Se rompe la burbuja… o mirando las cosas con cinismo

En 1999 Cuba dio una buena demostración ante los Baltimore Orioles.

En 1999 Cuba dio una buena demostración ante los Baltimore Orioles.

Por Reynaldo Cruz

Hubo un tiempo en que los niños en Cuba soñaban con llegar a la Serie Nacional, abrirse camino hacia el equipo Cuba y decidir un partido importante —con un cuadrangular o un fildeo— contra Estados Unidos, o Japón, frente a toda la televisión nacional, como para que nadie se lo perdiera. Eran tiempos, también, en los que un partido entre Cuba y Estados Unidos hacía que se llenara cualquier parque beisbolero en la Isla, desde el Estadio Latinoamericano hasta el Estadio José Antonio Huelga, justo como se llenó el BB&T Ballpark en Charlotte, Carolina del Norte, en el más reciente Tope Bilateral entre Cuba y el equipo universitario de Estados Unidos.

El viaje cubano para enfrentar al USC (US Collegiate Team) estuvo marcado desde un inicio por la deserción de Yadiel Hernández, uno de los que estaba previsto para alinear de regular, quien abandonó la selección antes del Play Ball inicial. Dos días después, la noticia de que Luis Yander La O había seguido sus pasos dejó a todos atónitos, ¿o no?

Resulta que ya ha dejado de ser noticia cuando un pelotero cubano abandona el país, o una delegación. En un inicio la notica era recibida con asombro, y provocaba shocks y rechazo, luego pasó a ser aceptada y ha caído ya en la total diferencia. La gente se sumergió en los resultados de la Copa América de Fútbol y dejó a un lado al béisbol y su mala fortuna.

Orlando "El Duque" Hernández fue un lanzador efectivo en la MLB. (Foto: Doug Benc/ Getty Images)

Orlando “El Duque” Hernández fue un lanzador efectivo en la MLB. (Foto: Doug Benc/ Getty Images)

Hacia finales de los años 80, el referente cubano en Grandes Ligas del que se comentaba era sin dudas José Canseco, dueño de un físico adónico, capaz de disparar largos batazos y de robar bases con la misma frecuencia. Sin embargo, era un referente poco veraz, y no por los asuntos del dopaje, sino porque no se trató de un pelotero formado en Cuba. No fue hasta la salida de René Arocha, Osvaldo Fernández (el zurdo y el derecho), Rolando Arrojo y los hermanos Liván Hernández y Orlando “El Duque” Hernández que comenzó a destaparse la caja de pandora, aunque en honor a la verdad no fue a otros que a los protagonistas de Brothers in Exile a quienes les fue verdaderamente bien. Los demás dieron tumbos pero no llegaron a ser las grandes celebridades.

Faltaba precisamente la explosión de un jugador de posición (Rey Ordoñez logró el Guante de Oro, pero su ofensiva fue atroz), pero además, de un pelotero que lograra que el mundo del béisbol se enamorara perdidamente de él… una explosión que llegaría luego.

Mientras tanto, comenzaron entonces a hacerse visibles los problemas del béisbol cubano. Enfrentémoslo, no se trató solamente de los peloteros que comenzaron a tomar otro camino, sino de la inserción de jugadores rentados en el panorama competitivo internacional, peloteros más curtidos en los sistemas de granjas de las Grandes Ligas, y algunos hasta con experiencia en el Big Show. Dos fuerzas mayores de mucho peso sin dudas comenzaron a hacer mella en los resultados del béisbol cubano a nivel internacional.

Esto puede llegar a sonar a cinismo, pero ¿realmente tuvimos un dominio legítimo en las competencias internacionales?

La respuesta es no, por dura que pueda parecer. Mientras los demás países perdían a sus mejores peloteros año tras año, rumbo al profesionalismo, nuestros atletas —y nosotros, los fans— vivieron protegidos dentro de la burbuja de la ignorancia. Conocían de la existencia de las Grandes Ligas, pero ¿cómo realmente podían informarse? Hoy la información vuela por el éter a través de las redes WiFi, y el escenario es distinto, pero hacia finales de los 80 y durante gran parte de los años 90, los equipos cubanos fueron casi invencibles en juegos oficiales. A diez años se extendió la racha en la que Cuba no conoció la derrota en un partido oficial. Comenzó luego del fatídico jonrón de Ty Griffin en Indianápolis 1987 y terminó con una aplastante derrota 11-2 de Japón en Barcelona 1997. Jamás olvidaré esa tarde, cuando los nipones castigaron a un lanzador cubano detrás de otro mientras sus serpentineros se encargaban de retirar con facilidad a todos y cada uno de los cubanos.

