Bill Lee: “Los cubanos juegan pelota por las razones correctas”

Bill Lee en el poblado holguinero de Tacajó. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Bill Lee en el poblado holguinero de Tacajó. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Por Reynaldo Cruz

Uno de los lanzadores más pintorescos en llevar un uniforme de Grandes Ligas ha sido William Francis Lee, o Bill Lee, a quien todos en la comunidad de los Boston Red Sox y todo el béisbol del Big Show siempre conocieron como “El Astronauta” o “The Spaceman”. Sus reflexiones a veces resultan graciosas en extremo, al tiempo que encuentra muchas razones para sonreír y bromear. Conocido por el un-dos que armó junto al gran lanzador cubano Luis Tiant y las peripecias de los Red Sox durante la memorable Serie Mundial de 1975, Lee aún lanza en distintos niveles a pesar de tener ya 69 años.

Recientemente, Universo Béisbol tuvo la oportunidad de intercambiar con este lanzador, ganador de 119 juegos (con 90 fracasos), con 72 juegos completos, 10 blanqueadas y 3.62 de efectividad en 14 temporadas.

Universo Béisbol: Usted tiene una historia familiar con el béisbol. Háblenos de eso.

Bill Lee: Soy nieto de William Francis Lee, segunda base regular de los Hollywood Stars en California, que jugaron a principios del siglo XX en el centro de Los Ángeles. Mi padre también jugó béisbol hasta que fue a Okinawa en la Segunda Guerra Mundial. Durante esa guerra, su hermana vino a La Habana a hacer entrenamiento de primavera, logró hacer el equipo con Bill Wrigley y la Liga Profesional de Béisbol para Mujeres, y fue a Minneapolis a jugar con las Minneapolis Millerettes. Lanzó un juego perfecto, contra Mary Pratt, quien tiene 94 años, y a quien veré este otoño en Sarasota durante una recaudación de fondos para la Liga Profesional de Mujeres. Y mi abuela, Hazel, se rompió la pierna derecha deslizándose en segunda base a la edad de 45 años.

UB: El nombre de su tía es Annabel Lee, casualmente un poema de Edgar Allan Poe lleva ese nombre. Cuéntenos un poco sobre ella y sobre la coincidencia con el título del poema.

BL: Cuando ella lanzó el juego perfecto alguien cambió la letra del poema de Edgar Allan Poe, hablando de Anna Lee y de su gran juego, y cómo lo ganó. Está en Iambic Pentameter[i], y es un bello poema, que puede encontrarse online en el sitio web de Annabel Lee.

UB: Usted lanzó por los Boston Red Sox y los Expos de Montréal en las mayores. ¿Cómo era su enfoque a la hora de lanzar?

BL: Mi enfoque era lanzar strikes, mantener la bola en la zona baja, estar relajado, no regalar nada y jugar duro.

Bill Lee (derecha) muestra el guante de su tía Annabel Lee mientras posa con el ex infielder campeón de 200 con el equipo Holguín Karel García. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Bill Lee (derecha) muestra el guante de su tía Annabel Lee mientras posa con el ex infielder campeón de 200 con el equipo Holguín Karel García. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

UB: El guante que trae es de 1944, y realmente es una reliquia, perteneció a su tía Annabel Lee. ¿Le gusta más que los actuales?

BL: Me encanta usarlo, es pequeño, ligero, puedo levantarlo rápido para protegerme el rostro. Siguiendo con mi concepto, era de no transferir a nadie y mantener la bola en el terreno. Los bateadores no son la gente más inteligente que hay, y siempre utilicé mi ritmo, mi velocidad entre lanzamientos y mezclé mucho mi velocidad para sacarlos de balance, que es de lo que se trata el pitcheo.

UB: Usted fue conocido como El Cosmonauta (The Spaceman), ¿por qué y quién le puso el nombre?

BL: Me pusieron el mote en 1971, y fue un pequeño pelirrojo segunda base y torpedero llamado John Kennedy… y ahora digo que fue John Kennedy y todo el mundo piensa que fue el presidente de los Estados Unidos, porque nadie se acuerda del pelirrojo infielder. Pues él había quedado en una cita con una divorciada para ir a un bar irlandés cerca del Memorial Stadium de Baltimore. Yo había relevado a Luis Tiant en el primer inning, él no había sacado outs. Las bases estaban llenas y dos carreras habían entado. Mark Belanger conectó para doble matanza, yo ponché al lanzador, y terminamos ganando 9-3 ó 7-3, no recuerdo bien. Lancé ocho y dos tercios, no permití carreras y creo que permití dos hits, y con esa victoria escalamos al primer lugar. La prensa estaba frente a mi casillero, y en aquel tiempo nos acomodaban alfabéticamente, y estaba el de John Kennedy y al lado el de William Francis Lee, así que él estaba al lado de mi casillero, y no podía cambiarse de ropa y dijo: ‘Tenemos a nuestro propio astronauta acá’. Así que básicamente era un tercera base que estaba cachondo.

