Rob Manfred, Cuba y un posible nuevo legado de la MLB

¿Podrá Rob Manfred cumplir con todo lo que tiene en su agenda? (Foto: Alex Gallardo/ AP)

¿Podrá Rob Manfred cumplir con todo lo que tiene en su agenda? (Foto: Alex Gallardo/ AP)

Por Reynaldo Cruz

No es la primera vez que el Comisionado del Béisbol de las Grandes Ligas se pronuncia con respecto a Cuba, y al interés que tiene de que se efectúen partidos de exhibición de la Major League Baseball en la Isla. Pero Rob Manfred, sustituto de Allan H. “Bud” Selig, tiene en su miras un proyecto más ambicioso, y sin lugar a dudas un escenario más favorable para ejecutarlo, luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba anunciado por los respectivos mandatarios, Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014.

Claro, que una cosa son las intenciones, y otra muy distinta las posibilidades reales, pues en este caso, Manfred sí se ha mostrado en todo momento con intenciones de respetar las decisiones y las posiciones de su gobierno, y sujeto a cumplir con todas las leyes federales.

No obstante, en el reporte de AP citado por Yahoo Sports el Comisionado informa que han estado:

… en conversaciones progresivas con la OFAC[i] y otras agencias federales relevantes, tratando de averiguar si hay un grupo de reglas más regularizado que pueda utilizarse para los peloteros cubanos, incluso tal vez reglas que les permitan jugar acá y regresar a Cuba.

Sin dudas, que la idea se ve más que ambiciosa, pues precisamente el regreso a Cuba implicaría que puedan gastar dinero en su país, comprarle una casa a una tía, un auto a un amigo o algo similar, lo que en otras palabras sería inyectar dinero dentro del país o violar las leyes del bloqueo económico.

Por supuesto que el futuro de las relaciones entre el béisbol cubano y la MLB está totalmente ligado a lo que en el futuro puedan ser las relaciones diplomáticas, algo que ya se ha dicho en numerosos escenarios, no va a ser nada fácil resolver.

Sobre esto, Manfred agregó:

Obviamente, esto implica importantes políticas federales que se aplican a los empresarios aparte de la Major League Baseball. Nuestra meta es seguir los pasos del gobierno federal mientras evoluciones esta policía, y, con suerte, llegar a una situación donde tangamos más libre acceso al talento de Cuba.

Está más que claro además que hay un gran negocio para los traficantes de personas que sacan del país de manera ilegal a los peloteros, así como para aquellos que, una vez llegados los jugadores a Haití o República Dominicana, se encargan de acogerlos, alimentarlos y hasta buscarles o arreglarles los tryouts. El Comisionado está más que al tanto de que suceden estas cosas y otras peores:

Nos preocupa que ha habido alegaciones de conducta antiética o ilegal. Como el Comisionado del béisbol uno tiene una cierta cantidad de poderes, pero hacer cumplir las leyes más allá de fronteras internacionales sobre el tráfico humano está en cierto modo fuera del ámbito de esos poderes.

Sin embargo, el tema de mayor preocupación para Rob Manfred, Higinio Vélez, Barack Obama o Raúl Castro es que aún muchos peloteros cubanos siguen cruzando el mar en busca del sueño de las Grandes Ligas o para quedar en el olvido en un tercer país. La vida de muchos ha estado en juego, y hay una poderosa industria clandestina moviendo los hilos y jugando con los beisbolistas que se ven convertidos en marionetas de un show político-económico del cual terminan siendo protagonistas aunque no les interesen ninguna de las dos cosas.

Resolver este asunto, desde el punto de vista de la MLB, sería beneficioso en el sentido de que podrían primeramente ver con sus propios ojos lo que pueden contratar, sin necesidad de tener que aventurarse a pagar grandes sumas de dinero según lo visto en un tryout, acceder además a peloteros que por cuestiones puramente personales no deciden abandonar el país y se quedan jugando en Cuba, y poder contar con peloteros que no habrán sufrido trauma alguno como dejar atrás a su familia, cruzar el mar en una lancha rápida o caer en manos de personas inescrupulosas.

Para los cubanos, resolverlo significaría controlar de alguna manera el éxodo casi masivo de sus mejores talentos, el reto de adaptarse a una nueva relación comercial, y la posibilidad de desarrollar aún más el béisbol desde la base con parte del dinero que de seguro se obtendría de las transacciones con clubes de la MLB.

Pero por el momento, deberían todos contentarse con que puedan efectuarse partidos de exhibición de la MLB en Cuba hacia el año 2016, y que los cubanos podamos verlos en vivo, en directo y desde el estadio. Podría ser el comienzo de algo bueno… si logran al menos ponerse de acuerdo.

[i] Oficina de Control de Activos Extranjeros: Office of Foreign Assets Control

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