Puro poder cubano (+Estadísticas, video e infografía)

Orestes Kindelán (derecha) es saludado por Antonio Pacheco luego de uno de sus nueve cuadrangulares en Atlanta '96. (Foto: El Nuevo Herald)

Orestes Kindelán (derecha) es saludado por Antonio Pacheco luego de uno de sus nueve cuadrangulares en Atlanta ’96. (Foto: El Nuevo Herald)

Por Reynaldo Cruz

La pelota vuela por encima de la multitud, más allá del segundo piso, y golpea con fuerza una ventana que durante mucho tiempo, desde siempre, y no más después de ello, había parecido inalcanzable. El palmero Orestes Kindelán ha disparado el vuelacercas más largo que se ha dado jamás en el Fulton County Stadium de los Atlanta Braves, lugar donde en 1974 Hank Aaron pulverizó el récord de 714 jonrones de Babe Ruth. Mientras da la vuelta al cuadro, los ojos del bateador se abren como platos, tal vez en franca señal de incredulidad, pues no creía haber pegado un batazo tan soberano.

Hace 20 años de este suceso, en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando el despliegue de poder —bate de aluminio aparte— protagonizado por Orestes Kindelán y Omar Linares en el Fulton County Stadium dejó boquiabiertos a los scouts de grandes ligas que chequeaban la cita estival, al punto de que hay una historia (no 100% confirmada) que cuenta:

… sobre una oferta de 100 millones de dólares por parte de los Toronto Blue Jays siguiendo de cerca las Olimpiadas de Atlanta 1996 por un paquete que incluyera a Linares y al rey jonronero Orestes Kindelán. Se dice que la oferta de Toronto contenía un plan de que los dos jugarían solamente los juegos como locales en Canadá para evitar conflictos con la legislación Helms-Burton del embargo norteamericano que prohibía que se le pagara dinero a ciudadanos cubanos.[i]

La fascinación por los jonrones ha sido habitual desde que en 1920 Babe Ruth revolucionó el béisbol al sacar 54 pelotas para la calle con los New York Yankees luego de su transferencia desde los Boston Red Sox, camino a disparar 714 vuelacercas en 22 años de servicio. Para nadie es un secreto que este fenómeno es habitual en cualquier liga del mundo, incluida la japonesa, que en un principio era más dada al “small ball[ii] que a buscar cambiar el desenlace de los encuentros con un solo swing.

En Cuba, este romance también existe y está vigente, aunque surgió desde la misma génesis del béisbol en el siglo XIX, y de modo más específico con el famoso partido del 27 de diciembre de 1874 y con otro evento que involucra al mismísimo Babe Ruth.

Esteban Bellán, el primer pelotero latino profesional en Estados Unidos, y el número 54 en debutar en la National Association of Professional Baseball Players (el antecedente de la Liga Nacional), estuvo en el partido del Palmar de Junco y:

… no conocido como un bateador de poder, disparó tres jonrones y anotó siete veces. Sabourín anotó otras ocho carreras por Habana.[iii]

El partido terminó 51-9 a favor del Habana, como todos conocen, pero es posible que esa haya sido la primera muestra del “poderío” de un pelotero cubano. Y digo poderío entre paréntesis, porque las probabilidades de que los tres cuadrangulares hayan sido más el resultado de la sorprendente velocidad de Bellán —quien sí era conocido por esto durante su estancia en Estados Unidos— que de su supuesto poder al bate.

El otro pelotero que de igual forma sorprendió fue Cristóbal Torriente, quien tiene una placa en el Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, conseguida principalmente por un encuentro en el que disparó tres jonrones en el Almendares Park en un partido en el que Babe Ruth nada pudo hacer.

Sin embargo, la hazaña de Torriente pierde algo de brillo, o al menos de glamour, cuando analizamos que:

… Se ignoró o al menos se pasó por alto el hecho de que el lanzador de “práctica de bateo” de los Giants ese día no era un pitcher regular de grandes ligas, sino el primera base George “High Pockets” Kelly. (…) Los tres largos batazos ante el poco curtido pitcheo de Kelly fueron dentro del terreno (las cercas eran casi inalcanzables en el Almendares Park, donde la del jardín central estaba casi a 600 pies del plato) y fueron perseguidos con muy poco entusiasmo por los resacados jardineros de los Giants.[iv]

No obstante, la calidad de Torriente no podía desestimarse, y si bien las evidencias sobre este error histórico (deliberado o accidental) quitan un poco de magia a su hazaña, es innegable que sí tuvo excelentes actuaciones en las Ligas Negras Norteamericanas, y que su puesto en Cooperstown no es inmerecido.