UB: Cuéntenos como se sintió al ver a Luis Tiant lanzar la primera bola en el encuentro entre Cuba y el Tampa Bay Rays en La Habana, sobre todo sabiendo que usted fue testigo de cuando su padre lanzó la primera bola en Boston.

BL: Eso fue en realidad fantástico. Habían pasado más de 40 años de aquel momento, y ver esto [en marzo] fue bastante especial. Su padre salió aquel día, con sus brazos largos junto con una buena pronación[ii] y lanzó la bola hacia el plato. Luis estaba tan orgulloso de su padre, y ese día salió y lanzó y creo que fue el mejor juego de su vida… blanqueó a Cincinnati, la Gran Maquinaria Roja. Entonces, ver que Luis pudo volver a Cuba… ¿saben? Siempre estuvo renuente a venir a Cuba, pues recibió demasiada propaganda por parte de la comunidad de exiliados cubanos en Miami. Creo además que lo he convencido, y si está saludable va a estar con nosotros y los niños cubanos junto con María Tiant en West Hartford.

UB: ¿Qué piensa usted de Luis Tiant y del 1-2 que armaron ustedes dos en la rotación de los Red Sox para aquella memorable Serie Mundial de 1975, donde por cierto cayeron ante la Big Red Machine?

BL: Bueno, ellos [los Cincinnati Reds] eran invencibles… aunque los teníamos… y los dejamos escapar. Luis y yo nos complementábamos casi a la perfección. Él era un derecho que serpenteaba y cambiaba la velocidad, además de que lanzaba de distintos ángulos, mientras que yo era un zurdo que hacía casi lo mismo que él, aunque no tiraba tan duro, pero era mañoso. Y creo que en aquel tiempo, por un período de cinco años, nos encontrábamos entre los mejores 1-2 de la Liga Americana. Y si no me hubiese lastimado en la bronca aquella en el Yankee Stadium, no habría perdido el final de la temporada del ’76 y los inicios de la del ’77 y habríamos hecho más cosas juntos. Regresé para el año ’78, lancé de manera respetable, y me transfirieron a Montréal.

UB: Háblenos de la Serie Mundial del ’75. Sparky Anderson había dicho: “No importa cuál sea el resultado de este juego, mi lanzador abridor va para el Salón de la Fama.” Y usted dijo: “No importa cuál sea el resultado de este juego, yo voy para el Elliot Lounge.” ¿Por qué?

BL: (Risas) Es bastante exorbitante salir y decir de manera exagerada que tu lanzador abridor va para el Salón de la Fama, con la intención de intimidarme y que yo colapse, particularmente si se trataba de Don Gullett, quien por cierto no era lo más brillante del mundo… de hecho, cultivó marihuana en algunos campos en Kentucky cuando salió del béisbol (Risas). Así que básicamente miré la pregunta, y me dije ‘¿Dónde voy a ir cuando se acabe el partido?’… bueno, voy para el Elliott Lounge. Ese era mi bar, era el bar más cercano al Fenway Park, y nunca tuve pagar… y uno siempre debe ir a un bar donde no tenga que pagar por sus tragos.

UB: En esa Serie Mundial de 1975 había dos muy buenos receptores. Johnny Bench, que era un buen bateador y un maestro pidiendo las señas, y Carlton Fisk, quien era un bateador temible, pero no era nada bueno pidiendo las señas. ¿Qué piensa de ellos?

BL: Ambos están en el Salón de la Fama. Creo que Fisk llegó a Coopestown por su persistencia, y Bench porque simplemente era el mejor. Bench tenía un tremendo brazo, podía batear con poder, era un hombre inteligente y conocía bien el juego. Y Carlton era un hombre que lo hacía todo despacio, era metódico a la hora de pedir las señas, y a veces no se decidía. Básicamente, yo trabajaba rápido, y no le dejaba ni sacar los dedos. Y como yo lanzaba tan fácil (de recibir) él sabía por el ángulo de mi brazo lo que yo iba a lanzar. Además, tenía muy buenos reflejos, casi gatunos. Como dije antes, los dos están en el Salón de la Fama, y los dos a mi entender merecen estar allí.

