MLB-Cuba: Sobre la emigración y el tráfico humano

La historia de Yasiel Puig cabría perfectamente en el guión de un thriller de Hollowood. (Foto: Blomberg View)

La historia de Yasiel Puig cabría perfectamente en el guión de un thriller de Hollowood. (Foto: Blomberg View)

Por Reynaldo Cruz

Durante los últimos tiempos, la ola de peloteros abandonando la Isla por vía ilegal ha ido paulatinamente ganándose el status de indetenible. Más de un centenar de beisbolistas cubanos han abandonado el país por diferentes vías en los últimos tres años, pero ha sido la lancha rápida y todo el aparataje que rodea al tráfico de personas la ruta que han buscado la mayoría para intentar abrirse camino hacia la Major League Baseball. Tal vez una de las historias más propias de la fantasía haya sido la de Yasiel Puig, a quien su marcha hacia convertirse en estelar jardinero lo puso incluso frente a traficantes de drogas.

Para nadie es un secreto que esta situación afecta no solo a la pelota cubana, sino que también pone en duda la credibilidad de la MLB y sus clubes, al firmar peloteros cuya llegada a la agencia libre estuvo marcada por media docena de crímenes internacionales, entre los que se incluyen el tráfico de personas.

Una cosa sí hay que admitir, en esta historia los peloteros no son criminales, sino víctimas y objeto de tal operación, que es en ocasiones la única vía que tienen para llegar a las Mayores. Seamos honestos: no hay santos en esta historia. Cuba y la MLB han tenido la solución a este problema al alcance de sus manos (o al menos la posibilidad de intentarlo), al alcance de sus manos. Si bien las leyes vigentes en ambos países impedían (y aún impiden) un acercamiento de una magnitud tal que permita que los peloteros cubanos puedan ser fichados por clubes del Big Show, las cosas comenzaron a tener su flexibilización el 27 de septiembre de 2013, cuando Cuba anunció una política de remuneración y contratación a atletas. Sin embargo, no fue hasta más de un año más tarde que apareció la primera señal verdaderamente clara, con el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

En el contexto actual, es aún imposible que los peloteros cubanos puedan ser fichados por los clubes de Grandes Ligas viviendo en Cuba y con posibilidad de regresar. Este tema no ha sido abarcado acá por vez primera, pues en Béisbol Cubano vs. MLB: Las culpas huérfanas, las convenientes… mencioné este asunto:

Para nadie es un secreto que para un pelotero cubano jugar en el béisbol de las Mayores (MLB: Major League Baseball) tiene primero que cumplir ciertos requisitos establecidos por la propia MLB, por la política de sanciones de Estados Unidos hacia Cuba, principalmente las Regulaciones de Control de Activos Cubanos (CACR: Cuban Assets Control Regulations) que establece entre otras cosas que “a ninguna organización de béisbol de Estados Unidos se le permite involucrarse e n transacción de ningún tipo con Cuba, a menos que se pida una licencia específica”[i], o sea, que ningún club podía establecer relaciones contractuales con residentes en Cuba (se refiere, claro está, a los peloteros).

El panorama político —principalmente las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba— entre ambas naciones es sin dudas la razón principal por la que los jugadores cubanos no pueden hacer siquiera el intento de jugar en las Grandes Ligas.

En ese mismo trabajo, hago cita al Convenio Laboral de la MLB (MLBCBA: MLB Collective Bargaining Agreement), que expresa:

Durante los períodos de fichaje 2012-2013 y 2013-2014, los jugadores cubanos que tengan al menos 23 años de edad y hayan jugado como profesionales en una liga profesional cubana por un mínimo de tres temporadas, estarán cubiertos por esta exención[ii]. En todos los períodos de fichaje posteriores al 2013-2014, los peloteros cubanos solamente estarán exentos si tienen al menos 23 años y han jugado como profesionales en una liga profesional cubana por al menos cinco temporadas.

