Aroldis Chapman aka Lord Voldemort y el poder del 1%

He-who-must-not-be-named: Aroldis Chapman. (Foto: Jonathan Daniel/ Getty Images)

He-who-must-not-be-named: Aroldis Chapman. (Foto: Jonathan Daniel/ Getty Images)

Por Reynaldo Cruz

Sí, todavía los fans en el béisbol cubano andan preguntándose qué pasó, aunque todos sabemos las respuestas: Aroldis Chapman nos robó la Serie Mundial. La presencia del cayomambisero en el bullpen de los Chicago Cubs, y el hecho de que haya estado siendo utilizado con frecuencia y efectividad por Joe Maddon hacen que como a Lord Voldemort, no pueda ser nombrado o visto. La consecuencia no es solo la ausencia total de la World Series, sino la eliminación no explicada y abrupta del programa Béisbol Internacional, justo cuando se olía que habría un cubano en el Clásico de Otoño, al seguro.

Por lo que los cubanos sí nos enteraremos de quién gana la Serie Mundial, pero la única forma en que veremos al supersónico A-Chap en nuestros telerreceptores es si los Cleveland Indians llegan debajo en el marcador y el moreno holguinero sale a proteger una ventaja y fracasa escandalosamente y no logra preservar la ventaja… y esto es una asunción bien conservadora y optimista.

Así que la culpa de que no podamos ver el más importante de los eventos beisboleros anuales en el planeta es del hombre que salió caminando del hotel donde se hospedaba durante el Torneo Interpuertos de Rotterdam en 2009, y por tanto, la mayoría de los fans al deporte en Cuba están en espera de algo que por lo visto nunca vendrá. Por momentos podría decirse que nos tornamos reiterativos, pero el fenómeno es contagioso, y cada día la forma de humillar a los que saben de béisbol y a los que quiere saber es más abierta y manifiesta… manteniendo siempre, por supuesto, su carácter repetitivo.

Esta noche, cuando se decida la Serie Mundial y llegue a su fin una entre dos de las más grandes sequías en el deporte profesional norteamericano (los Cleveland Indians no ganan desde 1948 y los Chicago Cubs desde 1908), los cubanos solamente podremos ver la Serie Nacional, y está bien, lo que está mal es que no hagan pases al Progressive Field entre innings para que uno vaya teniendo conocimiento de lo que está sucediendo.

No voy a divagar sobre el hecho de que los cubanos queremos ver béisbol de MLB, que un cubano brillando al más alto nivel es un orgullo y no una vergüenza para esta nación, que ver ese tipo de béisbol estimula su práctica y fomenta su calidad. Tampoco voy a hablar de las transmisiones del fútbol en vivo, de lo desleal que es la competencia en cuanto a la preferencia juvenil (incluso con fans a este deporte queriendo HOY saber de la Serie Mundial) porque ha sido sin lugar a dudas uno de los más grandes ejemplos de lavado de cerebro masivo de la historia. Veamos si habrían amado ese fútbol si solamente les transmitieran el campeonato nacional cubano. Menos voy a decir que es un ultraje contra el deporte que practicaron nuestros mambises, el que introdujeron los hermanos Guilló, del que fue pionero Bellán en Estados Unidos… ese que fue prohibido por la Corona Española y a la vez está siendo avasallado por la televisión cubana a favor del deporte nacional de esa misa corona que nos colonizó por más de medio milenio.

Al final, los Cubs empataron la serie anoche, gracias al bate de Addison Russell, el pitcheo de Jake Arrieta, y una ligera contribución de Aroldis desde el bullpen… esta noche Kyle Hendricks (Cubs) y Corey Kluber (Indians) chocarán como dos trenes a toda velocidad… no menos importante, los NipponHam Fighters ganaron la Serie del Japón 4-2 sobre los Hiroshima Carp, y Shohei Otani fue bateado en su única salida como lanzador, aunque sí se destacó con el bate.

En Cuba, Matanzas y Jonder Martínez siguieron su paso arrollador al vencer a Camagüey, Vladimir García llevó a Ciego de Ávila a triunfo sobre Holguín con su triunfo número 100 en Series Nacionales, y Granma cobró el juego que le regaló a Villa Clara en los finales de la primera ronda.

3 comentarios

Como siempre muy acertados tus escritos.

Como siempre, certero análisis que pone el dedo en la llaga. Más temprano que tarde se podrá ver beisbol de Grandes Ligas sin censura en la televisón cubana, se puede engañar durante un tiempo pero no todo el tiempo, aunque tome décadas y se lleve varias generaciones por delante. Es el precio del sacrificio, peor aún por ser involuntario.

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