UB: Hay muchos lanzadores de su época y más actuales que se parecieron a usted, que tenían un enfoque similar. ¿Quiénes de los mejores lanzadores de la MLB le recuerdan a Bill Lee?

BL: Cole Hamels y Cliff Lee, ambos trabajan rápido y cambian mucho las velocidades. Hay algunos derechos que lo hacían también… Greg Maddux y Tom Glavine eran artistas, eran creadores en la lomita. Catfish Hunter, quien tenía en realidad un par de buenos lanzamientos, pero tenía un control exquisito y sabía exactamente cómo trabajar en las esquinas. Uno se enfrentaba a él y le permitía dos carreras y dos hits a su equipo, él permitía 10 hits, una carrera, tal vez 400 millas en batazos a los jardines, todos capturados en la zona de aviso y eso es cuando él no estaba bien. Esa es la clave de este juego: puedes ganar cuando tienes el mejor control y la mejor velocidad sobre tus lanzamientos… ahora, ¿puedes ganar cuando tienes un control y una velocidad mediocres comparados con tu mejor arsenal? Y es por eso que él [Hunter] está en el Salón de la Fama: podía ganar cuando no se sentía bien.

UB: Háblenos ahora un poco de los cubanos con los que jugó y contra los que jugó.

BL: ¡Wow! Primero Luis Tiant, que empezó con Cleveland, y recuerdo que corría por las gradas, y era de esos que le daba cuatro vueltas al terreno antes del juego y por poco me meto en las carreras de fondo, por ver a ese cubano bajito y medio regordete correr de esa manera: era una maravilla cardiovascular… ¡nunca se cansaba! También jugué contra Bert Campaneris, de los Kansas City Athletics. Yo empecé a jugar en 1969 así que vi a unos cuantos. Tony Oliva, de los Twins, me enfrenté a él y en un juego me dio dos jonrones en Minnesota, y me impresionó que podía batear de esa manera, cuando a veces uno le lanzaba cosas que no estaban ni cerca de la zona de strike… a él no me importaba, si lo veía bien, le iba a pegar con fuerza, era uno de los mejores. Jugué también contra Tony Pérez en la Serie Mundial. También me impresionó un pequeño de Matanzas llamado Miguel Cuéllar, de los Baltimore Orioles. Había y hay muchos cubanos que jugaban muy bien. Recuerdo a Cookie Rojas, buen bateador, un tipo duro, que me recuerda a los cubanos de acá que aún a una avanzada edad siguen jugando después de retirarse. Y eso me gusta de Cuba, tienen su Serie Nacional, pero tienen mucha gente que sin importar su edad juegan pelota informalmente los sábados, y sus Cachorros de Holguín y los retirados aún se juntan y se llevan bien y a veces hasta juegan. Yo podría llevarme un equipo de Holguín y jugar en el Torneo Roy Hobbs, en la MSBL y ganaría con los de 45, 55 y 65 años de edad. Yo podría estar en los tres equipos y de seguro que ganaríamos un campeonato de esas edades.

UB: Así que aún está jugando béisbol… y ganó un partido profesional a la edad de 67 años. ¿Cómo se mantiene a tono con el tiempo, porque podría decirse que el tiempo está en su contra?

BL: El tiempo está en mi contra, pero todavía se puede tener ese tipo de momentos. La clave está en no tratar de lanzar tan duro, ser inteligente, mantenerse en control de uno mismo, dejar que sus jugadores jueguen bien a la defensa. Gané a la edad de 61 63, 65 y 67 años; cumplo 69 este año, y si me pongo bien en forma puedo lanzar otro juego profesional y si me las arreglo para tener registro de 5-0 como profesional con más de 60 años, ese récord nunca será roto.

UB: Explíquenos sobre su curva. Aún se mueve, aún podría engañar a bateadores jóvenes.

BL: Es una ilusión óptica (Risas). Hubo un profesor de Harvard que dijo una vez que la curva era una ilusión óptica y que realmente no rompía. Y Dizzy Dean, el viejo comentarista y gran lanzador de los St. Louis Cardinals, dijo: ‘Díganle a ese profesor que esconda detrás de ese tronco, y yo voy y lo mato con ilusiones ópticas’. La curva sí rompe y por suerte tengo la habilidad de lanzarla a diferentes velocidades, y basado en el viento, es como tirar una cometa, y debido al viento es muy difícil batear una bola de nudillos o cualquier otro lanzamiento que vaya lento y que se mueva al final. Yo descubrí eso lanzando. La recta va rápido y desafía a la gravedad, y si no es lo suficientemente rápida, la gente le pega con mucha fuerza… pero les es más difícil pegarle con fuerza a los rompimientos lentos.