En las Series Nacionales, la supremacía como toletero está en manos de Orestes Kindelán, quien logró mandar para la calle 487 pelotas en Series Nacionales y Selectivas, con una fantástica frecuencia de un bambinazo cada 13.32 turnos al bate[v]. El “Kinde” no es sin embargo el pelotero de mejor frecuencia que ha pasado por los clásicos nacionales cubanos, privilegio reservado para el habanero Romelio Martínez, quien logró pegar 370 estacazos a un ritmo de uno cada 12.84 turnos oficiales.

Tabla 1
(Primeros en jonrones y frecuencia en Series Nacionales con más de 280 cuadrangulares)

Bateador HR Bateador Frec
Orestes Kindelán 487 Romelio Martínez 12.84
Lázaro Junco 405 Orestes Kindelán 13.32
Omar Linares 404 Lázaro Junco 14.27
Antonio Muñoz 370 Pedro J. Rodríguez 14.58
Romelio Martínez 370 Omar Linares 14.76
Luis G. Casanova 312 Joan Carlos Pedroso 15.07
Gabriel Pierre 306 Luis G. Casanova 16.95
Julio G. Fernández 302 Gabriel Pierre 17.44
Joan Carlos Pedroso 300 Antonio Muñoz 18.04
Oscar Macías 286 Julio G. Fernández 20.23
Pedro J. Rodríguez 286 Oscar Macías 22.07
Antonio Pacheco 284 Antonio Pacheco 24.81
Fernando Sánchez 280 Fernando Sánchez 25.73

 

Romelio es, casualmente, el que menor promedio ofensivo ostenta entre los peloteros que pegaron 280 jonrones o más en Series Nacionales, y forma dupla con Pedro José Rodríguez como los dos bateadores que menos temporadas (15) archivan en este grupo.

Romelio era, como muchos conocen, un bateador atípico que tiene que agradecer la existencia del bateador designado que le permitió jugar unas cuantas campañas más pese a su exagerado peso corporal. Pero su fuerza era tanta que es el que mejor Factor Poder presenta con 2.01, seguido por el 1.94 de Lázaro Junco y el 1.92 de Kindelán.

El factor poder (PwF) divide la cantidad de bases recorridas entre los imparables, para lograr un coeficiente de las bases que es capaz de alcanzar un bateador por cada indiscutible. Por supuesto, esta fórmula tiene sus fisuras, pues un corredor rápido como Omar Linares podría convertir un sencillo en doblete y a su vez un doble en triple pero, por lógica, los que más peso tienen son los cuadrangulares, y “el Niño” conectó 404 de ellos, a uno de Junco, ocupante del segundo puesto. Sin embargo, su factor poder solamente superó, dentro del grupo, al de Julio Germán Fernández, Oscar Macías, Antonio Pacheco y Fernando Sánchez, hombres que, exceptuando al gigante inicialista yumurino, no eran precisamente jonroneros.

En cuanto al poder aislado (ISolated power), Kindelán es sin dudas el mejor de todos (.287), aventajando en .012 puntos a Omar, a quienes siguen Romelio (.273) y Junco (.020 puntos por debajo de Kindelán). A simple vista se nota que los peloteros de más poder en las Series Nacionales con más de 280 jonrones han sido estos cuatro, y si se baja un poco en la tabla se encuentra a Pedro José Rodríguez, cuya carrera se vio trunca por una suspensión arbitraria, quien exhibe excelente frecuencia (14.58), ISO (.258) y PwF (1.90). El resto de los toleteros sí tenía fuerza, pero todos disparaban un vuelacercas cada más de 15 turnos oficiales al bate, algo que si se tiene en cuenta el hecho de que todos vieron el aluminio no resulta muy notable.