Lo cierto es que ese fue en parte el momento del despertar, un despertar que se rehusó a venir cuando el equipo universitario de Estados Unidos aplicó un escobazo de leyenda en Millington 1995, y se rehusó a venir precisamente porque un año después la nación caribeña se coronó de manera invicta en la cita estival de Atlanta 1996. Siempre hubo suerte… o fue precisamente esa superioridad que tenían los cubanos por encima de los demás países, dada la posibilidad de presentar, evento tras evento, lo mejor que tenían en sus tropas. Salvo un puñado de peloteros que abandonaban el país —que no era siquiera uno al año— u otros que sencillamente no gozaban de las simpatías de los seleccionadores (o eran perjudicados por el infame status de “no confiable”) para integrar el equipo, las selecciones cubanas que participaban en las competiciones desde los Topes Amistosos, los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos, Olimpíadas, Intercontinentales o Mundiales, estaban armadas con lo mejor del parque artillero de la nación.

Era un equipo para jugar el Clásico Mundial de Béisbol, y en su defensa hay que decir que pese a que les costaba trabajo vencer a los bisoños del USCT, se veía una maldad y una picardía en la forma de jugar de estos peloteros que estaba motivada fundamentalmente por los buenos entrenadores y por la existencia de una Serie Selectiva o una Súper Selectiva que hacía precisamente que los lanzadores no tuviesen respiro a la hora de enfrentarse a la tanda de cualquier equipo, como mismo le sucedía al bateador, pues detrás de un buen abridor aparecía un mejor relevista.

Es imposible y contraproducente ver este fenómeno por sus aspectos por separado, cuando realmente se trata de una maquinaria que se presentó defectuosa precisamente por el mal funcionamiento de varias de sus piezas.

En Sidney 2000 puede haber sido casual, pero en los últimos tiempos Holanda ha mayoreado a Cuba. (Foto: Chung Sung-Jun/ Getty Images)

En Sidney 2000 puede haber sido casual, pero en los últimos tiempos Holanda ha mayoreado a Cuba. (Foto: Chung Sung-Jun/ Getty Images)

Winnipeg 1999 vino para confirmar que Cuba no volvería a ganar jamás un torneo de nivel de manera arrolladora, y Sidney 2000 trajo una derrota en fase eliminatoria contra Holanda (en aquel momento por casualidad, hoy por causalidad) y otra en la final contra Estados Unidos y Ben Sheets, que dieron por roto el encantamiento, dando paso a los años más difíciles del béisbol cubano: los que vivimos hoy.

El primer gran golpe del Siglo XXI se produjo precisamente cuando José Ariel Contreras abandonó el país en busca del sueño de las Grandes Ligas. Se trataba del mejor lanzador de Cuba, aquel al que parecía imposible derrotar, que recibía la bola internacionalmente en los partidos complicados, como en la final de Winnipeg o aquella semifinal contra Japón en la Copa Mundial de 2001. Se trataba además de un símbolo como atleta que era esgrimido como un estandarte político, por lo que el impacto fue aún mayor.

Justo luego de Contreras, Kendrys Morales abandonó el país, otro fuerte impacto debido a que se trataba del Golden Boy, el chico a quien todos admiraban, a quien todos veían como el futuro salvador del turno de cuarto bate en el equipo Cuba, luego del retiro masivo de figuras veteranas pero de probada valía como Germán Mesa, Luis Ulacia, Antonio Pacheco, Omar Linares y Orestes Kindelán, poco tiempo después de que ellos mismos llevaran a la selección a ganar una corona que más que nada se antojaba esquiva.

El Clásico Mundial de Béisbol 2006 terminó en derrota, pero demostró que los cubanos podían vencer ante el talento de Grandes Ligas. (Foto: Getty Images)

El Clásico Mundial de Béisbol 2006 terminó en derrota, pero demostró que los cubanos podían vencer ante el talento de Grandes Ligas. (Foto: Getty Images)

Y claro, el momento que de veras marcó el antes y el después: el Clásico Mundial de Béisbol de 2006, cuando los cubanos tuvieron la oportunidad de enfrentarse al talento de las Grandes Ligas, y ser competitivos al punto de dejar en el camino a Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana, equipos cuajados hasta la médula de peloteros de la Gran Carpa.

Nadie imaginó que el espejo del voleibol se volvería en contra del béisbol cubano, sobre todo porque no se podía comparar un deporte de laboratorio con uno que el cubano lleva en la sangre, y el talento es prácticamente innato.

