#SNB56: Alarcón y la loca sanción

Yosvani Alarcón, durante el desafío contra los Tampa Bay Rays. (Foto: Reynaldo Cruz/ Archivo de UB)

Yosvani Alarcón, durante el desafío contra los Tampa Bay Rays. (Foto: Reynaldo Cruz/ Archivo de UB)

Por Reynaldo Cruz

Si injustificable fue la agresión de Yosvani Alarcón al lanzador Alexander Rodríguez, más descabellada, injusta, arbitraria e inverosímil es la sanción que separa al máscara tunero por todo un año calendario de las competencias nacionales. No puede ser que se le aplique la misma pena a uno que va con las manos solamente que a otro que lo hace con un mortífero bate en sus manos (Demis Valdés), como tampoco es justo que años antes solamente sancionaran con solamente la suspensión de los play off a otro (Lisbán Correa) por atacar a un lanzador con un bate.

La Dirección Nacional de Béisbol ha tomado una medida que afecta no solo a un atleta muy disciplinado, sino a uno de los mejores bateadores de la Serie Nacional, y candidato a regular en el venidero Clásico Mundial de Béisbol. Tal vez lo más tétrico del asunto sea que precisamente haya habido otras acciones más deplorables sancionadas con la misma pena o con menos.

Con esta decisión, la DNB ha añadido otro capítulo lamentable a su infame hoja de servicios, y como hicieron una vez con Gabriel Pierre —suspendido casi sin razón— o Michel Enríquez —protegido también sin razón— aplican la sanción según les parece.

Por supuesto, que si las cámaras no se hubiesen desviado hacia las gradas, todos sabríamos si la decisión es justa o no, pero por lo que conocemos, Alarcón ni siquiera llegó a golpear fuertemente a Rodríguez.

Alarcón, por su parte, puede decidir irse a casa y esperar todo un año… o simplemente irse, y buscar fortuna en otro sitio, acción por la que será llamado traidor, mientras que quienes le habrían empujado a tomar esa decisión siguen conservando sus posiciones de poder… mal andas, béisbol cubano.

5 comentarios

Aquí estas en un error, agresión es agresión ya sea con las manos o con un bate o cualquier otro implemento deportivo, eso no se puede permitir, si antes se permitió y no se sancionada pues rectificar es de sabios, nunca se queda bien, cuando se es condescendiente con estas cosas se pide severidad y viceversa,si Alarcón quiere pelear q se vaya para el boxeo

Llamar “sabios” a quienes toman las decisiones en el béisbol cubano es un error. Agresión es agresión, pero te equivocas cuando dices que son iguales, porque un par de empujones o puñetazos se quedan allí, pero un batazo en la cabeza PUEDE MATAR, y se fue con intención y alevosía. Aplicar la misma sanción es una barbaridad, además, en las Grandes Ligas no aplican esas sanciones tan desmesuradas por una riña, porque esas suceden a cada rato, pero ve a ver quién sale con un bate a golpear a otro, era algo que en otro tiempo no acarreaba mucho, pero el que lo haga hoy puede despedirse por siempre del béisbol organizado.

Quiero dejar constancia escrita una vez más de mi absoluto desacuerdo con la Federación Cubana de Béisbol, y (muy importante) con quienes la protegen, dígase (INDER, COMITÉ OLIMPICO Y GOBIERNO), sí; no exagero, Reynaldo describe el doble racero para evaluar hechos, indisciplinas, de aplicar diferentes grados de sanciones, pero es eso exactamente lo que hace el Comité Central del PCC, a algunos por tener N veces menor mal trabajo lo quitan y a Higinio Vélez nadie sabe por qué lo mantienen en su cargo aunque sea uno de los organismo de toda Cuba que más mal trabaja, o sea ellos los verdaderos jefes también aplican doble racero para su mal llamada política de cuadros. Lo único que se me ocurre para entender este método es que a los buenos atletas que fallan, que en un momento cometen una indisciplina lo llevan contra la pared, será por aquello de, ¿Qué esperas para emigrar? Lisban Correa un don nadie lo llevaron suave, a Demis Valdés otro don nadie lo llevaron aún mejor, (ambos agresores con un bate) a Freddy Asiel casi el mejor pitcher que queda por el supuesto pelotazo intencional un año a casa, y a Alarcón, casi el mejor bateador que queda, por un cuerpo a cuerpo (lucha libre) un año a casa
A continuación les transcribo lo que encontré en otro blog que según mi opinión es exacto, sobre este tema. Saludos.
La noticia ya corre por las redes sociales: El mascara tunero ha sido separado del béisbol cubano por un año. Es alarmante, no encuentro otro adjetivo, de un plumazo lo han despojado de su hacha y lo han puesto a comer la hierba seca de los pastizales beisboleros, el chivo expiatorio, el castigo ejemplarizante, el que va a cargar con todas las culpas y los errores de otros, el crucificado, el hereje de las bolas y los strikes. La comisión nacional de béisbol una vez más se muestra tambaleante e injusta y nos llena de dudas y especulaciones nuestra ya abarrotada mochila de insatisfacciones. Quisiera que alguien me explicara por qué código penal, ético o moral se guían estos señores. ¿Por qué normas se rigen? Muchos se preguntaran porque a unos si y a otros no, ¿dónde está la balanza, el aparato que mide las indisciplinas, en que rincón oscuro olvidaron las escalas, las medidas y las valoraciones reales?
Alarcón ha pagado muy caro su inmadurez, todos condenan su exceso de testosterona, su guapería absurda y su acto de violencia injustificada, perdió los estribos y de un golpe se convirtió en la excusa perfecta para sentar precedentes y callar bocas desesperadas. La acción antideportiva lleva un castigo, en eso estamos todos de acuerdo, pero no un año, no 365 días. No estamos en suiza ni en Groenlandia, aquí la gente tiene sangre caliente, Alarcón no puso en peligro la vida de nadie, no saco un arma blanca ni negra, no empuño un bate ni lo aplasto en la cara de nadie, no robo ni violo a mujer alguna, no abandono su equipo ni pisoteo su bandera. El hecho es repudiable, se castiga, pero esta vez el castigo es con alevosía, con rabia, devastador e inexplicable.
El nombre de Yosvany Alarcón se borra de las nóminas del equipo nacional, otro golpe bajo, otra pérdida, otro hueco más, otro peso para las espaldas de los aficionados, otra decepción y otro escalón más que descendemos en la calidad de nuestro béisbol. Seguimos anhelando un sindicato de peloteros, una voz que los defienda, una ley que los proteja, seguimos a merced de dos o tres, de un grupito, callados y obedientes.

A Alfonso Urquiola un ganador, por una decisión absurda de retirar el equipo del campo una sanción ejemplarizante, a VM32 por N indisciplinas graves y una riña contra un adolecente en plena calle de Pinar del Rio casi cero sanción y dirigir el equipo Cuba en el tope con Tampa, a Latino lleno, el si es un ejemplo, a fin de cuenta lo que importa es la afiliación política, lo demás es lo demás.

Aquí está la pelea:

No quiero justificar a Alarcón, ese tipo de reacción nunca tiene justificación, pero la sanción es desmesurada, es simplemente una barbaridad, Es algo así como condenar a cadena perpetua a un carterista. Por muy en desacuerdo que estemos con la acción de Alarcón y por evidente que sea que merecía una sanción, la recibida es simplemente abusiva.

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