Para ser más claro, incluso si las políticas de sanciones de Estados Unidos (dígase bloqueo o embargo) fuesen levantadas, se requiere aún que el convenio vigente expire (debe vencerse en diciembre del próximo año) para que los clubes de la MLB puedan venir a Cuba y disponer del talento más joven disponible en la Isla. Por otro lado, este problema podría solucionarse con un sistema de emisión (similar al Posting System que tienen Japón y Corea del Sur) que haga que el club de la MLB compense de manera económica en este caso a la pelota cubana, teniendo ese dinero como claro y único destino el desarrollo del béisbol en la nación.

Lo que sí no debe seguir sucediendo, y en esto están claros tanto las autoridades cubanas como las norteñas, es que los peloteros cubanos sigan tomando el camino torcido de la emigración legal, porque este problema, además de afectar a la pelota cubana, afecta la credibilidad de la MLB, cuyas franquicias se ven beneficiadas de manera indirecta del tráfico humano, algo que a todas luces no les conviene.

Un artículo publicado en el Los Angeles Times y firmado por Kevin Baxter, refiriéndose a la reciente visita de la MLB a Cuba, en la que participó Dan Halem, principal funcionario legal de las Mayores, cita al funcionario diciendo:

El asunto del tráfico ha sido muy esclarecedor. Para nosotros no resulta transparente, y es inquietante para los dueños y para nuestro comisionado.

Es por eso que estamos enfocados en arreglar este problema. Esta es en realidad nuestra principal prioridad.

Por supuesto que resulta claro que la presencia de Halem en el tour tiene mucho que ver con este asunto. En más de una ocasión[iii] se ha alzado una voz de pronunciamiento sobre este problema, que sin dudas lacera no solo la imagen de los clubes de la MLB contratando a los cubanos, sino el estado mental de los atletas, quienes cargan con estos problemas hasta llegar al más alto nivel.

El ejemplo de Yasiel Puig, uno de los más controversiales y problemáticos peloteros de las Mayores en estos momentos —y uno d los cuatro cubanos que vinieron en el tour—, puede servir como referente. Sin pretender bajo ningún concepto justificar lo escandaloso de su actitud y su proceder, lo problemas que persiguen hoy al jardinero cienfueguero que juega con los Dodgers podría perfectamente estar relacionados con los traumas que sufrió durante su agónico trayecto desde Cuba hasta el Dodger Stadium.

Nadie quiere realmente esto (al menos las partes interesadas, o sea Cuba y la MLB). Por lo que una solución a este fenómeno sería muy bien recibida por todos, excepto aquellos que se benefician del tráfico humano.

La historia de Leonys Martín es tan inverosímil como impresionante. (Foto: Ronald MArtínez/ Getty Images)

La historia de Leonys Martín es tan inverosímil como impresionante. (Foto: Ronald MArtínez/ Getty Images)

En el artículo se hace referencia con más detalle al caso de Puig y al de otro cubano, el jardinero villaclareño Leonys Martín:

En el caso de Puig, los registros de la corte dictan que el jardinero le pagó 1.3 millones de dólares a cuatro hombres luego de firmar un contrato de 42 millones por seis años con los Dodgers en 2012. Otro hombre, Yandris León Placia, el alegado capitán de la operación de contrabando, terminó muerto, tras recibir 13 tiros.

Pero son algunos de los detalles lo que hace tan única la historia de Puig. Luego de que Leonys Martín fue sacado de Cuba hacia México en 2010, fue mantenido a punta de pistola en México y su familia fue confinada a una casa en la Florida, en un esfuerzo para extorsionar más dinero del jugador, ahora jardinero de los Seattle Mariners.

Tanto el caso de Puig como el de Martín terminaron en la corte, ofreciendo una mirada detallada a los peligros que los jugadores cubanos sufrían para llegar a Estados Unidos. Lo que probó ser una vergüenza para la Major League Baseball.

Pero mientras Cuba se niegue a permitir que sus jugadores se vayan a Estados Unidos, y mientras las leyes impidan que la MLB trate directamente con nacionales cubanos, el tráfico continuaría —haciendo inevitable que ocurran tragedias aún mayores.

No obstante, la visita de Halem a Cuba, y la presencia durante prácticamente todo el tour del vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol Antonio Castro (hijo del líder Fidel Castro) abre una ligera ventana hacia una posible solución a este conflicto. Como es sabido, ambas federaciones están sujetas a respetar las leyes de sus respectivos países, que hace poco más de un año iniciaron el angosto camino que representa la normalización de unas relaciones deterioradas durante más de medio siglo. Por lo tanto, ninguna de las dos partes se atreverá a tomar una determinación que vaya en contra de lo que establecen Washington o La Habana.

