un ejemplo.
Ahora bien, ¿Tú quieres pocos equipos para poder concentrar la calidad?, ya los tienes Rey, 8 en la actual Serie Nacional, matas dos pájaros de un tiro, la representatividad y el número de equipos. Si alguien me hiciera caso, podría existir una segunda división, con 42 juegos para cada equipo (se pudiera aumentar la cantidad si fuera posible), 2 vueltas. Los dos primeros ascienden a Primera y de igual forma bajan los dos últimos de Primera a Segunda. Esto le da espectáculo a ambas ligas, aquí se puede entrar a valorar, realizar play-off de ascenso.
Desde el punto de vista económico creo que es viable, por ejemplo en la segunda división pudieran ser sedes dos provincias y conformar dos grupos para reducir la movilidad y el gasto que esto conlleva. Voy a parar aquí y despues sigo, que este tema es interesante. Saludos

Rey muy buen artículo excelente

Abogo por una serie nacional con ocho equipos conformados por la unión de provincias vecinas, desde un “Serranos” (Santiago + Guantánamo) hasta un “Vegueros” (Pinar + Artemisa) que jugarían a cuatro vueltas todos contra todos (84 juegos). Esto concentra la calidad y conserva bastante bien la territorialidad porque no tardará mucho tiempo para que los aficionados de Santiago y Guantánamo hinchen por su club “Serranos”.
Cuando les toque ser home club a “Serranos”, una vez juega en el Van Troi y otra en el Guillermón y así sucesivamente con todos. Paralelamente se jugaría una Segunda división de esos mismos equipos, quienes jugarían alternos con la Primera división en sus respectivas provincias, de manera que cuando el “Serranos” principal esté jugando en el Van Troi, el representativo de la Segunda división lo estaría haciendo en el Guillermón. Así no hay provincias nunca con estadios apagados de manera permanente.
Como los equipos de la Segunda división serían sucursales de la Primera, los peloteros suben y bajan en función del rendimiento, lesiones, estrategias de equipo, etc. Esto incentiva la segunda división porque existe aspiración de subir a la Primera y a esta última para evitar bajar. Los salarios y otros contribuciones financieras relacionadas con liderzgo, jugadores más valiosos, etc, serían más altos en la Primera División. Todo esto hará que el espectáculo deportivo de la Segunda división sea bastante aceptable para el aficionado.
Con la concentración de la calidad mejora obviamente el nivel de la competencia en Primera División, la cual sería La Liga cubana de beisbol o Serie nacional, como se le quiera llamar, pero además puede aspirarse a la especialización del pitcheo que con 16 equipos es poco menos que imposible.
En la Segunda división pueden jugar peloteros menores de 23 junto a aquellos mayores que no hagan el grado para la Primera. Esto será muy útil para los jóvenes pues deberán enfrentar la experiencia de los descartes.
Junto a la concentración de calidad de los peloteros ocurrirá también la de los árbitros, managers, técnicos, etc, igualmente con salarios diferenciados. La televisión pudiera intentar acercarse a la trasmisión de los cuatro juegos que tendrán lugar cada día en la Primera División, por lo menos en situaciones interesantes del campeonato.
Saludos, Cmario

Saludos de nuevo Rey, continuo con mi análisis que se quedó en la parte económica, que creo que es la que más preocupa a la hora de llevar a la realidad cualquier proyecto. Decía que para la segunda división se podían buscar la sede en dos provincias y esto reduciría la movilidad, en contra tiene que 6 provincias no verian a sus equipos jugar beisbol. Ahora respecto a esto, recordemos que en la primera vuelta de la Serie Nacional los equipos se desplazan a jugar donde les toque según el calendario planificado, es decir que parece ser que se puede economicamente hablando, por tanto la segunda división pudiera celebrar sus juegos de igual manera que se hace en la primera vuelta y así ninguna provincia se queda sin ver a su equipo.
Esta es una posibilidad para no cambiar la estructura (demasiadas veces las hemos cambiado ya) y el número de equipos. Creo que con esta opción se cumplen los objetivos que buscamos:

Primero, elevamos el nivel al concentrar a los mejores jugadores de Cuba en la Primera División (entiendase equipos + refuerzos) y una segunda división para el desarrollo de los jugadores con el estímulo de poder subir a Primera.

Segundo, mantenemos la representatividad de las provincias tanto en Primera como en Segunda.

En realidad todo queda como hasta ahora salvo el hecho que ya no hay todos contra todos en una primera vuelta clasificatoria, ya existiría una división élite con los mejores equipos del país bien reforzados y una segunda para las provincias que no lograron mantener la categoría. Se podría con esta fórmula darle movilidad a los refuerzos en todo el país, para que los equipos pudieran realizar sus altas y sus bajas, dependiendo de las necesidades que tengan y esto incluye tanto a Primera como a Segunda.
Para concluir, muchas veces creemos que los males de nuestro beisbol radican en
las estructuras y le echamos toda la culpa a las mismas, si revisan los datos posiblemente se asombren de la cantidad de veces que las hemos cambiado y no caemos en la cuenta del principal culpable que se llama: FACTOR HUMANO, es ese y no otro el culpable, podremos cambiarle el nombre a los equipos, podremos poner solo 4 equipos a jugar, podremos hacer cualquier cosa, pero si el factor humano es incompetente e ineficiente, el proyecto se viene abajo, es así de sencillo. Un saludo a todos