Puede haber una tendencia errada a mezclar estas dos estadísticas, pero el ISO no es más que la diferencia entre el slugging y el average, mientras el PwF es —como explicamos con anterioridad— la cantidad de bases que recorre un bateador por cada inatrapable. O sea, un toletero que sea buen bateador de promedio puede ostentar un buen ISo y un mal PwF o viceversa, al tiempo que buenos o malos números en ambos apartados tampoco son una rareza.

Tabla 2
(ISo, PwF, Average y Average secundario de los bateadores con más de 280 jonrones en Cuba, ordenados por ISO)

Bateador AVE ISO PwF SecA
Orestes Kindelán .313 .287 1.92 .477
Omar Linares .368 .276 1.75 .524
Romelio Martínez .271 .273 2.01 .498
Lázaro Junco .284 .267 1.94 .378
Pedro J. Rodríguez .287 .258 1.90 .414
Joan Carlos Pedroso .310 .257 1.83 .452
Luis G. Casanova .322 .247 1.77 .454
Gabriel Pierre .295 .235 1.80 .421
Antonio Muñoz .302 .233 1.77 .468
Oscar Macías .310 .202 1.65 .321
Julio G. Fernández .298 .198 1.66 .290
Antonio Pacheco .334 .191 1.57 .298
Fernando Sánchez .307 .182 1.59 .310

 

Lamentablemente, nunca tuvimos la oportunidad de saber cuán buenos podían ser estos toleteros y hasta qué punto podían medirse contra lo mejor del béisbol de Grandes Ligas. Lo más cerca que estuvieron varios peloteros de esta generación de hacerlo les trajo una división de honores en par de encuentros de exhibición contra los Baltimore Orioles en 1999, más dos títulos (Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999 y Copa Mundial de Béisbol de Taipéi de China 2001) y un subtítulo (Juegos Olímpicos de Sydney 2000).

Luego de 1961 hubo un impasse en cuanto a la cifra de cubanos que jugaron en la gran carpa, y de los más notables toleteros, los dos primeros (José Canseco y Rafael Pameiro) nunca jugaron en la Isla. El tercero, Tony Pérez, sí lo hizo antes de 1962, y además brilló en la MLB con creces, al haber sido exaltado a Cooperstown por su excelente carrera, y sobre todo ayudado por la etapa en la que fue un pelotero crucial de la Big Red Machine.

Palmeiro es, por mucho, el que más jonrones ha dado con 569, una cifra que no parece estar lista para ser alcanzada en el futuro cercano o medio, pues la mayoría de los peloteros cubanos que juegan hoy en el Show han llegado allí luego de varias etapas en las Series Nacionales, lo que limita su tiempo de permanencia en la Mayores, a la vez que por lo general llegan habiendo perdido algunos años en Cuba. Los 462 jonrones de Canseco y los 379 de Pérez tampoco parecen estar cerca para ninguno de los toleteros actuales, que están encabezados por Kendrys Morales (162) y Yoenis Céspedes (137), como únicos que pasan del centenar.

Luego de Pérez se ubica Tony Oliva con 220, Orestes Miñoso (186) y entre los retirados aparecen José Cardenal (138) y Leo Cárdenas (118). Con esto se podría decir que los principales cañoneros cubanos del Big Show no son ni tantos ni tan fuertes como para competir con la violenta lista de dominicanos, encabezada por Sammy Sosa (609), Albert Pujols (591), Manny Ramírez (555), David Ortiz (541), Vladimir Guerrero (449) y Adrián Beltré (445); o puertorriqueños, con Carlos Delgado (473), Juan González (434) o Carlos Beltrán (421). Sin embargo, en honor a la verdad, todos sabemos que durante un largo período de tiempo, la mayoría de los mejores bateadores cubanos se quedaban en la Isla, donde muchos jugaban la Serie Nacional y representaban al equipo Cuba.

Pues Palmeiro es el máximo jonronero cubano en las grandes ligas, pero esto no puede engañarnos, en primer lugar porque tanto él como Canseco tuvieron ayuda de esteroides para lograr la gran mayoría de sus batazos de vuelta completa. No obstante, y volviendo sobre el hecho de que ambos compitieron en contra de muchos lanzadores que también estaban consumiendo, hay algo de legitimidad en sus números, si bien no para ser dignos de Cooperstown, al menos sí para computarlos y evaluarlos.