No fue, sin embargo, hasta la aparición en las Mayores de talentos como Aroldis Chapman, Alexei Ramírez, Yoenis Céspedes y Yasiel Puig que explotó el polvorín que envió a los peloteros cubanos volando… o mejor dicho, navegando en todas direcciones. José Dariel Abreu, Adeiny Hechavarría, Leonis Martín, Yunel Escobar, Alex Guerrero, Yasmani Tomás… todos vinieron a confirmar algo: el talento de los peloteros cubanos es innegable, y fue su estancamiento durante años en la liga cubana, apenas sin ver peloteros profesionales, más el hecho de que en algunos casos la salida del país fue un poco tardía, lo que hizo que los peloteros de los 90 no tuviesen el éxito de los de ahora.

Pero estos tienen una formación distinta, son más grandes y más fuertes, mejor preparados técnicamente y con la experiencia de haberse visto las caras, al menos una vez, con peloteros rentados antes de abandonar el país. Sin embargo, son precisamente las causas de estas virtudes que los hacen tan buenos hoy para el béisbol rentado, los motivos colaterales para llevarlos precisamente a tomar esta dirección: verse las caras con peloteros profesionales, ver cómo se conducen en el terreno, y sobre todo saber de sus condiciones de vida. Tener noticias sobre los éxitos de otros cubanos en tierras lejanas no hace sino pensar detenidamente en tomar esta decisión.

Seamos honestos con nosotros mismos. Todos los que amamos el béisbol durante nuestra niñez tuvimos la fantasía de anotar victoriosos tras un cuadrangular enorme contra los Industriales en la final de un campeonato. Así nos vimos muchos—sobre todo los que no somos fanáticos a los azules— en algún momento, en el que precisamente estábamos condicionados por el hecho de que no sabíamos absolutamente nada del béisbol de las Mayores. Sin juegos de video, sin imágenes procedentes de MLB Advanced Media, con información ultra limitada, era casi imposible saber que había dos ligas en The Show, o que en una liga había bateador designado y en la otra no.

Ese cuadrangular espectacular que soñamos, nos llevó a ganar la Serie Nacional, o la Súper Selectiva, y por ende, nos abrió las puertas del equipo Cuba, donde tuvimos la oportunidad de enfrentar al monstruo, a aquel conjunto universitario de Estados Unidos que había barrido al equipo cubano. Orgullo nacional herido, bate en mano en un momento crítico del juego, vendríamos a deshacer el ultraje, y desapareceríamos una recta de 100 millas por hora lo más lejos posible por el mismo jardín central, para pisar el plato, abrazar a los compañeros de equipo y regresar a casa victoriosos.

Ahora podríamos terminar nuestro experimento poniéndonos la mano en el centro del pecho y preguntándonos: ¿Es esto lo que sueñan todos los jóvenes peloteros cubanos?

Unos ni siquiera llegan al final de su primera temporada, por lo que es evidente que no soñaron ganarle el campeonato a los Industriales; otros no piensan en el orgullo nacional, sino en cómo lucirían mejor para atraer la vista de algún cazatalentos presente en el torneo; mientras que otros no piensan en regresar, se gane o se pierda. Y entonces, antes de juzgarlos, deberíamos entonces preguntarnos: ¿seríamos capaces todos de resistir todas las tentaciones que conllevan esas ofertas millonarias en términos de dinero, seguridad y nivel de juego?

Hoy no podemos darnos el lujo de convertirnos en ilusos. Es cierto que para este último tope contra el USCT el abandono de la delegación por parte de Yadiel Hernández sacó de paso a los jugadores, pero no podemos culparlo por el no-hit-no-run que propinaron los lanzadores norteños, como tampoco podemos responsabilizarlo por las dos derrotas que siguieron, y lo mismo va para Luis Yander La O. Incluso, desconocemos si hubo algún tipo de presión por la presencia de scouts, o las típicas presiones ejercidas por el personal que viaja con el equipo, pero en algunos momentos parecía que los peloteros tenían sus mentes en otro lado.

Ni siquiera esto puede servir de excusa para las derrotas. Con toda honestidad, cero-cero aparte, a este equipo no le fue mucho peor este año por tierras norteñas que lo que les iba a aquellas maquinarias armadas por los Linares, Pacheco, Kindelán, Lázaro Vargas y compañía. Dos victorias y tres derrotas en territorio norteamericano no están nada mal para un equipo que —contrario a sus homólogos del pasado— tuvo dos deserciones y ha sido víctima constante en los últimos años del desangramiento de sus mejores atletas a manos de las gruesas billeteras de los gerentes generales de la Major League Baseball.