Reynaldo, creo que el beisbol cubano es completamente financiado por el estado y que como actividad no genera ingresos significativos para compensar el financiamiento que recibe. Si no es asi te pido que me digas como funciona. Tal vez puedas adicionar ejemplos de otros paises donde el beisbol funciona desde los escolares hasta los profesionales, los ultimos se autofinancian pero de donde salen los recursos para el beisbol infantil, escolar, etc. He visto propuestas diferentes en los comentarios y quisiera tener un poco del elemento economico incluido para imaginar un poco la factibilidad de cada una. Creo que es hora de que los que dirigen el beisbol comiencen a pensar un poco como empresarios a ver si un dia el beisbol cubano llega a ser una actividad autofinanciada y deja de ser una carga para la economia que no esta muy amplia que digamos. Saludos

Saludos a todos, y gracias por comentar. Contestando a Roy: El béisbol Cubano sí es completamente financiado por el estado, pero a medida que aumenten las contrataciones, con el impuesto que se les cobra a los peloteros podría comenzar a desarrollarse las diferentes categorías del béisbol. Este es un asunto donde hay mucha tela por donde cortar, y más que nada, cambios por hacer. Contestando a Alberto Aguila, sobre las las Sereis Selectivas: cambiaron su estructura de manera abrupta aún no se sabe por qué, lo que sí se sabe es que siempre lo hicieron tra un triunfo arrollador de un equipo oriental: Serranos venció a Ciudad Habana en 1992, y “tumbaron” esa estructura. Orientales fue campeón casi 15 días de la Super Selectiva en 1995 y también se la llevaron del aire.
La pelota está del lado de ustedes, sigan comentando, criticando, alabando, discrepando o apoyando, que para eso es que se escribe.
Un saludo a todos
R

Gracias por tu respuesta. De ser asi creo que es hora de que se le engrasen las bisagras a la puerta de las contrataciones y de que se eliminen las barreras de distanciamiento con los peloteros cubanos que juegan en las distintas ligas profesionales del mundo porque estoy casi seguro que la mayoria siguen sintiendo amor por el beisbol cubano y si se les da reconocimiento y posibilidad de participacion contribuirian con dinero, equipos, asesoria y quien sabe en cuantas cosas mas. Las politicas de exclusion han dado muy poco o casi ningun resultado y de eso los medios han hablado bastante en los ultimos meses. Ojala y la CNB se monte en el mismo tren. Saludos

Un saludo Reynaldo, en 1er lugar tu análisis es excelente, una panorámica del Beisbol en las dos primeras potencias muy abarcador, esas diferencias abismales entre USA y Japón con relación a Cuba es en casi todos los ámbitos de la vida, telecomunicación, transporte, infraestructuras urbanas y en general, servicios financieros, por tanto saber esta realidad no nos puede paralizar, cambiar el orden de las cosas actuales del Beisbol en Cuba nos llevaría a varias de las situaciones que tu narras, la pregunta es a ¿a dónde nos llevara seguir como estamos, Cuba a pesar de todas esas diferencias ha desarrollado desde 1999 hasta hoy la cantidad suficiente de peloteros de gran calidad para que la Serie Nacional siguiera siendo un espectáculo digno de ver, el problema es que si hacemos una foto ínsito hoy, tenemos 163 jugadores en activo fuera de Cuba, de ellos mínimo 90 serian protagonistas en los 16 equipos actuales, más otros 80 que aun están serian suficiente para mantener un nivel aceptable, pero Cuba gasto decenas de miles de dólares en esa formación y por capricho e inmovilismo no tomo a tiempo las medidas adecuadas para preservar ese talento, y la gente se canso de los sermones y de los diplomas en blanco y negro y se fue, si a esto se une que sea por emigrar o por los famosos contratos de colaboración están fuera de Cuba decenas de entrenadores, muchos de ellos entre los mejores, el cambio drástico de prioridad financiera desde que Raúl tomo el mando, el pésimo trabajo de Higinio y el INDER, tenemos lo que tenemos, por eso estoy profundamente convencido que hay que hacer cambios drásticos, aquí una lista de los que en mi opinión no pueden faltar.
1º Modificar el esquema competitivo, creando diferentes niveles dentro de la serie nacional, (Serie Nacional de Beisbol de Cuba) órgano rector, con su Director o comisionado autónoma y subordinada a la FCB quien no asumiría acciones ejecutivas, sino de políticas y fiscalización, ser juez y parte es uno de los tantos errores actuales.
a- Liga Selectiva *6 equipos
b- Liga Nacional *12 equipos
c- Liga Regional sub-23 *8 equipos
d- Liga Juvenil * 16 equipos
e- Liga cadete (15/16) * 16 equipos
El Beisbol infantil continuaría bajo las formas octales con mejor interrelación con el Ministerio de Educación.
2º Calendario SNBC 28 de Septiembre a 28 de Enero, no se suspende para participar en ningún evento, se sacan máximo 5 jugadores de cada equipo y la liga sigue, es una falta de respeto parar la serie, nadie lo hace en el mundo solo Cuba.
3º Definir las 6 mejores Empresas de Cuba para que sean las patrocinadoras de cada equipo de la liga selectiva.
4º Insertar en la NPB por lo menos 2 tercios del equipo Nacional (clásicos mundiales), estos jugadores quedarían libres del 1er tercio de la serie nacional y de la serie del Caribe, esta debe ser marco propicio para foguear el resto de los peloteros equipo Nacional y como ya declaro categóricamente Juan Francisco Poello, Cuba debe ir a este torneo a competir no ha ganar todos y cada uno.

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