José Canseco (#33, izquierda) saluda a Mark McGwire durante la era de los Bash Brothers. (Foto: ESPN)

José Canseco (#33, izquierda) saluda a Mark McGwire durante la era de los Bash Brothers. (Foto: ESPN)

A simple vista, cualquiera podría pensar que Raffy es superior a The Chemist[vi], pero a profundidad hay que reconocer que el primer pelotero 40-40 en la historia de las Grandes Ligas tiene mejores índices de fuerza que el máximo jonronero cubano. En primer lugar, Palmeiro necesitó 18.40 turnos al bate para sacar una pelota del parque, mientras que Canseco, sufriendo de lesiones en la mayoría de los casos y con una enorme cantidad de ponches a cuestas (promedió más de 100 por temporada) lo hacía cada 15.27. En otros indicativos de fuerza, el autor de Juiced: Wild Times, Rampant ‘Roids, Smash Hits and How Baseball Got Big deja a su coterráneo y contemporáneo relegado al segundo puesto entre los nacionales, comenzando por el ISO (.249 por .226) y pasando por el PwF (1.93 por 1.78). En todo esto entra a jugar por supuesto el hecho de que Canseco bateara .022 por debajo de Palmeiro, y que ambos exhibieran coincidentemente el mismísimo slugging.

Tanto Tony Pérez (ISO: .184, PwF: 1.66 y Frec: 25.80) como Tony Oliva (.172, 1.57 y 28.64) se quedan un poco atrás, pero hay que aclarar que ninguno de los dos era ese gran jonronero, pues Pérez (pese a sus 379 bambinazos) disparó más de 30 dos veces (37 en 1969 y 40 en 1970), y Oliva lo hizo una sola vez (32 en 1964). Oliva sufrió además el hecho de que su carrera se viese afectada y trunca debido a las lesiones, algo que por ende también afectó sus números.

Leo Cárdenas y José Cardenal sí no eran bateadores de fuerza, y la llegada al centenar de cuadrangulares se produjo por acumulación. El caso de Orestes Miñoso es similar, pues en grandes ligas era más conocido por su velocidad —su apodo era el Cuban Comet— en el corrido de las bases, y por la cantidad de pelotazos que recibía cada año.

Tabla 3
(Cubanos retirados de la MLB con más de 100 jonrones)

Bateador HR AVE ISO PwF SecA Frec
Rafael Palmeiro 569 .288 .226 1.78 .361 18.40
José Canseco 462 .266 .249 1.93 .393 15.27
Tony Pérez 379 .279 .184 1.66 .280 25.80
Tony Oliva 220 .304 .172 1.57 .248 28.64
Orestes Miñoso 186 .298 .161 1.54 .296 35.37
José Cardenal 138 .275 .120 1.44 .235 50.46
Leo Cárdenas 118 .257 .110 1.43 .186 56.84

 

En la actualidad, el boom es más fuerte, y en la recién concluida temporada de 2016, cinco peloteros cubanos pasaron de 20 jonrones, y tres de ellos de 30. Yoenis Céspedes, Yasmany Tomás y Kendrys Morales, los dos primeros con 31 y el último con 30, dieron la primera muestra del factor cubano como bateadores de poder en las grandes ligas, con el ingrediente extra de que los tres —a diferencia de Canseco y Palmeiro— sí jugaron en Cuba, participaron en las Series Nacionales e incluso en la selección nacional.

José Dariel Abreu presenta la mejor frecuencia histórica de los cubanos activos en la MLB. (Foto: MLB.com)

José Dariel Abreu presenta la mejor frecuencia histórica de los cubanos activos en la MLB. (Foto: MLB.com)

Junto a ellos, José Dariel Abreu (quien sí impulsó más de 100 carreras) con 25 y Yasmani Grandal con 27 también tuvieron excelentes desempeños. Grandal fue el que mejor frecuencia tuvo de todos, al conectar un vuelacercas cada 14.44 turnos al bate, además de haber mostrado el mejor PwF de todos sus compatriotas con 2.09, al tiempo que caía apenas .002 puntos por debajo del ISo del .251 de Céspedes. Abreu, por otro lado, fue el de peores indicadores con ISo: .175, PwF: 1.60 y Frec: 24.96, lo cual resulta gracioso porque fue el de mejor promedio con .293, mayor empujador con 100 y el que más hits pegó con 186, lo cual explica su pobre factor poder. Además, “Pito” es el que mejor frecuencia de por vida tiene de todos con 19.70, al tiempo que su OPS de .875 es también el mejor.