¿Habrá alguna solución? Puede ser la pregunta que ronda en la cabeza de muchas personas, y la respuesta es simple pero a la vez dolorosa y desalentadora. Las autoridades cubanas no tienen esa solución en sus manos. Ya no: 2006 está muy distante en el pasado.

No se trata de defenderlos, porque de las muchas cosas reprochables de su proceder ha sido sin lugar a dudas su falta manifiesta de movilidad. El punto es que por mucho que se proponga ahora la Federación Cubana de Béisbol a efectuar cambios destinados a mejorar la calidad de un béisbol cubano que debería estar dispuesto a acoger el regreso de aquellos que se han ido y no han logrado triunfar en tierras de ultramar, haría falta el apoyo directo de capital extranjero para asegurar la sostenibilidad económica y financiara del fenómeno… y por supuesto, el fin del bloqueo.

Yasmany Tomás también irrumpió por todo lo alto en la Gran Carpa. (Foto:  Christian Petersen/ Getty Images)

Yasmany Tomás también irrumpió por todo lo alto en la Gran Carpa. (Foto: Christian Petersen/ Getty Images)

Lo cierto es que mirando hacia hace poco más de veinte años, esa burbuja que nos mantenía en la felicidad de la ignorancia de creernos que éramos invencibles en el béisbol, de tener la certeza de que en caso de enfrentarnos a un equipo nacional integrado por los mejores peloteros de Grandes Ligas saldríamos victoriosos y relucientes, o de estar convencidos de que ningún pelotero de las Mayores era mejor que los nuestros, se ha deshecho. No se sabe si fueron los vientos que soplaron en los años 90, o la salida de Contreras o Kendrys, o la explosión ofensiva de Céspedes o Puig, o la velocidad supersónica de Chapman. Lo que se sabe es que ya no lo creemos, ya a muchos no les duele como antes, y a otros (que es lo peor) no les importa.

La nación que acoge como hijos honoríficos a Pelé, Raúl o Sergio Ramos, pero que a la vez le da tratamiento silencioso a Ken Griffey Jr, Barry Larkin o Devon White, no puede aspirar a volver a los planos estelares del béisbol internacional si no es capaz de hacer que sus jóvenes vuelvan a enamorarse de él o de cambiar para siempre y de manera radical cosas que hasta hace poco tiempo parecía descabellado proponer. El tope bilateral contra el USCT es apenas la muestra de lo que puede pasar en cualquier otro escenario, este equipo cubano es sin dudas lo mejor que puede armarse en las condiciones actuales y con las filosofías imperantes.

¿Corre Cuba el riesgo de no presentar el béisbol a una cita multideportiva como los Juegos Panamericanos o incluso los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 si se juega el yakyu en tierras niponas? ¿Corre el riesgo de perder posiciones internacionalmente al punto de no pasar de la primera ronda en el Premier 12 o de tener que jugar un Torneo Clasificatorio para el Clásico Mundial de Béisbol de 2021? ¿Se corre el riesgo de jugar una Serie Nacional cada vez más decadente, año tras año? Todas estas preguntas arrojan una misma respuesta directa, y esta no parece ser nada feliz: sí, a todas ellas.

Por lo visto, Winter is coming.

Publicado originalmente en la Revista Universo Béisbol de junio de 2015

19 comentarios

Me identifico con todo el articulo y ojala genere controversia..siempre es bueno confrontar a los q disienten de estas ideas muy soportables en historia y hechos.
Gracias Rey por lo claro y diáfono…ojala las autoridades del beisbol lo ludieran leer. Y analizar,por supuesto…

Pingback: Se rompe la burbuja… o mirando las cosas con cinismo (8/7/2015) | elpalcodelahistoria

