A-Rod y su trágico ascenso por los libros de récords

A-Rod podría haber alcanzado el cielo de haber estado limpio. (Foto: Getty Images)

A-Rod podría haber alcanzado el cielo de haber estado limpio. (Foto: Getty Images)

Por Reynaldo Cruz

A nadie cupo nunca la menor duda de que Alex Rodríguez era uno de los más —sino el más— talentosos jugadores de la Major League Baseball hacia finales de la década del 90 y principios de la primera década del siglo XXI. Pero el universo que pareció tener totalmente conquistado en un momento comenzó a colapsar a su alrededor cuando alegaciones sobre uso de esteroides o drogas para mejorar el rendimiento (PED: Performance-enhancing drugs) cuando en 2009 se divulgó que había dado positivo en una prueba efectuada en el año 2003, coincidentemente el año en que logró el primero de los tres premios a Jugador Más Valioso que ha alcanzado, al disparar 47 bambinazos.

Ahora, luego de que sobrepasara al gran Willie Mays en la lista de los máximos jonroneros, para ubicarse en el cuarto puesto y quedar a cerca de un centenar de batazos de cuatro esquinas de alcanzar a Barry Bonds, A-Rod añade otra marca su libro personal de récords, al empatar con propio Barry en las carreras empujadas (un total de 1996) y quedar a 301 de empatar con Hank Aaron, el líder absoluto. Sin embargo, más que una celebración, sus logros serán siempre vistos con la lupa que la Era de los Esteroides se encargó de poner en manos de todos los que siguen, piensan y analizan el béisbol.

Luego, en una entrevista que replicó el The New York Times, Rodríguez confesó haber consumido esteroides desde el año 2001 hasta 2003, temporadas en las que disparó 52, 57 y 47 batazos de vuelta completa, ubicándose como líder en las tres campañas. Entre las alegaciones para explicar su proceder, A-Rod dijo que sentía que tenía:

… todo el peso del mundo encima de mí, y necesitaba rendir, y rendir a un alto nivel todos los días.

En aquel tiempo era una cultura diferente. Era muy relajado, y yo era joven y estúpido. Era ingenuo, y quería probar a todos que lo que valía siendo uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Sí consumí una sustancia prohibida, y por eso lo lamento mucho y estoy profundamente arrepentido.

Pero el arrepentimiento no ha hecho que la gente olvide, y pese a que no tiene en su poder los récords que ostenta digamos Barry Bonds, la gente le guarda tal vez mucho más rencor por tener la misma personalidad controversial que el tolerero de la Bahía y por haber sido prácticamente incapaz de rendir en postemporada (sobre todo en 2010, 2011 y 2012), sumado a su pésima actitud en el último juego de la Serie por el Campeonato de la Liga Americana (ALCS) de 2012, donde se vio más interesado en seducir a una chica en la grada que en batear (compiló apenas .111 y venía de un .125 en la Serie Divisional), algo que hizo que hasta el New York Post atacara al equipo.

El fanático neoyorquino tiene muy poca capacidad de perdonar, y pese a que este parece ser un año diferente para A-Rod, muchos siguen mirando con reservas sus logros individuales, que siempre tendrán las huellas del consumo de sustancias prohibidas en cada décima de sus números.

Este año, además de haber pasado al Say Hey Kid en jonrones (Alex tiene en estos momentos 665), haber igualado en las carreras empujadas con Bonds (ambos con 1996) y estar apenas a 18 imparables de los 3000, A-Rod podría volver a encaramarse en los .300, pues presenta .299 de promedio de por vida, más .348 de OBP, .558 de slugging para un OPS de .942. Por vez primera desde 2010 podría pasar los 30 cuadrangulares, pues sus números no están mal del todo en 2015 (.277 AVG, .384 OBP, .561 SLG, .933 OPS, 11 HR, 27 CI, 28 CA).

Le queda aún gasolina en el tanque, y aunque es poco probable que aumente en sus vitrinas las individualidades de 14 nominaciones al Juego de las Estrellas, 3 premios MVP, 10 Bates de Plata, o dos Guantes de Oro, sí podría sumar un anillo de Serie Mundial, y su desempeño en la postemporada podría ser vital para las aspiraciones de los New York Yankees —que por cierto, se niegan a pagarle la bonificación que consta en su contrato por haber sobrepasado a Mays.

Mientras tanto, debería disfrutar de su gloria momentánea, y tratar por todos los medios de ser un poco más humilde y dejar una mejor imagen en la gente en la que podría ser una de sus últimas temporadas. Y nosotros, los que tanto le hemos criticado, deberíamos por un momento —y sin irrespetar la memoria de los grandes— preguntarnos cómo habría procedido Babe Ruth si hubiese habido la posibilidad del dopaje en los años 20.

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