Tabla 4
(Cubanos activos en grandes ligas)

Bateador HR AVE ISO PwF SecA Frec
Yoenis Céspedes 31 .280 .251 1.90 .361 15.45
De por vida 137 .272 .221 1.81 .302 19.91
Yasmany Tomás 31 .272 .236 1.87 .291 17.10
De por vida 40 .272 .189 1.69 .241 23.40
Kendrys Morales 30 .263 .204 1.78 .290 18.60
De por vida 162 .273 .192 1.70 .270 22.94
Yasmani Grandal 27 .228 .249 2.09 .408 14.44
De por vida 67 .238 .190 1.80 .359 20.93
José Dariel Abreu 25 .293 .175 1.60 .247 24.96
De por vida 91 .299 .215 1.72 .292 19.70

 

Sin lugar a dudas, esta excelente campaña de los cubanos nos motiva a recordar la que es considerada por muchos la mejor campaña de la dupla Canseco-Palmeiro, que dicho sea de paso, no son amigos. En 1998, cuando los jonrones volaban casi por capricho, y Mark McGwire y Sammy Sosa protagonizaban una de las más emocionantes luchas por un título —la que luego se derrumbó como castillo de naipes— José y Rafael dispararon más de 40 vuelacercas cada uno.

Pese a que de por vida Palmeiro sí disparó más jonrones que Canseco y tuvo mejor promedio de bateo, más hits, etcétera, Canseco sí lo aventajó en los indicadores de poder, y en esta campaña no solo disparó más jonrones que él (46 por 43). También lo aventajó en ISo (.281 por .270), PwF (2.19 por 1.91) y frecuencia (12.67 por 14.40). Por supuesto, ya José no era la estrella que había sido en sus inicios, como indican su promedio de .237 y sus 159 ponches y 132 hits en 151 partidos, pero los ponches siempre fueron parte del paquete que venía con Canseco.

Es por eso que, pese al hecho de haber consumido esteroides y luego haber delatado a todos los que lo hicieron, podría decirse que hasta ahora, y mientras uno de los activos no explote en jonronero nato (algo que pudo haber hecho y aún puede hacer Abreu, pero que en el proceso de convertirse en un bateador más completo ha visto declinar un poco sus números de fuerza), José Canseco es el jonronero cubano más genuino que ha pasado por la gran carpa (único que ha liderado un circuito de MLB en este apartado), o al menos eso muestran los índices de poder que brindan una perspectiva que no se queda en la estadística de la cantidad de jonrones, en la cual Palmeiro tiene la supremacía.

Tabla 5
(José Canseco y Rafael Palmeiro en 1998)

Bateador HR AVE ISO PwF SecA Frec
José Canseco 46 .237 .281 2.19 .413 12.67
Rafael Palmeiro 43 .296 .270 1.91 .404 14.40

 

sluggers1improved

Datos: Cortesía de Sean Forman y Baseball-Reference.

No obstante, los cubanos han brillado no solo en la gran carpa, pues su accionar ha marcado ligas como la dominicana, la mexicana, la venezolana y en menor grado la japonesa. Teniendo en cuenta que la NPB es considerada por muchos el segundo circuito más fuerte del mundo detrás de la MLB, podríamos sacar algunos datos, sobre todo luego de que en esta temporada peloteros como Alfredo Despaigne y Dayán Viciedo dispararon más de 20 jonrones.

Despaigne estuvo en los Chiba Lotte Marines de la Liga del Pacífico, donde sus 24 jonrones lo empataron en el sexto puesto con Hideto Asamura y le proporcionaron 92 empujadas en 132 partidos. Por su parte, Viciedo, con los Chunichi Dragons luego de que su carrera de grandes ligas se viese comprometida por baja productividad algo de incomprensión por parte los Chicago White Sox, se ubicó en el noveno lugar entre los toleteros de la Liga Central, empatado con Mauro Gómez.