LE RESPUESTA, mi respuesta a todas esas preguntas es SI; yo confieso que el tema de la pelota de Cuba, de mi pelota me hace pensar y pensar, ¿que hacer; pues yo vivo en Toronto y Blue Jays no me mueve el tapete ni un mm, prefiero Detroit, sera que ahí juegan varios Cubanos, o Kansas con Kendrys, Dodger con otra tanda de Cubanos, por mas vueltas que le doy en mi cabeza siempre termino en los mismos tres puntos, como solución.
1º El Buro Político tiene que decir, punto y aparte, decirle al INDER hagan lo que tengan que hacer para detener el flujo de emigración de los peloteros, bajo el lema “CUBA TIENE DERECHO A DEFENDERSE” sin este punto no hay solución posible, y el SI de las preguntas llegara mucho mas rápido de lo que canta un gallo.
2º Hacer un pacto con la NPB para que una liga selectiva cubana de 6 equipos pase a ser “DIGAMOS” Liga Cubana asociada. Una vez que esta liga sea parte del sistema de la NPB, para lo cual no hay que perder soberanía ni los Japones vienen a mandar en Cuba, sencillamente un contrato marco bien amplio y detallado en el que se dejan las pautas bien claras, y se definen los patrocinadores Japoneses (empresas) para fijar un salario mínimo decente. Cada jugador tendría un contrato con la liga cubana vinculante a NPB. MLB no puede seguir cogiendo mangos bajitos.
3º Trabajar para que lleguemos a tener unos 24 jugadores en la NPB máximo nivel pues ellos solo pueden tener 4 por equipos, e insertar en la liga industrial de Japón otro grupo de Jugadores que regresaran al país con mas tiempo que los de NPB para poder jugar la serie nacional. Ademas los que se puedan llevar a Korea, y los veteranos que lo dieron todo por Cuba promover su inserción en la reciente creada liga de Europa.
DESPUÉS de estos tres puntos podemos hacer una lista de todos los que cada cual aporte pero sin el 1, no hay 2 ni mas nada, si la NPB no quiere bueno, hacer la liga Cubana profesional con invención extranjera, dependiendo del presupuesto del estado, y de la gestión de Higinio y su comparsa esto no lo para nadie.

Seamos honestos con nosotros mismos. Todos los que amamos el béisbol durante nuestra niñez tuvimos la fantasía de anotar victoriosos tras un cuadrangular enorme contra los Industriales TE REFIERES A LOS GUAJIROS COMO TU NO QUE CLASE DE PERIODISMO ES EL TUYO CHISPERO

“… con el que más fascina jugar al final.” fragmento de la canción tema del documental “Fuera de Ligas” sobre la historia de los Industriales. SI no era de La Habana, a quién si no a los azules iba a querer derrotar?

Saludos Rey, un buen artículo como siempre, aunque esta vez discrepo contigo en algunos aspectos.
Creo que hay una tendencia abrumadora e injusta en mi opinión entre periodistas y aficionados en subvalorar los triunfos de Cuba en las décadas de finales de los 80 y los 90 principalmente y tu eres de los que no escapas a esto. Es cierto que el nivel de muchos equipos, digamos de la mayoría que participaban en los torneos oficiales era bajo comparandolo con el de los cubanos, japoneses, coreanos y norteamericanos fundamentalmente, quizás Taipei de China podría agregarse a este grupo, pero eso no quiere decir que dejaran de ser legítimos, simplemente en esos tiempos los profesionales no eran parte del panorama beisbolero como ahora, y no sabemos tampoco ni lo sabremos nunca como les hubiera ido al jugar contra Cuba. Como siempre estaríamos especulando sin sentido.
Hay una realidad innegable, Cuba siempre ha sido una potencia en el beisbol, antes y despues del 59 y lo seguimos siendo ahora con ese puñado de gente que va a los Panamericanos, que no lo dudes, daran guerra, porque cuando se trata de beisbol, hay que contar con Cuba.
En los años 80 y 90, los equipos que tenía Cuba eran equipos de Grandes Ligas, no lo digo yo, lo decían muchos analistas, periodistas, locutores especializados en beisbol y hasta los managers. Yo siempre cuento la anecdota del manager del equipo de USA del 79 que estuvo en Cuba (con Carter, Dobson y Francona, entre otros) al que se le preguntó si Cuba podía vencer a un equipo de Grandes Ligas, a lo que el respondió: Y por qué no, si Cuba es un equipo de Grandes Ligas. Es solo una opinión de una persona, pero te da la medida de la admiración que despertaban aquellos equipos cubanos y de su probada calidad.
Con el perdón de las nuevas generaciones, despues del 59, no ha exisido en 3b otro mejor que Omar Linares, ni pelotero más completo que él, no hay otro slugger como Orestes Kindelán (con permiso de Despaigne), no han existido en 2b otros como Pacheco y Padilla, ni siquiera como Anglada y Urquiola, no hay otro como Germán Mesa, no hay otros como Casanova, Víctor, Capiro, Gourriel, y que decir de Antonio Muñoz, no han existido receptores tan bateadores como Pedro Luis y Medina o Manrique incluso, ni un utility tan bueno como Luis Ulacia. En cuanto a lanzadores ni hablar en cuanto a épocas, en los 80 y 90 tuvimos muy buenos, muy superiores en calidad a los de ahora, desde Vinent hasta el último de los mohícanos, Norge Luis Vera.
No es cierto como dices que en los años 90 salieran pocos peloteros, llegas a decir que ni siquiera uno por año. Según los datos que tengo entre el año 91 y 1999 que entran los profesionales, salieron más de 70 peloteros de Cuba, entre ellos algunos que entonces eran niños y que hoy están en Grandes Ligas u otros que pasaron por Ligas Menores. Te ofrezco esta pequeña lista con los que podía haber contado Cuba en el 99 y la edad que cumplían en ese año:

René Arocha (33 años), Iván Álvarez (29 años), Rey Ordóñez (28 años), Edilberto Oropeza (28 años), Alberto Castillo (24 años), Luis Álvarez Estrada (30 años), Osvaldo Fernández Guerra (29 años), Euclides Rojas (30 años), Hansel Izquierdo (22 años), Michael Tejera (23 años), Alex Sánchez (23 años), Juan Carlos Díaz (25 años), Vladimir Núñez (24 años), Ariel Prieto (30 años), Liván Hernández (24 años), Osvaldo Fernández Rodríguez (31 años), Larry Rodríguez (25 años), Rolando Arrojo (31 años), Michel Hernández (21 años), Roberto Colina (28 años), William Ortega (24 años), Orlando “Duke” Hernández (30 años), Albertico Hernández (30 años), Francisco Santiesteban (24 años), Jorge Luís Toca (24 años), Maikel Jova (18 años), Jorge Díaz (24 años), Osmani García (25 años), Angel López (26 años), Danys Baez (22 años), Nataniel Reinoso (25 años), Brayan Peña (17 años), Miguel Pérez (23 años).

Estos son solo algunos de los que nos faltaban cuando llega el profesionalismo a las competencias internacionales y podían integrar la selección en ese momento o más tarde.

Otra cosa importante, en los pocos topes que tuvimos contra profesionales hasta 1999, Cuba ganó casi todos, no tengo el dato exacto pero es así. Con el nivel de Grandes Ligas por ejemplo tuvimos balance de 1 victoria y 2 derrotas. Con los Orioles (1 y 1) y con los Senadores de San Juan, partido este último que llegamos ganando al 9no inning y donde los narradores puertorriqueños dijeron que acababan de presenciar un partido de Grandes Ligas.

En general Rey, tampoco es que nos haya ido tan mal con la irrupción del profesionalismo. Perdimos en Sydney con USA el partido final, pero nadie dice que le ganamos a ese mismo equipo en la clasificatoria (6 X 1) . Holanda está claro que ha elevado un mundo su nivel, al igual que Italia, pero es que aquel equipo cubano no era invencible, es que si hubiera sido invencible había que construirle una torre más grande que la de la Plaza de la Revolución y claro que perdían y pasaban trabajo con los universitarios de Estados Unidos, pero Cuba y todo el mundo, hasta equipos de Grandes Ligas con la selección de Tino Martínez y compañía en topes de preparación para que te hagas una idea de la calidad de esos conjuntos.

Por último y para terminar toda esta trova que te estoy dando, te doy una estadística importante:
Desde los Panamericanos de Winnipeg 1999 hasta la Serie del Caribe 2015 (aquí se incluyen Copas del Mundo, Intercontinentales, Panamericanos, etc y no topes) el balance de Cuba contra profesionales es de 201 victorias contra solo 38 derrotas. En ese lapso de tiempo, Cuba ha obtenido 16 primeros lugares, 9 segundos, un tercero, un quinto, un sexto y un último lugar (Serie del Caribe 2014). No está mal la cosa. En Clásicos Mundiales Cuba es el cuarto país en juegos ganados con 13 y con los que van a participar en el Premier 12, Cuba tiene balance de 8 y 7.

Si un día Cuba compite en igualdad de condiciones con los demás países, a lo mejor otro gallo canta, al menos podemos decir que competimos con todas las piezas, las mejores. Un saludo

Pandiame,
impresionante tu comentario, respetabilísimo,
eso se llama ir al fondo de la cuestión y con argumentos,
saludos, Cmario.

Sí, tienes razó n, Cmario: durante años Pandiame y mcuhos otros han tenido debates bien fuertes conmigo por diferencias de criterio, pero siempre ha primado el respeto por encima de todo. Creo que mientras se lleve esa filosofía se puede discutir durante siglos sin que haya una ofensa.
Saludos
R.

