Con el béisbol como excusa (+Fotos)
Por Reynaldo Cruz
La visita a Connecticut de un grupo de 12 jugadores de hasta 15 años de edad, provenientes de la provincia de Holguín, acompañados por entrenadores y facilitadores marcó un nuevo paso en las Giras de Buena Voluntad Canadá-Cuba-Estados Unidos (Canada/ USA/ Cuba Woodwill Tours), organizadas por Dennis Woodworth, y que parecen destinadas a seguir creciendo, pues un equipo de Matanzas se encuentra en estos momentos en Altoona.
El proyecto, iniciado por Woodworth con el objetivo de hacer que jugadores de otros países conozcan a Cuba y a tiempo hagan contribuciones al desarrollo del deporte en algunos territorios de la Isla, inició primero por Canadá, pero ese extendió este año a Estados Unidos, con la visita de un equipo proveniente de West Hartford a la ciudad de Holguín en abril, y la devolución de dicha visita por parte de los holguineros. Los cubanos estuvieron en territorio de Nueva Inglaterra desde el 10 hasta el 19 de julio y visitaron varios lugares de interés, al tiempo que efectuaron seis partidos, de los cuales ganaron cuatro, perdieron uno y empataron otro.
La llegada… Fenway Park
Una llovizna los recibió junto a las familias que los esperaban con ansias cuando descendieron del autobús que los transportó desde el aeropuerto de Montreal. El lugar fue Conard High, la misma escuela de donde partieron los norteamericanos en abril, y que sería punto de referencia para otras actividades. Casi sin sacudirse el polvo del camino fueron conducidos hacia Boston, Massachusetts, donde presenciaron un encuentro en el Fenway Park, entre los Boston Red Sox y los Tampa Bay Rays.
El Fenway Park, el más longevo de los estadios de Grandes Ligas con más de un siglo (inaugurado en 1912), parecía tragárselos, con sus asientos y las vigas de sostén del techo. El Green Monster, con sus grafitis en el interior de una pizarra que se mantiene con marcadores manuales, con las marcas de todas las pelotas que lo han golpeado, les saludó. Fueron vistos en Jumbotron, por todos los presentes en el parque beisbolero.
Tal vez lo más emocionante para ellos no fue haber estado en un estadio de Grandes Ligas por vez primera, y ni siquiera haber pisado el terreno y haber tocado el “Monstruo Verde” con sus propias manos: la impresión de todos fue haber visto de cerca a David “Big Papi” Ortiz, y haber visto un cuadrangular suyo en la victoria de Boston.
Cooperstown, Doubleday Field, Clínica, ESPN Deportes… y más
Después del primer partido efectuado en la Universidad de Hartford el lunes, ganado por los cubanos, ambos equipos volvieron a verse al día siguiente en Conard High, para viajar rumbo a Cooperstown, donde además de ver la placa de Martín Dihigo, descubrir que el béisbol no surgió realmente en Cooperstown (como se piensa) y echar una mirada a la vida de Jackie Robinson (el destructor de barreras), efectuaron un partido en el legendario Doubleday Field, donde fueron tratados con pleno respeto y recibieron de obsequio un estandarte de Cooperstown (ambos equipos recibieron un estandarte hecho a mano de Cooperstown mientras los locales recibían una almohadilla y los visitantes la tabla de pitcheo que estuvo en Doubleday el año pasado). Lo importante no era quién ganaba o quién perdía, sino el hecho de que compartieron, intercambiaron y se conocieron.
La clínica del día siguiente tuvo lugar en Hall High, con la presencia de los ex ligamayoristas Luis Tiant, Bill Lee y Ryan Radmanovich. Tal vez el menos conocido de todos, Radmanovich, tenía algo de fama ante los cubanos por sus experiencias internacionales como cuarto madero del equipo de Canadá en los Juegos Panamericanos de Winnipeg ’99 y los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Tiant, quien estuvo en La Habana para lanzar junto a Pedro Luis Lazo la primera bola en el juego entre Cuba y los Tampa Bay Rays, habló con los jugadores cubanos y les recalcó la importancia de la familia en sus vidas y de no olvidar nunca sus raíces, sus orígenes y el lugar de donde vinieron. Bill Lee, a su muy conocida forma, se dirigió a todos los chicos y bromeó como es su naturaleza. Luego del mediodía, todos tuvieron la oportunidad de visitar el Museo Casa de Mark Twain y conocer el vínculo del icónico escritor con el béisbol, además de acercarse a la figura de Esteban Bellán, uno de los pioneros del béisbol cubano, quien jugó en Connecticut. El juego de esa tarde terminó empatado debido a la oscuridad en el final del séptimo episodio.
Al día siguiente, los cubanos cayeron por primera y única vez en el tour, y luego tuvieron la oportunidad de visitar el centro de ciencias en la ciudad de Hartford. El partido que debían presenciar en el Muzzie Field de Bristol (un estadio de más de 100 años) fue cancelado debido a la lluvia.
La visita a ESPN fue algo especial, aunque muchos de los muchachos cubanos no absorbieron instantáneamente la importancia de lo que estaban presenciando. Desde béisbol, hasta fútbol, hasta fútbol americano, con una parada especial en el estudio de Baseball Tonight, todos pudieron apreciar el despliegue tecnológico y las exigencias del trabajo en un lugar como ese. Sin dudas tuvo un toque especial.
Los otros dos partidos, efectuados en Newington y Glastonbury, terminaron con victoria para los cubanos y se hizo evidente la partida, con lágrimas en algunos rostros durante el desayuno de despedida previo al último encuentro.
Lo más importante, coincidieron todos, fue el intercambio, el vínculo creado no solo entre los niños cubanos y las familias que los acogieron, sino entre los mismos visitantes — que compartieron largas jornadas de viaje juntos — y los anfitriones, que comenzaron a conocerse desde la visita a Cuba en abril. El mayor tesoro para todos fue sin dudas la gente. El equipo que organizó todo en Estados Unidos, encabezado por Tim Brennan, pero con un apoyo incalculable de personas que todo el tiempo estuvieron organizando y apoyando, como acogiendo a los cubanos. A decir tanto de Brennan como de Woodworth, el béisbol “es la excusa, lo importante es el intercambio.”
La barrera quedó alta… muy alta.