La verdadera ventana es que puede precisamente ser el béisbol uno de los puentes principales para que estas relaciones fructifiquen, y ambas naciones lleguen a un entendimiento. Podría ser precisamente este el camino para facilitar una comunicación entre ambos países, y no sería la primera vez que el deporte o la cultura hacen su parte en limar las asperezas propias de conflictos iniciados por diferencias políticas.

Castro también expresó su voluntad diciendo:

Estamos viviendo una nueva relación con la MLB, en la que queremos que los peloteros jueguen béisbol y en la que vivamos en un mundo normal y tengan los mismos derechos.

El artículo vuelve a citar a Halem declarando:

No importa cuál sea su punto de vista, creo que todo el mundo en ambos países conincide en que el tráfico humano es verdaderamente negativo y que los peloteros —[o] cualquier otro de los cubanos— arriesguen sus vidas o se pongan en peligro no es una buena situación. Es muy perturbador para los dueños y para nuestro comisionado.

Por supuesto, es muy difícil discrepar con Halem. Otro que dio su parecer fue el director ejecutivo de la MLBPA Tony Clark, quien dijo:

No es solamente una preocupación por el béisbol, sino por la gente. Hay muchas piezas en acción y muchos grupos e intereses que toman parte en la conversación que es muy difícil estimar cuál será el final, excepto el hecho de que todo el mundo tenga una oportunidad segura de hacer realidad sus sueños.

No había que ser un genio para prevenir que este tema iba a salir a relucir luego de la visita del tour de la MLB. La supuesta conversación que iba a tener lugar en noviembre entre Cuba y la MLB (mucho se rumoró de esto, pero nada se dijo) puede haber sido uno de los pasos previos a la presencia del contingente en La Habana y Matanzas. Sin embargo, para todos está muy claro que queda aún mucho camino que recorrer, y las experiencias previas nos dicen que el proceso podría estancarse en más de una ocasión por la terquedad de los actores-negociadores de ambas partes, que podrían por momentos no detenerse a pensar en todo lo anterior antes de permitir que una contradicción afecte el destino de muchas personas.

Siempre y cuando la política se mantenga alejada de la mesa de negociaciones como agent provocateur, y el objeto principal sea el bienestar y la seguridad de los peloteros, y la cooperación MLB-FCB, podrían darse pasos agigantados hacia una normalización entre el béisbol de ambos países. Podría este ser incluso un canal por el que apareciera el entendimiento, pero lo más importante, podría ponerse fin a una ola de crímenes internacionales que involucran, a veces sin que esta sea su voluntad, a la gran mayoría de los peloteros cubanos que aspiran a llegar a la Gran Carpa.

Notas:

[i] Schur, Ryan M. The Effect of Major League Baseball on United States-Cuba Relations, ver: Solomon, Rachel D., Cuban Baseball Players, The Unlucky Ones: United States- Cuban Professional Baseball Relations Should Be an Integral Part of the United States-Cuban Relationship

[ii] Se refiere a que las bonificaciones al firmar peloteros internacionales se restringen.

[iii] Ejemplos: http://www.vox.com/2014/9/15/6147663/baseball-players-trafficking-cuba-puig-cartels-smuggling; http://espn.go.com/mlb/story/_/id/11394359/eliezer-lazo-enters-guilty-plea-leading-human-trafficking-ring; http://sports.yahoo.com/news/10-degrees–cuban-trafficking-grows-into-mlb-s-ugly-secret-034704407.html

2 comentarios

Saludos Reynaldo, en tu explicativa narrativa te falto un punto, “la corrupción” imperante en autoridades de inmigración, principalmente en Haití, México y Dominicana, en donde con dinero los atletas cubanos llegan y en una semana tienen la residencia permanente, lo que involucra en este sucio negocio a los gobiernos de estos países que se hacen de la vista gorda. Y con quienes irónicamente Cuba mantiene relaciones diplomáticas plausibles y no los menciona en sus diatribas contra la emigración ilegal.

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