Rey, se me olvidaba lo más importante. La respuesta a todas esas preguntas que haces es un claro sí. ¿La solución?, la solución es que Cuba se reconcilie con toda su gente y no solo hablo de beisbol, es inadmisible por ejemplo que atletas tengan que jugar con el nombre de otro país para cumplir el sueño de ir a una Olimpiada y que a nadie le importe.
La única vía posible es esa y no otra, con solo hacer una sencilla pregunta a cualquier deportista tanto dentro como fuera de Cuba que sería ¿Cuento contigo para tal competencia? y ya está, entonces y solo entonces: Winter will never come.

Ves la diferencia entre un comentario escrito por ti y otro escrito por “el Caspa”? Bien, me parece que has dicho una palabra clave, que tiene que ver con la reconciliación de Cuba con su gente. Es cierto que se fueron muchos más de los que dije, pero el éxodo es incontrolable ahora. En las condicones actuales, si Cuba ganara los juegos panamericanos, más que una casualidad, lo vería como una proeza. Saludos

Ten confianza en el equipo Cuba, porque siempre los muchachos dan pelea. La van a tener muy difícil en el torneo, pero esperemos una buena actuación. Yo puedo ser crítico o hipercrítico con toda la situación de mi país, pero no me ciega el odio, simplemente a veces nos ponemos molestos con lo que pasa con el beisbol y queremos que todo se solucione rápido, pero para eso hace falta voluntad y no depende de nosotros los aficionados. Bien que Cuba, Rey, podría haber contado con sus peloteros en Ligas Menores, pero no tienen la humildad de dar ese paso, cuando todos ellos llevan con orgullo el nombre de su país y siempre dicen que representan al beisbol cubano.
En cuanto a los comentarios no te preocupes, tu eres un gran periodista, aunque no tengas el papelito que lo diga, amas nuestro beisbol y eso es lo importante. Yo soy de Industriales desde chiquitico y no me molesta que digas eso, imáginate que hasta los desaparecidos Metropolitanos siempre le querían ganar a los azules, ya ni te cuento los demás equipos. Eso es normal, son rivalidades que existen y siempre existiran, pero hay que tomarlo con deportividad. Ahora bien, cuando le ganemos a Holguín, me voy a meter contigo y si pierdo ni aparezco por la página, ja ja ja ja . Un saludo amigo

jajajaj, gracioas, de veras. Me parece que es una pelea de León pa’ Mono, porque aunque en los últimos 10 años los azules no la han tenido fácil con Holguín, la balanza sigue estando a favor de los de la capital. Así que son más las veces que temetes conmigo que las que te desapareces del mapa. Incluso, una vez te desapareciste para que luego me dieras cuero no una, sino dos veces en la misma temporada. Para mí, si fuera de Industriales, nada me daría más orgullo que el hecho de que quisieran derrotarme a mí y no a más nadie… es como ser del Evil Empire de los New York Yankees.
Un abrazo
PD: Sobre el tema de los peloteros cubanos de las menores, estoy escribiendo algo

Creo que el artículo se contradice al hablar del éxito de los cubanos en la MLB: léase Chapman, Pito, Céspedes, Puig, Kendrys y un maravilloso largo etcétera; y a la misma vez hablar de crisis del beisbol cubano ¿Es que esa exitosa presencia cubana en el mejor beisbol del mundo no es un síntoma evidente de la buena salud de nuestro beisbol? ¿Es que el éxodo masivo que incluye jóvenes talentos con posibilidades reales de triunfar en los diferentes niveles de ese beisbol no es una demostración evidente de nuestra capacidad para producir esos talentos?
Si queremos intentar hacer un análisis objetivo de la actual coyuntura hay que liberarse de ese anclaje al pasado que reduce el “beisbol cubano” al que se juega en nuestra Serie Nacional. República Dominicana es el principal exportador de peloteros latinoamericanos a la Gran Carpa y nadie habla de crisis del beisbol dominicano, al contrario, ganaron brillantemente el III Clásico ¿Alguien cree que los jóvenes peloteros dominicanos no sueñan con llegar al máximo nivel del beisbol mundial? ¿O los mexicanos, o los venezolanos, los panameños?… Ese no es el punto.
En mi opinión debemos centrarnos en que nuestros peloteros puedan jugar en la MLB (que es donde está el tope profesional y económicamente hablando) y representarnos luego en los torneos más importantes. Eso hoy está mediado por trabas de ambos lados. Cuba debería reclamar a sus estrellas para estos eventos, eliminando estigmas obsoletos y la MLB (Departamento del Tesoro mediante) debería permitir que nuestros muchachos puedan gastar su dinero en Cuba, hacer inversiones, etc, como lo hacen los de los demás países que mencioné antes y por supuesto, representarnos en el equipo grande. Solo gracias a eso República Dominicana pudo ganar el pasado Clásico Mundial.
En cuanto a la Serie Nacional es un absurdo que en el principal torneo de Cuba haya 16 equipos con solo 11 millones de habitantes y sin la presencia de jugadores extranjeros, con muchísimas limitaciones de recursos, atraso tecnológico, etc. Eso da un coeficiente de un equipo cada 750 mil habitantes. Nuestro torneo principal, llámese como se llame, no debería pasar de 6 equipos, a lo sumo 8. Es un desperdicio de recursos jugar una liga tan floja. No es lo único que hay que hacer, pero reducir la cantidad de equipos y concentrar así el nivel de los que permanezcan jugando dentro de Cuba – que todavía son muchos y muy buenos -, sería excelente para empezar,
saludos Cmario.