UB: Habiendo ganado muchos juegos y completado muchos juegos… ¿cuál ha sido su victoria más memorable?

BL: Tiene que ser cuando gané a la edad de 65 años. Gané con un juego completo lanzando para los San Rafael Pacifics, contra un equipo de Maui, formado por ex profesionales, todos con experiencia en la Liga de la Costa del Pacífico, y cerca de la mitad eran ex ligamayoristas. Tenía 65 años y trabajé los nueve innings. Conecté un hit, me sacrifiqué en un toque, fallé en línea al izquierdo. Le di bien a la bola, corrí bien, defendí bien, y lo hice en el terreno en el que jugué el preuniversitario. Ese es probablemente el más memorable. El otro fue en Alaska, con mi tía Annabel, mi hija Anna y mi esposa Diana en las gradas. Fue el juego de la medianoche soleada y le gané a los Roadrunners, que era el equipo de primer año de la UCLA, y yo tenía 61 años. Y en ese juego tenía mucho que perder y nada que ganar, porque yo tenía el mejor promedio de ganados y perdidos en la historia de ese equipo de Alaska, y lo lancé y lo gané.

UB: ¿Qué piensa de Cuba y de los peloteros cubanos?

BL: Los cubanos juegan pelota por las razones correctas. Están aquí, trabajan, aman a la familia, aman el deporte, aman el béisbol, y en cualquier oportunidad que tienen, están jugando béisbol. Todo lo que yo pueda hacer para traer más implementos, más equipos, más jugadores, más niños, más gente que siempre se siente escépticos sobre la forma de vida del cubano. Todas las personas a las que he traído a Cuba, se van de aquí queriendo más a Cuba que antes de venir.

UB: Muchas gracias.

BL: (En español) ¡¡Hasta a vista!!

[i] Iambic Petameter: Uno de los patrones de métrica para los versos escritos en inglés.

[ii] Pronation: Movimiento del antebrazo que gira la mano de afuera hacia adentro.

6 comentarios

Yoennis Cespedes y Yunel Escobar siguen muy bien ofensivamente y les siguen con muy buen paso Aledmys y Tomas. Sobre estos 2 ultimos ver: http://www.swingcompleto.com/2016/05/7mo-jonron-de-aledmys-diaz-resultados.html
http://www.swingcompleto.com/2016/05/la-mejoria-sabermetrica-de-yasmani-tomas.html
Saludos

Noticias de como estan jugando algunos cubanos en las grandes ligas: Cespedes y Escobar estan muy bien ofensivamente y les siguen con muy buen paso Aledmys y Tomas. Sobre estos dos ultimos ver: http://www.swingcompleto.com/2016/05/7mo-jonron-de-aledmys-diaz-resultados.html
http://www.swingcompleto.com/2016/05/la-mejoria-sabermetrica-de-yasmani-tomas.html

Cespedes y Escobar estan muy bien ofensivamente y les siguen con muy buen paso Aledmys y Tomas. Para mas detaalles ver articulos en el blog de Daniel de Malas. Saludos

Reynaldo, a las 10:59 hice el primer intento de colocar un comentario y al no aparecer, le hice un pequeno cambio y trate a las 11:07 pero tampoco aparecia publicado entonces pense que estaba rechazando los links e insisti sin los ultimos a las 11:10. Dicen que a la tercera va la vencida y no fallo, lo vi publicado como unico comentario, ahora abri nuevamente el blog y veo que tambien aparecen los 2 primeros. Te pido no pienses que estuve tratando de vender la misma naranja en tres diferentes cartuchos. Saludos

jajaj, lo sé, lo que no entiendo es por qué se bloquearon comentarios tuyos, porque tú eres uno de los autorizados a escribir sin que haya moderación. parece que WP estaba haciendo algún cambio.
Saludos

Gracias Reynaldo. A ti y a todos los amigos, a aquellos que no han pasado por aqui en verano y creen como yo lo creia que en Toronto siempre hace frio, les digo que los veranos de aqui son bien calientes y hoy, ahora mismo hay 31 grados celsius que se sienten como 36, en la noche se espera haya 27 que se sientan como 32, por la madrugada 18 como 23 y en la manana de manana 21 como 25. Sin embargo nadie puede descartar la posibilidad de que en unos 3 o 4 dias el oso polar se despierte y nos envie un poco de aire frio, no para nieve pero si para refrescar a 10 – 12 grados. Saludos

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