Alfredo Despaigne ha tenido éxito con los Chiba Lotte Marines. (Foto: KYODO)

Alfredo Despaigne ha tenido éxito con los Chiba Lotte Marines. (Foto: KYODO)

El Caballo de los Caballos aventajó a su compatriota en los jonrones, las empujadas y el average, o sea, las tres categorías para la Triple Corona. Sin embargo, hurgando más profundamente, Viciedo le sacó una ligera ventaja (no muy categórica, por cierto) en todos los números de fuerza. El ISo de .212 del villaclareño fue superior al .200 del granmense, en tanto también lo dejaba atrás en factor poder, apretadamente con 1.77 por 1.71, y mostraba mucha mejor frecuencia, con un estacazo cada 18.91 turnos, por uno cada 20.38 del “Despa”.

Pero casi todos estos indicadores se quedan por debajo si tomamos en cuenta la excelente campaña ofensiva mostrada por el matancero Michel Abreu en 2013, cuando jugando con los Hokkaido NipponHam Fighters fue líder en jonrones de la Liga del Pacífico y fue escogido como el mejor bateador designado del circuito. Los 31 estacazos de Michel son superiores a los conectados por ADR54 y Viciedo, al tiempo que mostró también un ligeramente mejor promedio (.284), superiores ISo (.222), PwF (1.78, bien cercano al de los otros dos) y frecuencia (16.26, en este apartado con una mayor diferencia).

Abreu, sin embargo, cayó en desgracia debido a las lesiones, y no pudo mantener sus excelentes rendimientos en la NPB. Lo mejor de todo es que durante su éxito siempre tuvo presente a su tierra y a los suyos.

Tabla 6
(Tres buenas muestras de cubanos en Japón)

Bateador Temp HR AVE ISO PwF SecA Frec
Michel Abreu 2013 31 .284 .222 1.78 .333 16.26
Alfredo Despaigne 2016 24 .282 .200 1.71 .323 20.38
Dayán Viciedo 2016 22 .274 .212 1.77 .320 18.91

 

En medio de una crisis de la pelota cubana doméstica, que tiene también su influencia en la producción de jonroneros, es bueno recordar que sí hay peloteros cubanos con poder, solamente si contamos que en la Major League Baseball y la Nippon Professional Baseball siete cubanos largaron más de 20 vuelacercas, que podrían ser más de los que conecte el líder de la Serie Nacional una vez concluida la temporada regular, y lo más curioso es que aunque habrán sido en más partidos, sí lo hicieron ante un pitcheo más exigente.

Es posible que alguno de los activos en las mayores dé alcance a Tony Oliva, pero tanto Tony Pérez, como José Canseco y Rafael Palmeiro se mantienen por completo fuera del radar de los misiles cubanos de la actualidad. Entre los cubanos que ya han visto acción en el Show, el que más potencialidades tiene, aún sin ser un bateador nato de fuerza, es Yoan Moncada[vii], precisamente porque a diferencia de los otros sí llegó a las mayores con suficiente juventud como para jugar unas 15 temporadas y así acumular suficientes vuelacercas. Pero todo dependerá en su totalidad de lo que pueda hacer con el bate y por cuánto tiempo.

Videos:

Highlights de José Canseco

Highlights de Orestes Kindelán

Highlights de Lázaro Junco

Highlights de Kendrys Morales (2015)


Documental sobre jonrones cubanos

[i] Bjarkman, Peter; Nowlin; Bill y Levin, Len: Leyendas del béisbol cubano: El universo alternativo del béisbol; Society for American Baseball Research; 2016

[ii] Small ball: Juego chico, es decir, tocar mucho la bola, batear por detrás de los corredores, robar bases, etcétera.

[iii] Bjarkman, Nowlin and Levin: Leyendas del béisbol…; SABR; 2016

[iv] Ídem.

[v] Los datos estadísticos usados para realizar los cálculos fueron tomados, en el caso de los peloteros de Series Nacionales, del sitio http://cuban-play.com, mientras que http://baseball-reference.com fue utilizado para acceder a las variables de los cubanos en grandes ligas y en Japón.

[vi] The Chemist: El químico, uno de los apodos de José Canseco.

[vii] Yoan Moncada fue seleccionado el mejor jugador de las Ligas Menores en 2016 y resultó, con jonrón el Jugador Más Valioso del Juego de las Estrellas Futuras.

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