Lo que esta en crisis es la filosofía de patriotas y traidores que se aplica con el Deporte, si esa filosofía se elimina, digamos el próximo 31 de Julio la próxima serie nacional sin Japón ni nada, solo haciendo dos niveles uno de 6 y otro de 10 ya seria una serie N veces mejor pues la clave ya la escribió Pandiame, “RECONCILIACIÓN”, hay mas de 100 jugadores atascados en Dominicana si los llamas y les dices ok regresen y negocien su contrato acá en Cuba, la mayoría regresan y lo mas importante los que no se han ido se quedan y solo salen los que logran contrato en MLB que son 1 de 4 hasta hoy, Pandiame; en el 99 como bien dices se hubiera tenido una cantidad superior de jugadores a convocar pero aun en ese año quedaban suficientes, aun la generación dorada estaba casi completa en pie, la estampida de hoy si que no la aguanta nadie.

Reynaldo, en verdad quisiera que hubieran muchos periodistas como tu que llega a los detalles del verdadero estado de las cosas, en secuencia cronologica para dar claridad a la situacion real de los problemas y al menos dificultarle la tarea a aquellos que se empenan en darle colorido a lo que evidentemente esta sombrio.
Para mi un buen periodista es alguien critico, que no se conforma con una verdad a medias y que trata de llevar a la luz publica las verdades tales y como son. Yo coincido mayoritariamente con tus puntos de vista en este articulo. El mundo actual, mas bueno o mas malo, es mucho mas interactivo, las fronteras solo sirven para contener los masivos flujos de inmigrantes que se producirian si las mismas no existieran.
Con respecto al beisbol y a cualquier otro deporte, yo estoy seguro de que hasta que las cosas no se ordenen debidamente, no habran soluciones satisfactorias a los problemas relacionados. Mientras un organismo deportivo dependa de las autorizaciones de un buro politico, la cupula de poder mas cercana al presidente, no podra funcionar apropiadamente, en los 70 y los 80 habia una tuberia a traves de la cual nos llegaba todo casi de gratis de la union sovietica, ahora sin tuberia las organizaciones tienen que independizarse, autofinanciarse y solo depender del gobierno cuando necesiten fondos adicionales para alguna actividad extra. Saludos

“BÉISBOL
Equipo infantil cubano apadrinado por José Abreu se lleva el bronce en Orlando
Habaneros, el equipo de niños cubanos apadrinado por José Abreu, terminó en el tercer puesto del torneo Salute To Baseball que tiene lugar en el complejo deportivo de Disney, en Orlando.” tomado del Miami Herald
Cuando David Ortiz hace algo parecido en Dominicana lo veneran, a Jose Abreu en Cuba lo llaman traidor, y hacen silencio total de este gesto que no lo hace para otra cosa que no sea sentirce cubano 100% como lo dice a cada pregunta Jose Abreu.

FELICIDADES A LOS NIÑOS CUBANOS Y A SU PADRINO ABREU, TENGAN FÉ EN SU EQUIPO CUBA, NO CRTITIQUEN TANTO.

Reynaldo,
sobre lo que me comentas respecto a las discusiones argumentadas y respetuosas estoy totalmente de acuerdo contigo porque nos enriquecen a todos,
aprovecho para felicitarte por tu trabajo, caracterizado por la investigación, la seriedad, la autenticidad evidente de los puntos de vista, en fin: muy profesional,
Ibrahín Sánchez y tú marcan pautas en este sentido en lo que a beisbol se refiere,
saludos, Cmario

Saludos, muchas gracias, acá teestamos para debatir todo el tiempo!!!
SLds.

R

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